“Nada es igual que antes”

"Collazos y yo lo conocemos como Macho".

En 1976, Héctor Núñez vivía con su esposa Viviana Camagni y el hijo de ambos en un edificio de Sarmiento al 300 y trabajaba en la Tesorería de la Municipalidad de Bahía Blanca.

El mediodía del 19 de marzo, “había llegado del cementerio con la recaudación y el tesorero me dice que había unas personas de la Policía Federal que querían hablar conmigo. Había un señor que me mostró una placa y me dijo que lo tenía que acompañar. Le dije que iba a buscar mis documentos y un pullover, salí y me fui con ellos”, declaró en el juicio.

En el estacionamiento comunal con salida a calle Belgrano había un auto estacionado: “Me hicieron ingresar en la parte posterior. Se pusieron dos personas a los lados, más el chofer y este señor. Salimos de la Municipalidad en el vehículo hasta el vivero del Parque de Mayo. Me hicieron agachar, me pusieron un pullover en la cabeza, doblaron en el camino La Carrindanga, después de andar unos metros ingresamos al lugar”.

Era el centro clandestino de detención y torturas “La Escuelita” donde recibió un fuerte golpe desde atrás que le hizo perder el sentido. “Me desperté en una cama esposado, vendado con capucha y ahí empezó un interrogatorio” al compás de los golpes y la picana.

Le preguntaron qué grado tenía en la organización Montoneros, dónde estaba el arsenal que supuestamente la guerrilla peronista tenía en Bahía pero “fundamentalmente, sobre el hecho de puente Casanova”, donde el 15 de diciembre de 1975 murieron el cabo Bruno Rojas y el soldado René Papini.

“Ellos decían que yo era el que comandaba ese acontecimiento y que era la persona que tenía el fal. Siempre volviendo sobre lo mismo, prácticamente sin dejarme hablar ni defenderme. En un momento les dije que estaban errados y que tenía forma de demostrarlo porque el día que se produjo estaba en mi domicilio con muletas y enyesado porque había tenido rotura de ligamentos del tobillo”, comentó Núñez y dijo a sus captores que lo podían comprobar en su legajo sanitario.

Durante la tortura escuchó como alguien frenaba la agresión gritando: “Pará que se nos va”. Entró otro, le auscultó el corazón, le preguntó por su peso, si practicaba deportes. “Le dije que sí y dijo ‘Es fuerte, aguanta'”. Bastó para seguir con la picana.

En La Escuelita “escuchaba gritos en determinados momentos” y pudo reconocer a su compañero de oficina en la tesorería municipal, Claudio Collazos, que le preguntó cómo estaba. El único nombre que se mencionó durante su estadía fue el de un tal “Salteño”.

Durante las primeras horas de dictadura cívico militar, lo metieron en un  vehículo, intentaron desorientarlo dando varias vueltas, pararon y le ordenaron sentarse en un tanque de agua. Era una obra en construcción en calle Terrada al 1600, tenía que contar hasta cuarenta, quitarse las vendas y escapar.

Supo más adelante que los secretarios del gobierno municipal, Néstor González Gago y Nora Martínez le avisaron a su esposa de su secuestro y que el intendente Eugenio Martínez realizó la denuncia por su desaparición.

“Después que me liberaron, un día estaba en la fila para fichar la salida y un compañero me dice que había alguien preguntando si podía verme. En la puerta le pregunté qué quería, me preguntó cómo me encontraba y si lo reconocía. Le dije que bien y que no lo reconocía”, relató Núñez.

-¿Cómo no te acodas de mí, macho?, soltó el tipo. En ese momento se dio cuenta que estaba ante “la persona que hacía los interrogatorios en La Escuelita”. Todo el mundo lo conoce como “Tío”, a lo sumo Mario Mancini, o el nombre verdadero, Santiago Cruciani. “Pero Collazos y yo lo identificamos como ‘Macho’ porque estaba todo el tiempo diciendo eso. Me preguntó si quería tomar un café y le dije que no”.

Héctor trabajó un año más en el municipio y luego ingresó a la actividad bancaria. “Nadie que haya vivido estas circunstancias puede olvidarlo y nada es igual que antes. Durante años la sensación de temor la llevé conmigo y fue un período oscuro que afortunadamente se terminó con el advenimiento de la democracia”, afirmó ante el tribunal.

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