El imperio del terror

El ex legislador provincial por el Frejuli, Mario Edgardo Medina, declaró el martes pasado en la audiencia del juicio y su testimonio fue, sumado al de otros sobrevivientes, determinante para que el Tribunal Oral ordenará la inmediata detención del abogado Hugo Sierra por su rol colaboracionista en una de las secretarías penales del juzgado de Guillermo Madueño.

Medina comenzó a militar a los 15 años en la Juventud Universitaria Peronista y vivió esos años con más dictaduras que democracia. “Siempre luche contra la dictadura por la libertad y la democracia. Debo haber caído treinta o cuarenta veces en las comisarías”.

Estando preso fue electo diputado. En ese cargo, entre 1973 y 1976, fue perseguido sistemáticamente por la Dirección de Inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires (Dipba) que lo consideraba “un cuadro militante”.

También lo atacaron la Triple A y la CNU. Recordó a Julio Troxler y otros compañeros asesinados por la banda parapolicial que comandaba el ministro de Bienestar Social, José López Rega.

Medina fue correo de Perón. Vivió con el general en Madrid entre 1964 y 1966. Le tocaba trasladar las grabaciones. Estando secuestrado en el V Cuerpo de Ejército esta tarea despertó el interés del genocida Adel Vilas que le preguntaba por la metodología del líder justicialista y su relación con los dirigentes.

Los dueños del país

En medio de rumores que adelantaban lo que se vendría, el 23 de marzo de 1976 Mario estaba con su esposa, Mirta Bustos, en Garay 975. A medianoche golpearon la puerta y al asomarse por la ventana pudo ver que estaba lleno de soldados. Entendió que el golpe había llegado. “Intenté escaparme por un paredón y un terreno baldío pero me encontré con una pistola 45 en la cabeza. Me detiene Adel Vilas en persona”.

Fue llevado en un jeep junto a su esposa y una fuerte custodia militar hasta el Comando V Cuerpo de Ejército. Los encerraron en una oficina donde se asomaban oficiales para insultarlos. Les pedía que lo dejen en libertad porque tenía fueros de diputado y se burlaban de él. Con las primeras horas de la dictadura le advirtieron: “Se terminaron los fueros y los dueños del país somos nosotros”.

A medida que el tiempo pasaba el trato se iba endureciendo. Nuevamente en un jeep los trasladaron vendados y con las manos atadas por el camino La Carrindanga. La caballeriza del Comando había sido acondicionada para alojar detenidos, el legislador y su mujer fueron tirados en galpones separados.

“Se escuchaba el tableteo de las ametralladoras, muchos tiros, gente gritando. (…) Me ataron de pies y manos a una cama. Ahí empezó lo que considero este camino de la tortura que tratare de relatar si ustedes me ayudan”, dijo al tribunal.

“Nunca vi algo igual”

Afuera su casa fue saqueada y destrozada, robaron hasta los sanitarios. Adentro, en el centro de detención clandestina La Escuelita los castigos eran “duros y permanentes”. Medina dijo que había estado en otras cárceles pero que nunca vio algo igual”.

La jornada siguiente, lo sacaron de la cama con las manos atadas atrás, le hicieron caminar unos veinte metros y lo interrogaron por supuesta tenencia de armas de guerra en su vivienda. Él lo negaba, le respondían colgándolo de una rondana y practicándole el “submarino” en un piletón o un pozo de agua.

“Cuando me sumergían llegaba un momento en que veía puntitos negros y colorados. Después me desmallaba. Me daban aire con un pulmotor y me volvían a interrogar. Esperaban un rato y vuelta al submarino. Eso lo hacían dos o tres veces y después me llevaban a un galpón.  En otra parte me daban picana eléctrica. Ahí estaba el que le decían el Tío. Me daban mucha picana, muy doloroso y tremendo, era en la cabeza, los pies y los genitales”, declaró.

El diputado notaba que “había intención de atormentar a la gente. Los soldados entraban al galpón de las mujeres y se escuchaban gritos terribles. No sólo era bajar al infierno, era sentirse la nada, no eras una persona. Te humillaban todo el tiempo. Esto en La Escuelita pasaba todos los días”.

Justicia al servicio de la dictadura

Otra vez al jeep, pies y manos atadas, venda bien ajustada. Camino al V Cuerpo, ingreso al Comando. Lo dejan en una oficina con un ventanal muy grande. Soy el juez Madueño y lo vengo a interrogar. ¿Así atado y vendado? No, saquenlé la venda. Se ve rodeado de milicos. ¿Me va a interrogar rodeado de armas? Cumplo con exigencias del Comando.

A un costado escribía el secretario. “No le vi la cara. Después me enteré que era (Hugo Mario) Sierra. Madueño me interrogó dos veces más en Rawson y ahí era Sierra el secretario. Me seguían interrogando por las armas. Me da un listado tan grande de armas que lo miré asombrado y le pregunté si el V Cuerpo había sacado el arsenal y lo había puesto en mi casa”, afirmó Medina.

Declaró que las armas se las habían puesto en su domicilio para poder detenerlo y hacerle un juicio. Le contó los detalles de la tortura, “nunca me callé nada”. En la audiencia se leyó el expediente del juzgado de Madueño con su declaración fraguada. El juez Triputti preguntó qué condiciones había para que el relato de Medina no esté en el acta. El testigo respondió que “Madueño estaba al servicio  de la dictadura y no de la justicia, hizo todo lo que no debería haber hecho. Tuve una sensación de desamparo después de mi declaración. Esta fue una ciudad tomada. Imperó el terror”.

En 1977 el juez lo sobreseyó y quedó a disposición del PEN. Su detención había sido publicada por los medios provinciales y nacionales. Su cuñada Marta Bustos presentó un habeas corpus por la libertad de sus familiares y le costó la cárcel.

“No conocí un penal tan duro”

Luego Mario Medina relató su llegada y estadía en la cárcel de Villa Floresta. El régimen más duro era el de los presos y presas políticos. Al grupo que llegó de La Escuelita le hicieron sacarse las vendas en la puerta, los desparramaron en celdas y entre insultos y malos tratos los sacaron al patio para tomarles las fotos que luego se publicarían en la revista Gente y los diarios Crónica, La Razón y La Nueva Provincia. Eran unos siete militantes –en parte familiares-, y los querían hacer pasar como una “célula subversiva muy importante” para “justificar su gobierno” militar.

En la Unidad Penal 4 pasó alrededor de tres meses, lapso en el cual vio llegar a varios compañeros de La Escuelita y otros centros clandestinos en “muy malas condiciones de salud”. Un día lo fueron a buscar junto a Solari Yrigoyen y otros para trasladarlos en un avión de la marina a Trelew. Vendados llegaron al aeropuerto de la base naval y fueron golpeados durante todo el viaje. En Trelew un camión los cargó con destino al penal de Rawson.

El infierno del frío

“Rawson era la pero cárcel del régimen militar”, aseguró. Había unos cuarenta detenidos por pabellón. “No teníamos nada, no se podía leer. Tenías un tarrito de cinco litros para usar de baño. Estabas ocho meses encerrado. El único entretenimiento era jugar con una mosca”.

Un tiempo después les acercaron una biblia. Al lado de su celda estaba el legislador radical Mario Amaya, con problemas de corazón y sin remedios. Se los habían sacado, lo asesinaron. Al ex presidente del Concejo Deliberante bahiense Jorge Valemberg también. “Yo digo que lo mataron a golpes, no sólo no le dieron la medicación, estoy seguro que murió en la cárcel”.

En el pabellón de Medina había muchos docentes universitarios que hoy son importantes economistas, ingenieros. Muchos de ellos no soportaron el régimen, los sacaban con chalecos de fuerza y al tiempo volvían a traerlos.

“La solidaridad de los compañeros en la cárcel no la encontré nunca más, ni siquiera fuera”, declaró. En julio de 1977 lo fueron a buscar para trasladarlo a La Plata.

Disputa presidencial

Continuamente amenazado de muerte lo llevan en avión a Buenos Aires. Vendado y en un Falcon llega a la Jefatura de Policía de La Plata.

“Norberto Cozzani me trasladaba, se para y me dice, yo te voy a hablar bien: te llevo a La Plata porque un ministro te nombró porque sabés de un pacto entre Montoneros y (el ex gobernador) Calabró. Te voy a explicar, acá hay una pelea entre Viola y Saint Jean. Si nosotros detectamos ese pacto Viola no podrá ser presidente”, contó que le contaron.

En la Jefatura de Policía lo metieron en un sótano donde estaba Víctor Benamo. Le dijeron que ahí murió el abogado de David Gravier, Jorge Rubistein. Mientras los dictadores jugaban su interna a Medina lo pasaron por la Comisaría Quinta y por unos seis o siete centros clandestinos de detención y torturas del Circuito Camps.

“El tema de interrogación era siempre el mismo, el pacto Calabró y Montoneros. Creo que veinte o veinticinco veces me picanearon. Cansado de esto intenté suicidarme. Benamo pidió un médico y alcanzó a sacarme una gillete. Me llevan a enfermería y después de dos días me siguen picaneando. En Arana estoy con el profesor Alfredo Bravo. Nos picanean juntos”, manifestó.

El ministro de gobierno Jaime Smart lo fue a ver a uno de los campos de concentración. Le ordenó al interrogador que si no hablaba lo matase. Uno que preguntaba y presenciaba las torturas era Miguel Etchecolatz. Reconoció al médico Jorge Bergés en el lugar.

“La participación de los civiles no fue cualquier cosa, este ministro en cuestión es parte de la alta sociedad porteña. Ellos armaban las políticas dentro de los gobiernos militares”, advirtió el testigo.

Con la interna cívico-militar resuelta en favor de Viola y compañía, Medina fue llevado nuevamente a Rawson. Luego Devoto, Caseros y la libertad a fines de 1980.

Anuncios

2 thoughts on “El imperio del terror

  1. …” Romano, ha desarrollado indecorosas maniobras par incumplir con su obligación de comparecer a realizar su descargo, con la complicidad de sus colegas Miret, ya expulsado del Poder Judicial, y Petra Recabarren, y LA DE UN ABOGADO AMIGO, DESIGNADO JUEZ AD HOC, AL SOLO EFECTO DE CUMPLIR EL TRISTE PAPEL DE COLABORADOR EN LA OBSTRUCCION A LA JUSTICIA…(Extraído del Observatorio de la Justicia Argentina, del 10/6/2011). Las similitudes del accionar de algunos resortes del poder judicial mendocino y el bahiense no merecen desperdicio…Realmente patético..

    Me gusta

  2. Kristina ha dicho que Argentina merece un profundo cambio en el sistema de administración de justicia. Esto es correcto. Para comenzar, recordemos que el establecimiento de los juicios por jurados, es una materia pendiente, desde 1826, luego 1853 con la constitución, y hasta hoy, por que quedó la manda de instituirlos, hecha a los legisladores, por los Convencionales de 1994, incólume: pero no la dictan. Pues bien, para los ciudadanos, en nuestra constitución, los derechos civicos y políticos fundamentales son: a) votal integrantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo y b) Impartir Justicia, constituído en Jurados. Esto último, los constituyentes de 1853, en vistas de lo trabajoso de su institucionalización, ordenaron al congreso de la Nación los establecieran, dictando al efecto leyes, GRADUALMENTE. Más de 150 años después, tenemos que “funciona” -aún- con una judicatura anacrónica, del tiempo de “María Antonieta” -que perdió la cabeza-, por desairar al pueblo, a lo que es afecta la -pomposamente monarquica- estructura actual del poder judicial. Añadamos a esta grave ausencia del derecho a impartir justicia, del pueblo, constituido en jurado -la falta de la ley de juicios por jurados, es exactamente equivalente, en lo que a represión de derechos políticos y civiles toca, a lo que representa la célebre frase del alcoholico Old Galtieri, “las urnas estan bien guardadas”, en lo que al ejercicio del derecho a intervenir DIRECTAMENTE y sin TUTELAJES BOLUDOS DE SABIONDOS BIEN INTENCIONADOS -la pseudo justicia de la judicatura impostora- en lo que a la represión y prohibición del pueblo de intervenir directamente en la prestación del servicio de justicia, hoy reservado a “los elegidos” que “pertenecen”- el “reparto inmoral” del PODER, entre el PODER EJECUTIVO y el PODER JUDICIAL, para lo cual, aprovecharon los SESENTA AÑOS DE DICTADURAS: como la esencia de las dictaduras militares argentinas, fueron la SUPRESION DE LOS PARTIDOS POLITICOS y EL CONGRESO DE LA NACION y LAS LEGISLATURAS, que son a quienes los CONSTITUYENTES encomiendan el DICTADO DE LAS LEYES, los que legislaron los últimos 60 años, fueron EL PODER EJECUTIVO -CON LOS DECRETOS LEYES DE LOS DICTADORES MILITARES- (Muchas leyes aún vigentes, reparten el poder entre PEN y PJudicial, ignorando al Poder Legislativo, por que al dictarse: estaban en cana, o perseguidos, o desapareciendo y desaparecidos, exilados, etc.). Para muestra: Guilermo Borda, Ministro del Interio del General Juan Carlos Onganía, el de la carroza, con Mariano Grondona y otros cursillistas, la Iglesia Católica apostólica y romana y el Opus Dei -brazo ideológico de la Santísima Inquisición, de la que era sumo Sacerdote el humilde Benedicto, formado en las SS entre 1930 y 1940-, incorporaron al Código Civil Argentino -hijo de la revolución en la que perdió la cabeza María antonieta- la sutil y exasperante expresión “….el juez podrá…” esto o aquéllo. En la Ley de quiebras, “..el juez será el director del proceso…”, en la de “sociedades, y en tantísimas, nació el ridículo “mandarín”, que hace estragos en el servicio, HASTA HOY: el juez argentino. En el estado “de derecho” actual, hay dos manifestaciones de estas ideas de cursillistas: a) Los “decretos de necesidad y urgencia”, en el ámbito del PEN y b) el denominado “activismo judicial”, que ha elaborado -sin sonrojarse- la teoría de la FLEXIBILIZACION DEL PRINCIPIO DE CONGRUENCIA, tal que el “juez podrá” aunque Juan pida peras, darle -si tiene razón-, mandarinas. Kristina algo intuye, por que en el mismo discurso sobre el orígen napoleónico de nuestro Cdigo Civil -quiero recordar a Napoleón Bonaparte, permítaseme, por que fue el único (Superando a los Mongoles y a Aníbal Barca) que encerró en una celda en Avignón y mantuvo preso -perpetua-, al Papa Romano, amén de arrasar con las monarquías absolutistas europeas y el oscurantismo papal en europa, llevando los avances de la civilización al africa (Egipto) y parte de Asia, crando émulos como San Martín y Bolívar en America, y hasta convocó un sanedrín (Tribunal deliberativo y de Justicia del por entonces perseguido pueblo errante), en París, que no es poco, y exhibe una cabeza brillante y odiada- Napoleón y la codificación, representó un salto histórico increíble que fue limado, decía por sujetos como los señalados, y hoy tenemos una legislación COMPLETAMENTE RELAJADA, -como la inquisición a los conversos, después de unas seciones en el potro, y otros artefactos monstruosos- que amerita, como dice Kristina una profunda revisión. Gracias. (Da para más, no es el lugar, y los agobié)

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s