Bajo el fantasma de Tetu

Este martes el juicio se reanudó con la ampliación testimonial de Mariela, hija de Néstor “Coco” Del Río, una de las víctimas de la causa. Inmediatamente después comenzó la intervención del ex presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de nuestra ciudad, Jorge Scoccia.

El testigo se recibió en la Universidad Nacional del Sur en 1972 y fue secretario y gerente de Drogas y Compras del Departamento de Química. Néstor Del Río trabajaba a su cargo. Quedó cesante en 1975 al asumir Remus Tetu.

Ante un llamado del rumano mantuvo una conversación donde el interventor no dudó en aclararle que “si es necesario hay que matar”. Se vivía un ambiente de represión. Había una patota conducida “por un señor llamado Argibay” que luego fue dirigente sindical en Necochea.

Scoccia era “muy amigo de Del Río”, vivían en el mismo barrio. Todos presumían que se venía un golpe de estado. “Recordar esto produce mucho dolor”, dijo Scocia quebrado y agregó que desea que este juicio quede en la historia aunque sea tarde.

“Del Rio era una persona muy solidaria, respetuosa, buen trabajador, creativo. Gremialmente tenía la misma actitud. Se ocupaba de todo relacionado al mejoramiento de las condiciones del trabajador dentro de la UNS”.

Con el contexto político general donde se imponían las decisiones militares no quedaba margen para reclamar contra las cesantías.

Scoccia fue detenido el 15 de diciembre de 1975. Encapuchado lo llevaron a la Comisaría Primera. Allí lo interrogaron desnudo y con aplicación de corriente eléctrica sobre su cuerpo. Todos sus conocidos respondieron y lograron blanquear su situación.

En su pase a la cárcel de Villa Floresta y su posterior liberación el 30 de enero de 1976 lo ayudaron por ejemplo Mario Aggio y el obispo Rómulo García. Según Scoccia Remus Tetu fue responsable de su secuestro.

“Lamento que la justicia llegue tarde. Nuestra ciudadanía ha actuado con un cierto grado de hipocresía”, dijo el testigo que en 1978 mientras trabajaba en Trelew, ganó un concurso de Química Orgánica pero nuevamente las influencias de Tetu impidieron que asuma el cargo.

Un funcionario lo citó para darle la noticia y le pidió que se fuera de la ciudad, a un lugar donde no haya ningún asentamiento militar. “Me radiqué en una zona de la provincia de Buenos Aires”.

Luego volvió a la ciudad donde continuó su carrera política. “La de ‘Coco’ fue una de las tanta muertes inútiles que hubo en este país. (…) En el barrio Comahue todo el mundo conocía que esta patota era la de la UNS comandada por Argibay”.

Antes de la declaración de Scoccia la audiencia abrió con algunos planteos de la querella pidiendo incorporar testigos y de la defensa exigiendo autorización para que los imputados puedan utilizar computadoras en la cárcel sin conexión a internet dado que la causa está digitalizado. Este último planteo fue rechazado por la Fiscalía porque no hay manera de contralar el acceso a la red.

Luego fue el turno de Ricardo José González, empleado de la universidad entre 1959 y 1976 en el área de Economía y Finanzas. En ese marco tenía un vínculo amigable con Néstor Del Río de quien conocía su militancia peronista y gremial y conocía a Daniel José Bombara.

Recordó la llegada de Remus Tetu en 1975 luego de su intervención en la Universidad del Comahue. En febrero el testigo salió de vacaciones y al volver se encontró con que lo habían declarado cesante al igual que a otros 70 trabajadores docentes y no docentes.

Ese listado, que se comentaba había sido redactado en el diario La Nueva Provincia, fue reconsiderado y se logró la reincorporación de entre veinte y treinta afectados, entre ellos González. Pero duró poco, en abril de 1976 el interventor universitario capitán Raúl González expulsó a los reincorporados.

El testigo no pudo hablar con el militar, fue echado “a punto de pistola” y le dijeron que “no le iba a pasar nada. Eran “prescindibles” porque no le podían probar el cargo de “subversión” y se le prohibió la entrada a la sede de la UNS.

En cuanto a la custodia de Tetu, González aseguró que estaba compuesta por alrededor de unos veinte hombres -mencionó los nombres de Argibay, el hijo, Brandoni (?), Chisu-. Salían varias personas con ametralladoras a la escalera y revisaban todo, luego salía Tetu. Detrás del rumano venían otros dos, subían a un auto y se iban. Según el testigo Tetu vivía en Soler 130 aproximadamente e iba al supermercado con la custodia.

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