Caso Rivera

Carlos Roberto Rivera nació el 4 de diciembre de 1945 y en 1970 se casó con Nélida Scagnetti, que declaró este mediodía y es la madre de sus dos hijos. Fue secuestrado a los 30 años cuando trabajaba en el Colegio “La Asunción” de Bahía Blanca. Era además delegado gremial, profesor de filosofía y psicopedagogía y preceptor en el Seminario.

En 1975 había sido suspendido de la Universidad Nacional de Sur, junto a otras personas que se oponían a la ideología y los fines que luego encarnaría la dictadura militar.

El 1 de octubre de 1976, mientras Carlos se encontraba en su domicilio de Chiclana 1656, aproximadamente a las 23:40, personal militar y policial ingresó por asalto al lugar. La patota estaba constituida por cuatro o cinco personas fuertemente armadas que contaban con el apoyo de una decena más que tomó posiciones en los alrededores de la vivienda, intimidando a los vecinos del lugar.

Los captores actuaron a cara descubierta, de civil y circulando en autos particulares, tenían entre 30 y 35 años, salvo el que dirigía el procedimiento que tendría unos 53 y un joven de unos 19 que fue el único que se cubría parcialmente el rostro.

Luego de identificar a Rivera en la puerta, los asaltantes redujeron a su esposa y la retuvieron en la cocina del hogar. Desde allí pudo escuchar golpes, un disparo de arma de fuego y gritos de su marido.

Tras ello, se retiraron del lugar secuestrando al profesor. Nélida intentó seguirlos pero se lo impidió el más joven de los secuestradores amenazándola de muerte, y el más viejo la encerró bajo llave en su vivienda. Mientras pasaba todo esto, la casa y los departamentos vecinos fueron registrados por los represores.

A partir del momento en que secuestraron a la víctima, su esposa y su padre comenzaron a realizar distintos tipos de gestiones a fin de dar con su paradero

En el V Cuerpo del Ejército no encontraron respuestas, tampoco en la comisaría Primera ni en la  de Villa Mitre, aunque les informaron que el operativo había sido efectuado en zona correspondiente al Ejército.

Ni en el Comando ni en Puerto Belgrano soltaron un dato sobre su paradero. El teniente coronel De La Serna brindó respuestas evasivas y negativas y un capitán de fragata de la Armada Argentina les hizo saber que Rivera tenía un pedido de captura recomendada en Salta y Jujuy por ser “guerrillero”.

Mientras la familia lo buscaba, Carlos estaba secuestrado en el centro clandestino de detención y torturas “La Escuelita”. Testigos dan cuenta de su presencia allí, uno de ellos declaró que Rivera le preguntó por su esposa e hijos y le manifestó que creía que podría salir con vida. Otros recordaron síntomas de su asma y los reiterados pedidos de medicación.

Un día sus captores decidieron matarlo. El 5 de diciembre de 1976 junto a Ricardo Gabriel Del Río, fue sacado del centro clandestino de detención. Un subteniente le comunicó que los llevarían a la cárcel, los hicieron bañar y afeitar para mejorar sus aspectos. Después, como  Rivera se encontraba sin camisa le sacada la suya a Juan Carlos Monge y se la dieron a Carlos.

Con Rivera y Del Río reducidos, atados, vendados y totalmente expuestos a los designios de sus victimarios, los fusilaron sin resistencia ni riesgo alguno entre las últimas horas del 5 de diciembre de 1976 y las primeras de la jornada siguiente.

“La mecánica de las muertes producidas por disparos de armas de fuego que impactaron sobre las dos personas que se encontraban reducidas al cautiverio en un centro clandestino de detención, intentó ser burlada y reemplazada por una versión que pretendió presentar el acontecimiento como un enfrentamiento casual entre una patrulla militar y dos delincuentes subversivos que habrían atacado a los miembros del ficticio dispositivo militar”, describe la investigación del fiscal.

Ese intento de encubrimiento llevó a que el 7 de diciembre de 1976, el comisario Ricardo Bernotas de la Policía Federal, labrara un acta haciendo constar que había recibido –a la 1:10- una llamada del Comando del V Cuerpo. Por medio de esta comunicación, el mayor López le solicitó su intervención en la calle 17 de mayo al 1800 “a raíz de haber abatido una patrulla militar, a dos delincuentes subversivos del sexo masculino, cuyos datos filiatorios se ignoraban y los cuales se resistieron a dicha patrulla”.

Según el informe pericial, la causa de la muerte de Rivera “obedeció a múltiples heridas con proyectiles de arma de fuego que afectaron fundamentalmente el tórax y miembros inferiores. Según las heridas producto de los proyectiles de arma de fuego, los disparos de arma de fuego se realizaron a corta distancia”.

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