“Quiero revalorizar su conducta revolucionaria”

Pedro Daniel Maidana vivo a declarar desde Plaza Huincul y juró “no falsear testimonio, no solo por las formalidades sino además por la memoria de los 30 mil compañeros”.

Recordó a Mónica Morán, Ángela, su responsable en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, y revalorizó “su conducta revolucionaria” y “su compromiso con sus ideales”.

En 1976 vivía en Cutral-co, era estudiante de la Escuela Técnica Nº 1 donde participaba desde 1973 en el centro de estudiantes y otros espacios sociales y políticos, grupos juveniles de las iglesias barriales o junto a familiares de detenidos políticos en 1975.

Se sumaba en otros reclamos como las movidas sindicales de la construcción o contra la ley Nº 1050 de Martínez de Hoz que ahogó a miles de ahorristas que en muchos casos tuvieron que entregar sus viviendas al Banco Central. “Me interesó la política y profundizar las ideas nuevas de izquierda que estaban circulando”, por eso adhirió al Partido Revolucionario de los Trabajadores.

“Por el ’73 no había censura, sí en 1974. Había actividades en los barrios y había disputas con otros sectores políticos, se trabajaba con la JP y el socialismo y se disputaba con el MPN (Movimiento Popular Neuquino). Por las elecciones de la cooperativa de electricidad COPELCO y las elecciones se disputaba. Más allá de eso no sufría amenazas”.

Sabían de la existencia de la Triple A, de “detenciones de gente vinculada al peronismo Auténtico, del PC y algún compañero de militancia de base” y tomaban recaudos.

Capturado en la escuela

Pedro fue secuestrado el 14 de junio de 1976. Era de noche y hacía quince minutos que estaba en la escuela. Una patrulla rodeó el edificio y el capitán Maia, a cargo del operativo, advirtió al director que venía a llevarse a Maidana.

“El director manda un celador de apellido León a buscarme, me dice que tengo que presentarme en la entrada de la escuela. El capitán dice que lo tengo que acompañar, le pido permiso al director y me da el OK”, relató.

Ya estaba en manos del terrorismo de Estado. “Me torturaron en la comisaría, me tuvieron que llevar al hospital por las lesiones y fui blanqueado como detenido. Al otro día me llevan la Unidad Penal Nº9, de ahí a Bahía Blanca en un vuelo nocturno, encapuchado, vendado y atado. Permanezco en un centro clandestino de detención quince días, hasta que me devuelven Unidad Penal Nº 9”.

Torturado en La Escuelita

En la provincia de Neuquén, lo interrogaron sobre la existencia de armas y su vinculación con otros compañeros del PRT-ERP. Por la acusación y la metodología del interrogatorio -arrodillado frente a una mesa donde había sentados oficiales del Ejército y la policía- se negó a declarar.

“Me golpean para que baje la mirada. No contesté nada. Me golpean, me patean y deciden llevarme unas personas que eran un grupo de tareas de civil. Me sacan de la comisaría y supuse que tenía destino incierto y con planes jodidos. Tomé una decisión y como no iba a darles el gusto hice un intento y me escapé vendado y atado. Mi intención fue romper ese esquema donde no sabía qué me iban a hacer y desenmascarar esa situación”, aseveró.

Pedro sabía que había testigos de su secuestro, corrió un poco, lo golpearon y patearon hasta subirlo a un Unimog y torturarlo “hasta que me desvanecí”.

A nuestra ciudad lo trajeron en un vuelo “interminable”. Llegó a un lugar que desconocía pero “con el tiempo fui reconociendo y apreciando hasta el clima que sabía marino, escuchar unas gaviotas, un tren, y con los años atando cabos la conclusión era que estaba cerca de Bahía Blanca”.

Encapuchado en una habitación lo vio “un supuesto médico” y luego lo llevaron a otro sitio al cual lo hicieron entrar por una ventana para quedar tirado en el piso vendado y esposado. “Había mucho movimiento y se escuchaban dolores de algunas personas que volvían de la tortura. En una sala contigua había mujeres en las mismas circunstancias que yo”.

El que lo interrogaba era Santiago “Tío” Cruciani, al que conoció en Mendoza en el marco de los Juicios por la Verdad: “Él era el que tenía un rol principal”.

En algún momento del interrogatorio, “el Tío trae a una chica, una compañera, que asegura que debo conocerla, dice que es Ángela, yo niego haberla conocido. Ellos conversan y se la llevan, esta chica era una conocida pero lo negué, tenía esa postura, negaba muchas cosas y no me iba a comprometer en esa circunstancias”.

“Era un tire y afloje entre los dos, yo tenía una postura ideológica firme frente a mis verdugos. Ángela era Mónica Moran, militante del PRT y había estado en la zona de Cutral-co”, dijo que supo muchos años después.

Finalmente llego la “libertad vigilada” que le impedía salir de Cutral-co, ni siquiera al hospital de Plaza Huincul donde su padre estaba internado. Cada tres días iba a la comisaría a presentarse ante un oficial de la Federal que “se tomaba el trabajo de consultar a mis conocidos y decirles que tuvieran cuidado de mí, le decía a un vecino que tenía un taller que tuviera cuidado porque yo podía construir una bomba”.

Mates subversivos

El fiscal Abel Córdoba recordó que al momento del secuestro Pedro tenía 19 años y le preguntó acerca del significado de estas vivencias en su vida que incluyeron cinco años de prisión.

Maidana respondió que en principio “por mis ideales y después en la cárcel encontrarme con otros compañeros detenidos y poder hacer causa común con ellos que también estaban por la participación política, fue un desafío sobrevivir”.

“Fueron años de prisión donde no teníamos radio, TV, libros, pasamos muchos años con la biblia. Restricciones en la correspondencia con los familiares. Cosas elementales para la vida diaria. Años difíciles que logré sobrellevar por estar con otros compañeros, era la contención necesaria para poder sobrellevar esa represión interna. Teníamos la costumbre de socializar nuestras cosas y no podíamos compartir ni el mate, esto llegó al extremo de castigarnos con el calabozo porque al celador de turno le parecía imprudente compartir el mate”.

El cierre de su testimonio se lo regaló a Ángela, la cumpa del PRT, a Mónica Morán, la actriz y titiritera: “Quiero revalorizar su conducta revolucionaria, su compromiso con sus ideales y sobre todo el valor que tuvo al mantenerme tabicado porque somos conscientes que la palabra de una persona interrogada que cede a la tortura significa también la condena de otra persona”.

“La conocí militando en Cutral-co, era la responsable de célula, estudiábamos El Capital de Marx y durante esos meses y como responsable, cuando estuve frente a ella en el centro clandestino, comprendí todo el valor de esta compañera, toda su conducta de vida y su sacrificio que hoy recordamos y está siendo evaluado por ustedes. Imagino su sufrimiento y sus pesares a manos de los acusados que seguramente alguno de ellos habrá sido el verdugo”.

Foto: Cutral Co al instante
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3 thoughts on ““Quiero revalorizar su conducta revolucionaria”

  1. Es un material muy informativo que se hace necesario para la difusión. Felicitaciones.
    Un besoabrazo de oso, Carlos Ernesto.

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