“Él decidiría sobre mi vida o muerte”

Patricia Chabat

Patricia Chabat

Este miércoles declaró en el juicio Patricia Chabat, secuestrada en diciembre de 1976 en casa la de sus padres en la calle Enrique Julio. “Tengo la imagen de una persona que no pude ver. Un empujón, un golpe y lo demás es un recuerdo confuso”, comentó a los jueces.

En el asiento trasero de un coche con la cabeza entre las piernas fue trasladada a lo que luego supo era La Escuelita.

“En ese lugar nos sacaban a torturar a un espacio que le decían el quirófano, ahí fui torturada, fue el 15 de diciembre, pasé a estar con otras personas, siempre vendada y las manos atadas, en un catre”.

La testigo dijo que en el centro de detención el suboficial Santiago “Tío” Cruciani cumplía el rol de “autoridad máxima, más allá de si lo era se comportaba de esa manera, te hacía saber que él iba a decidir sobre mi vida o muerte”.

Mencionó la visita que le realizó tiempo después en la cárcel el padre Vara a quien “había conocido cuando iba al secundario” y dijo que el religioso arremetió contra sus padres, “me dice que me olvide de lo que pasó en La Escuelita y que todo lo que pasaba era responsabilidad de las personas que nos cuidaban, o sea nuestros padres”. Supuso que el cura sabía de su paso por La Escuelita y confirmó que al menos estaba al tanto de su secuestro.

Luego testificó su mamá Doris Lunsky de Chabat. Respecto a la búsqueda de su hija, comentó que “al día siguiente yo armé un bolsito, mi hija estaba haciendo un tratamiento, y me fui al Comando. No fui por la entrada principal sino por la lateral donde se hacía verificación de motores, ahí en la guardia le di el bolsito y le dije que le hiciera llegar a mi hija. Tomó el bolso, levantó un teléfono, después se puso muy mal y me dijo que no estaba en ese lugar”.

 “Después me voy en el auto con un bolsito a la casa del padre Vara. Cuando llegué estaba su madre, le dije a la señora que le haga llegar el bolso. Al día siguiente se aparece el padre Vara en mi casa con el bolso para decirme que me quede tranquila que la chicas estaban bien cuidadas, yo le contesté con algo que no voy a repetir aquí”, agregó Doris.

Además dio detalles de su primer encuentro con el represor Delmé: “Había mucha gente conmigo en la cola, él me presenta una carpeta, empecé a leer y él me dice ‘Su hija estuvo en tal lugar en un atentado’. Le digo ‘No siga lo que tiene ahí, jamás se lo voy a creer. Todo eso que tiene ahí es mentira’. No me contestaba nada. Le digo ‘Mire señor, yo sé de dónde saca usted esa información que es de tercera personas’. Él me dice que sí. O sea las acusaciones eran cosas que querían hacerme creer a mí”.

Doris relató cómo se decidían las liberaciones de personas secuestradas a partir de la información que le acercó un amigo de la familia, Juan Amerio, que era retirado del Ejército.  “El que tenía mayor poder de decisión era Tejada en las reuniones de ese cónclave, que integraban los oficiales y jefes de área. Se reunían una vez al mes y ahí se decidía a quiénes iban a liberar”.

También declaró Carlos Raúl Principi, sobreviviente de La Escuelita y militante peronista quien dijo que había una embarazada en el centro clandestino. “En los primeros tiempos se produce un parto, el Turco que les mencioné (un oficial joven de baja graduación) con esta chica tenía alguna consideración, medio en broma si se pueden hacer bromas en ese lugar, le decía que no lo tuviera en su turno al chico. Después escucho comentar que había sido un varón, un gringuito de ojos claros cuando había nacido. Creo que fue el único caso”.

Recordó a Patricia Acevedo que “tenía 22 años, una mujer con muchos ideales, inteligente, un amor de persona comprometida con su vida, quería cambiar el mundo. Era sensible, dulce, poética, era una militante de base, no tenía instrucción militar ni nada. Como todos los compañeros luchaban por la vida justa para todos. Eran luminosos, no estaban ligados a la oscuridad de la muerte y la tortura”.

“Yo era estudiante de Agronomía en la UNS. Soy estudiante de los padres salesianos, que tenía que ver con lo social, paso en el 72 a estudiar en la UNS, en la época del rectorado del dr. Benamo. Yo soy de extracción peronista. Tengo una identificación que acentué, que tiene que ver con mi historia familiar y origen de clase. Ahí paso a militar que era trabajo social, hacía trabajo de extensión universitaria con lugares territoriales”, afirmó.

Habló de los cambios políticos de los años 74 y 75, de los enfrentamientos entre “el sindicalismo de derecha y los progresistas” en la Universidad Nacional del Sur y de los compañeros que se tuvieron que ir.

“Yo paso a militar en la JUP que tiene que ver con Montoneros, para septiembre del 76 allanan mi casa. Nosotros éramos militantes de superficie, no éramos clandestinos, eran agrupaciones universitarias y éramos todos conocidos. Yo no tenía exposición pública, Patricia sí, estaba perseguida. En septiembre del 76 ya estaba en la casa de Chiclana, y habían allanado la casa de mis padres. Mi padre era militar retirado, yo me escapo y no vuelo más, no tienen noticias mías hasta que aparezco en la Unidad 21 de Ezeiza”, explicó.

Por último se presentaron Laura, hija del militante montonero Fernando Jara, también conocido con el alias Tito, quien fue visto luego de su secuestro en el centro clandestino La Escuelita; y el perito de la policía bonaerense Ernesto Jorge Albariño.

La audiencia se reanuda 16:30.

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