Un calvario de tortura permanente

René Bustos, integrante de una familia de históricos militantes peronistas y ex concejal de la ciudad de Bahía Blanca, declaró esta tarde en el marco del debate oral donde se juzgan algunos de los crímenes cometidos por militares y policías bajo las órdenes del Comando V Cuerpo de Ejército durante la última dictadura.

Tras una breve introducción donde contextualizó el golpe del 24 de marzo de 1976 recordó -de aquel día- la llegada de fuerzas policiales y del Ejército, rodeando las manzanas donde vivía su familia. “Fueron varias horas, estaban haciendo procedimientos en distintos lugares de la zona donde vivían familiares y amigos y militantes del peronismo”.

Ya habían estado en la casa de su hermana Marta, a quince cuadras, secuestraron a su esposo. También en la de su hermano Ricardo del barrio Sánchez Elías. A dos cuadras, en la esquina de su casa -San Lorenzo y Fournier-, levantaron a su cuñado que “vivía en una vivienda prestada con su señora y sus siete hijos”. Entraron y se llevaron a seis de ellos.

“Hicieron varios allanamientos más y cuando los reunieron los llevaron a donde está el hospital, creo que funcionaba el 181. En un playón atrás del hospital fueron llegando los carros de detención. Serían las tres, cuatro de la mañana”.

Alguien lo conocía porque escuchó: “Que a René lo lleven a un lado”. Lo cargaron en un Fálcon, anduvieron unos cinco minutos y llegaron al lugar que luego conoció como “La Escuelita”.

“A los diez minutos comenzó mi calvario de torturas permanentes… Y bueno, me hacían preguntas de todo tipo, por los guerrilleros, por los Montoneros Me pedían que les dijera dónde estaban las armas que tenían los Montoneros, dónde estaban los fusiles, las ametralladoras. Para cada vez que me hacían preguntas, antes tenía una andanada de torturas de todo tipo”, afirmó.

Mientras le preguntaban por uno de sus hermanos, él “les aceptaba que era un militante peronista” que se “identificaba con esos grupos pero eso no quería decir que hubiera estado, participado o supiera dónde estaban las armas”.

Bustos relató que un amanecer de fines de marzo o principios de abril, lo ataron a un arado desnudo durante todo el día. “Esposado primero y luego atado en un campito que había ahí, sería afuera de La Escuelita a la intemperie, en un lugar con muchísimo frío… Era mejor que estar sufriendo la tortura”. Cuando se recuperaba reiniciaban la serie de tormentos.

“Después del segundo día, me llevaron a un lugar donde había varios, escuchaba voces” -entre ellas la de Víctor Benamo-; “había una cama de hierro, me ataban con alambres las manos atrás, ahí era el lugar permanente, tenía que estar ahí”. Otra cosa era el galpón, a unos veinte o treinta metros, donde lo mojaban y picaneaban el tiempo que se les ocurriera. “Al principio era terrible pero después uno ya o se muere o vive pero casi ni siente”.

No va más

Las preguntas recurrentes giraban en torno a su hermano. Querían saber sobre las actividades de Raúl, de Rubén y de Ricardo y “en realidad el que más metido en la política y más comprometido con el peronismo y las acciones del gobierno era yo. (…) Lo de ellos era transparente, eran gente de trabajo que tenía su familia como cualquier otra persona”.

Así fue hasta que Bustos decidió que no podía ser. Como en varias ocasiones se lo interrogó acerca de los autores de la muerte del cabo Rojas en el paso nivel de acceso al Barrio Palihue, se le ocurrió decirles “que había estado”. “Para qué! Me dieron hasta que se cansaron. Les inventé, les dije que sí, había estado donde lo mataron, que había sido el ejecutor y qué sé yo”, aseguró.

El día siguiente lo llevaron a “hablar con el jefe”. Cuatro personas que se encapucharon cuando le permitieron quitarse la venda lo pasearon por el paso a nivel donde mataron al cabo Rojas -tal vez esperando ver su reacción- y pararon a un par de cuadras para pegarle culatazos y trompadas por “mentiroso”.

Continuaron sumergiéndolo de cabeza en una pileta de natación hasta el desmayo y despertó en el vestuario para recibir los golpes que le quebrarían la nariz. Recién ahí llegó ante “el jefe”.

En un corto viaje por “un camino con pozos” lo trasladaron a La Escuelita sin comida ni agua y con sesiones de torturas cotidianas. En un momento le permitieron ver a su hermana Mirta que decía que lo había matado y poco después “nos pasaron a la cárcel”.

Seis meses después lo enviaron a la cárcel de Rawson hasta su liberación en agosto de 1980.

La “justicia” en las tinieblas

Un párrafo aparte mereció en el relato de René Bustos la declaración que realizó ante el juez federal local Guillermo Federico Madueño en las propias dependencias del Comando del V Cuerpo.

Precisamente fue en el galpón aledaño a La Escuelita: “Me dijeron les va a tomar declaración el secretario -un civil de unos 40 años-. Había gente que escribía a máquina las respuestas. Después me llevaron a otro lugar donde había una oficina, nos llevan a mis hermanos Raúl, Rubén, a mí, a Coloma y a Mario Medina y nos dicen que vamos a declarar ante el juez. Nos habían desatado los alambres, nos habían puesto esposas y empezamos la declaración uno a uno ante el juez Madueño”.

 “Le dije toda la verdad de lo que me preguntaban, inclusive de un arma que se la había provisto la Cámara de Diputados a mi cuñado que después del ’74 cuando tratan de matarme en un atentado en la calle, la Triple A, Medina lo había dejado en el piano en mi casa y dijo ‘La dejo acá y no salgas más porque quieren matarte; si la necesitas para defenderte agarrála’. Nunca la toque porque nunca vinieron a casa… y eso lo declare ante Madueño”, comentó Bustos.

Al salir de la vista del juez, los encapucharon y los devolvieron a La Escuelita.

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5 thoughts on “Un calvario de tortura permanente

  1. Realmente resulta sugestivo que en el testimonio de René Bustos, no se aclaren más datos identificatorios del Secretario que le tomó declaración o que la volcó al papel. Creo que se está tratando, y espero equivocarme en honor a la Verdad y a todas las víctimas, de exculpar a un abogado que ha sido mencionado y es sindicado como el Secretario Penal del Juzgado Federal de Bahía Blanca, en aquel entonces. Es extraño porque si dió datos sobre la edad aproximada, (y la que está exagerando en la hipótesis que planteo aquí y espero sea equívoca), también debió recordar con más razón las facciones y demás detalles de una persona a la que se está viendo en semejantes circunstancias. Si me acuerdo de la edad es porque también me sé de memoria el color del pelo o si es pelado, si es negro o es blanco, en fin. Salvo que al decir 40 años esté dando una pista falsa de una edad que no tenía exactamente el Secretario del Juzgado Federal de aquel entonces ya que rondaba los 30 y no al final de esa década precisamente. Por eso que debería hacerse incapié en este dato que suelto así y lanzado con tal sugestiva precisión (la edad sin cara sin rostro sin color sin el resto de la persona de la foto de la misma, y sin el nombre y apellido que presumo que lo saben tanto el Dr.Benamo como el René Bustos) suena realmente llamativo y extrañamente notable…

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  2. Realmente resulta increible que cuestione el testimonio de alguien que hace mas de 30 años esta esperando llegar a este momento.
    Como alguien que sin siquiera conocer de quien esta hablando pone en tela de juicio su palabra?
    Ud. habla del en honor a la Verdad y a todas las víctimas. Mi padre es una de ellas.
    Los años pasaron, las secuelas estan, son emocionales, son fisicas, son el deterioro y son dolor.
    En un contexto de Democracia, Ud. atras de una computadora sugiere a alguien concreto y brinda detalles de una persona describiendolo sin dar su nombre. Ud. como cualquier ciudadano puede presentarse ante el Tribunal y precisar los datos que supone que faltaron en la declaración, que entiendo conoce y omite en su comentario.
    Dejeme contarle que por esos años las victimas estaban en condiciones de tortura, de hambre, de amedrentamiento constante, y en esos contextos se les tomaba “declaración”.
    “…enterarse de la muerte de tantos amigos y compañeros….uno quiere tenerlos vivos y se encuentra con que les han quitado la vida de un modo inexplicable…” comento él en algun momento de su declaración. Tenga respeto por eso.
    Por que en vez de cuestionar a los testigos no habla de los imputados responsables de la represion, de la tortura, del horror?
    Entiendo claramente su posicionamiento, lo deja en evidencia….suena realmente llamativo y extrañamente notable…

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    • Hola Gabriela… hace muchos tiempo que un compañero de tu papa esta tratando de localizarlo… podemos charlar?
      gracias y saludos

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  3. Gabriela Bustos: se que tu padre es un luchador por una causa justa y no cuestiono el dolor ni su militancia ni el calvario, ni su hombría de bien, tanto de él como de todas las víctimas del horror. Tal vez me dejé llevar por un impulso y René está dando una pista para que se investigue. Espero que quienes están en condiciones de preguntar lo hagan (fiscales, jueces, abogados querellantes). Me llama la atención sí que se omita toda consideración porque el diario Página 12 ha realizado notas en donde se identifica al personaje Secretario en ese momento del Juzgado Federal, ese es mi cuestionamiento porque considero que nadie mejor que quienes estuvieron presentes para saber o reconocer, si estaban en condiciones de hacerlo, quiero decir si no estaba (el declarante) encapuchado,por ej., y según creí entender, la declaración ante el secretario se hizo sin estar vendado o encapuchado. A mi humilde entender, el Dr Benamo debió reconocer mejor que nadie, (admito en mejores condiciones que el propio René), dado su profesión de abogado, y con la íntima amistad y compañerismo existente entre ambos, doy por descontado que, después de más de 30 años, debió decirle en algún momento quien era el personaje, que reitero el diario nombrado ha hecho una investigación o publicado notas donde este tema fue tratado. Eso es lo que a mí me llama la atención y me extraña notablemente, ya que el juicio se está llevando a cabo ahora, y lo digo con respeto, tal vez opino desde la ignorancia, y hago deducciones que pueden ser erróneas y equívocas, y por lo tanto si ello es así, pido las disculpas del caso, ya que sólo pretendo que se pueda hacer justicia contra todos los responsables, en particular los civiles que están amparados en el anonimato cobarde y que pueden seguir dañando y formando a nuevos personeros que mañana vuelvan a repetir los mismos horrores porque ha quedado clardo que las dictaduras siempre fueron civiles/militares.

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  4. En realidad yo, que estuve el dia martes,le cuento, que la idea era exactamente esa, traer esta cuestion, ( el de un posible abogado , o secretario de un juzgado dentro del V cuerpo , tomando declaracion a detenidos, desaparecidos ,para los familiares) , pero fueron los propios jueces los que aclararon que ese no era el punto por el cual se encontraba declarando mi Padre, y se dio por terminado el tema , pero bueno esto sirve para invitarlo a UD y a toda la sociedad a participar de los Juicios y escuchar los testimonios de vecinos, familiares y/ o amigos ,que han sufrido y que hoy tienen el valor de estar ahi, para que cada uno de los imputados/procesados cumpla su condena!
    MUY BUEN DIA

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