Caso Coussement

Cristina era hija de Marcelo Ricardo Coussement y Perla Catalina Segui, había nacido el 22 de febrero de 1955 en Ayacucho y militaba en la Juventud Peronista. El 6 de agosto de 1976 tenía 21 años, vivía junto a su esposo Rubén Santiago Bauer en Mar del Plata donde trabajaba en una tejeduría.

Ese mismo día un grupo de personas se presentó en su casa, la secuestró y robó hasta los muebles del departamento. Estuvo desaparecida y fue sacada de “La Escuelita” junto a Roberto Lorenzo -capturado con el matrimonio Sotuyo- por personal del V Cuerpo de Ejército para montar un enfrentamiento y asesinarlos.

La semana pasada declararon ante el tribunal dos de sus cuñados y su suegra quienes relataron las gestiones realizadas para dar con su paradero y los padecimientos sufridos durante la búsqueda.

Según la investigación, “el homicidio de la víctima fue objeto de una operación montada desde estructuras militares, ya que se pretendió encubrir el fusilamiento que pudo constatarse con el análisis de su cuerpo montando un escenario de enfrentamiento bélico, cuyo acaecimiento resulta de una verificación imposible, toda vez que Coussement en ningún momento recobró su libertad, con lo cual mal podría sostener un combate armado con sus victimarios que lo mantenían reducido, atado, tabicado y sujeto a cuanto interrogatorio, práctica o sesión de tortura decidieran someterla”.

A pesar de lo dicho, la puesta en escena fue aceptada por algún periodista militante del diario La Nueva Provincia y publicada el 19 de septiembre de 1976.

El artículo reprodujo un comunicado del V Cuerpo: “…el día 17 de septiembre, siendo aproximadamente las 20:30, una pareja que se desplazaba en un automóvil Fiat 128 pretendió eludir un control de vehículos que una patrulla militar efectuaba en la ruta 33 a la altura de la granja Darino, aproximadamente a 10 kilómetros al norte de Bahía Blanca. El vehículo mencionado se acercó al lugar sin despertar sospechas, pero en el momento de enfrentar el puesto de control, el conductor aceleró la marcha al mismo tiempo que su acompañante (la mujer) abría fuego contra el personal militar”.

“Repelida la agresión, los ocupantes del automóvil fueron abatidos. La mujer fue identificada como Cristina Elisa Coussement (a) “Pichi”, “aspirante” de la organización declarada ilegal en segundo término… dentro del vehículo había una pistola ametralladora (…) un revólver calibre 38 largo, munición para ambas armas y un portafolios conteniendo formularios en blanco de documentos de identidad (…) el conductor del vehículo de sexo masculino no había sido identificado hasta el momento de emitirse este comunicado”.

La versión del Ejército se completó con un acta firmada por el subcomisario de la Policía Federal Argentina Félix Alais, detenido días atrás a punto de salir del país. Según la misma, el Mayor Bruzzone habría llamado a la dependencia policial –desde el Centro de Operaciones Táctico del Ejército-, para informar el episodio en el que habría muerto Coussement y un hombre sin identificar.

Luego se supo que se trataba de Roberto Lorenzo, cautivo también del centro clandestino que había sido secuestrado el 14 de agosto de 1976 en el operativo realizado en San Lorenzo 740.

En el montaje del supuesto enfrentamiento donde hicieron aparecer los cuerpos de Cristina y Roberto participó también el personal de la Agrupación Tropa del Departamento III “Operaciones”, según lo admitió el jefe del grupo operativo mayor Emilio Ibarra en el marco del “Juicio por la Verdad”.

El informe del médico Mariano Castex refuta la versión dada por el Ejército de manera concluyente: “Se hace difícil aceptar el contraste entre la cantidad de disparos frontales que recibe el conductor y el escasísimo número de disparos que recibe el acompañante Roberto A. Lorenzo; ello se dificulta aún más al no describir el autopsista lesiones cutáneas por estallido de cristales y/o ventanilla, limitándose al habitual formuleo reiterativo y carente de rigurosidad médico-legal. Por todo lo dicho, la hipótesis que se me ofrece de un enfrentamiento desde un automotor, no es aceptable, pues no se hallan con facilidad las variables que tornen congruentes todos los disparos entre sí”.

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