La amansadora de Delmé

Delmé era uno de los que "intentaba destruirnos moralmente".

José Antonio Aloisi, militante peronista y ex intendente de Necochea a principios de la década del ’90, declaró ayer en el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

Aloisi, colectivero de profesión en los ’70, relató ante el Tribunal Oral la búsqueda y el peregrinar de su familia para obtener información acerca de lo sucedido con su cuñado Luis Sotuyo y su esposa Dora Rita Mercero, militantes de la Juventud Peronista que, según la versión oficial publicada por La Nueva Provincia habían sido abatidos en un “enfrentamiento” con las fuerzas del V Cuerpo.

El informe militar, reproducido también por medios nacionales como Clarín, mencionaba que una tercera persona había sido “abatida”. Se trataba de Roberto Lorenzo, amigo y compañero del matrimonio Sotuyo-Mercero. El lugar del supuesto “enfrentamiento” con las fuerzas represivas era el domicilio de San Lorenzo 740.

Aloisi mencionó que “después de esto nos cambió la vida. Pasaron dos semanas y recién ahí tuvimos noción de la gravedad. Me vine a Bahía y ayudé a mi suegro que era un hombre mayor. A medida que pasó el tiempo, nuestra casa empezó a despoblarse de amigos, empezamos a ser leprosos dentro de la misma familia”.

El ex intendente de Necochea dijo que al llegar a Bahía “pasamos por San Lorenzo 740, había un camión del Ejército y nos fuimos al V Cuerpo. Allí había personas como nosotros, preguntando lo mismo”.

Los martes y jueves en la puerta del V Cuerpo integrantes de la fuerza al mando del represor Hugo Delmé atendían a familiares de desaparecidos. “Había días que éramos 30 o 40, hasta 100 personas se juntaban. Nos trataban como si no fuésemos seres humanos, intentaban destruirnos moralmente”, recordó.

Aseguró que les hacían formar fila si les blanqueaban que algún familiar estaba “detenido”.  “Todos queríamos estar en esa fila, porque sabías que estaba ahí”.

La familia Sotuyo no se quedó quieta más allá de las negativas militares y se vinculó con familiares de otros lugares y organismos de derechos humanos. Por esos días el testigo conoció al posteriormente presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, del que guarda un buen recuerdo.

Por gestiones de altos miembros de la Iglesia Católica contactó al capellán Dante Inocencio Vega que residía en el seminario de nuestra ciudad. En una de las visitas que le hizo José Antonio, el cura manifestó que “estos episodios en la Argentina -por el fusilamiento y la desaparición de personas- son como un partido de River y Boca”. José y su suegra le respondieron: “Indigna la cruz que usted lleva en el pecho”.

No menos de cinco encuentros hubo entre Aloisi y el capellán. En uno de ellos le comentó que había visto a los chicos en el Comando y que uno estaba herido, pero sabía que los iban a llevar a un lugar mejor. Vega intermedió para que “gente de Comunicaciones” recibiera a los familiares de Sotuyo.

Aloisi sostuvo que el cura le dijo que “había un libro negro con los nombres. La persona que me atiende viene con un libro. Cuando pedí por mi cuñado se termino la audiencia”.

La búsqueda  de José también lo llevó al Juzgado Federal de Bahía Blanca, donde presentó tres habeas corpus. El actual diputado nacional Juan Pedro Tunessi fue quien le facilitó el trámite y por eso aun hoy valora su solidaridad y la ayuda recibida.

En las largas jornadas de espera para ser atendido por el juez vio como desfilaban por los pasillos muchos militares con papeles y documentación. En el juzgado, una empleada les comentó que en la sede de la Policía Federal existía un libro de fotos con personas que habían muerto en la vía pública.

“No encontré a mi cuñado. Pero todas las semanas había 10 o 12 fotos nuevas, jóvenes masacrados. En ese libro apareció quien había sido secuestrado junto a mi cuñado y que después aparece fusilado en una ruta”, denunció.

Por otra parte, relató que solicitaron al general Adel Vilas por carta, que los militares se retiraran de la vivienda de San Lorenzo al 700 para poder dar de baja el alquiler. Fueron atendidos por Jorge Alberto Burlando que, de mala manera y acusándolos de traidores a la patria por la forma en que se dirigieron al Ejército Argentino, les entregó una nota firmada por Vilas donde restituía el inmueble.

La misiva prueba que el Ejército estuvo involucrado en la desaparición del matrimonio Sotuyo-Mercero y contradice la versión del comunicado oficial. La vivienda fue destrozada tras la ocupación militar.

Finalmente, Aloisi insistió en que el represor Hugo Delmé era el militar responsable de contener y desgastar en la búsqueda a los familiares que se acercaban hasta el V Cuerpo de Ejército.

Su aporte sirvió para que el fiscal –con el acompañamiento de la querella- solicite la ampliación de la imputación contra el ex Jefe de la División “Registro y Enlace” del Departamento I “Personal” del Estado Mayor del Comando y de la subzona de seguridad 51. El pedido fue cuestionado por la defensa y el Tribunal comunicará su resolución durante la próxima audiencia.

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