Criminales piden respeto

Peligrosas compañeras frente al operativo de seguridad a la salida de las audiencias.

Con el objetivo de entregar el aula magna a las 18 comenzó esta mañana la presentación de más de una decena de testigos para declarar en el juicio. En su mayoría giran en torno a los casos de militantes peronistas secuestrados luego del golpe de estado en Viedma con intervención de la Policía Federal rionegrina y posteriores traslados al centro clandestino La Escuelita y las cárceles de Villa Floresta y Rawson.

La defensa oficial se quejó en el arranque por los insultos que reciben los imputados, entre los que se destaca el de “genocidas”. Los abogados plantearon que hasta que se demuestre lo contrario sus clientes son “inocentes” y pidieron medidas de “respeto”.

El planteo fue rechazado por la querella provocando el aplauso del público que a su vez enojó al presidente del Tribunal José Mario Triputti.

La Fiscalía adujo que la defensa oficial no debe ser tan detallista porque corre el riesgo de  coartar la libertad de expresión. Los abogados defensores retrucaron exigiendo mayor distancia entre los represores y los manifestantes al ser subidos al colectivo que los traslada hasta la Unidad Penal y solicitó el desalojo de la sala por los aplausos.

El juez Triputti preguntó si hubo agresiones físicas contra los defendidos y la respuesta fue negativa. En cuanto a los aplausos aseguró que “lo de ayer es historia y tenemos que hablar de hoy, entonces se me ocurre que el público es inteligente y que con la advertencia que he realizado es suficiente”.

Luego José Luis Robinson declaró que fue un preso político que trabajaba en una agencia de libros. “Antes me tocó estar en La Pampa y me liberaron. Seguí viajando y en Viedma, la noche anterior a mi secuestro, dos personas de civil se identificaron como Policía Federal y entraron a pedir antecedentes. Siempre sucedía eso”.

Al salir a trabajar el día siguiente fue interceptado en la plaza por dos personas de civil que le exigieron meterse en un coche y lo “pasearon” por la ciudad hasta detenerse en un lugar.

“Ahí me tuvieron un día completo sentado en un altillo y me pusieron en el oído un ruido permanente para que no me dé cuenta dónde estaba. Me vienen a buscar en una camioneta, me encapuchan, me ponen esposas y me van llevando hacia Bahía. Me doy cuenta por el puente de Viedma y Patagones, cuando pasamos”, dijo.

Tras pasar una tranquera llegó a un lugar que pudo identificar con el tiempo como La Escuelita donde fue atado a un elástico de cama y torturado y “colgado en un aljibe”. con los ojos vendados y atado de manos, durmiendo en el piso estuvo hasta ser trasladado a Villa  Floresta con otros detenidos el 24 de diciembre.

Robinson advirtió que nunca supo quiénes lo torturaron pero “a uno le decían Laucha” y a otros “Tío” y “Zorzal”. “Deseo decir que en este centro de cautiverio sí escuche a una chica militante de la UNS que le decían ‘la Corta’ a la que conocía personalmente. Lo que me llamó la atención era que la hacían caminar alrededor de una mesa. Ignoro el motivo”. Otros testigos afirmaron que quiénes giraban alrededor de una mesa eran las mujeres embarazadas.

Luego el ex colimba Carlos Alfredo Soia, de 56 años, aseguró que su destino fue la Agrupación Tropas que conducía el mayor Ibarra, conocida también como “la Operacional” que estaba integrada por “unas ochenta personas” y hacía “controles de operación, de ruta, en la planta de gas saliendo para Cerri, nos hacían hacer guardias en la calle Florida, dentro del cuartel y salíamos a patrullar”.

No supo responder si esas intervenciones eran legales o ilegales, sí que se detenían personas y que los subtenientes Méndez y Masson -imputados en el juicio- y el sargento primero Cáceres -encargado de compañía- estaban con los soldados y tenían mando de tropa. También ubicó a González Chipont que “tenía un defecto en la mano”.

En cuanto a sus tareas en “la Operacional” el testigo aseguró que los conscriptos eran llevados al lugar luego de los allanamientos a hacer guardias junto a un suboficial. Estuvo en el de Chiclana y San Lorenzo donde “no había nadie” y se decía que “se habían llevado tres personas de ahí”. En otro en calle Chiclana fue llevado a “hacer la custodia” en “una casa chica” con “una escalera caracol” y restos de sangre en el patio producto de “un tiroteo, un enfrentamiento” aunque “lo que te contaban ahí era muy subjetivo”.

Finalmente reconoció que sabía de la existencia de un centro clandestino de detención porque era “un silencio a voces que estaba La Escuelita”.

Hasta el mediodía había declarado además Silvia Crespo que llegó de Viedma para dar testimonios en torno al secuestro de su hermano Mario Rodolfo.

“Él tuvo dos secuestros, las fechas no me las acuerdo. Él fue secuestrado, dejado en libertad, después se casó y posteriormente lo volvieron a secuestrar. Hasta que el 19 de enero lo pude ver acá en la cárcel en Bahía Blanca, estaba muy delgado, lastimado, junto a compañeros de él, Bachi Chironi estaba muy mal. Mi hermano tenía cicatrices de la tortura, estaban varios lastimados”, comentó.

A su entender era la Policía Federal de Viedma quien perseguía a su hermano: “Pienso que ellos lo secuestraron, a nosotros nos llegó el dato que lo subieron cerca de la casa de mis padres. La persona más ensañada era Goncálvez, iba a mi casa a cada rato. Se hacía pasar por amigo de mi hermano para que le dijera dónde estaba, quiénes eran sus amigos y eso a distintas horas de todos los días. Nos miraba con sorna y desprecio, lo hacía en la calle. Goncálvez era conocido de mi hermano”.

Mencionó además a otros dos imputados, Abelleiras y Forchetti y relató que fue a la Federal con su mamá porque “sabía que los secuestraban y los mataban, estaba desesperada yo suponía que estaban arriba en una oficinita. No me lo permitieron ver. Me decían que no fantaseé tanto”.

“Nos dejaron allí detenidas toda la noche. Hasta que apareció el papá de Susana Rosas, la esposa de mi hermano, creo que él era policía, no sé si habló con alguien, al otro día a la mañana vinieron y a mí por buena conducta nos dejaron ir. A partir de ese día llegué hasta orinarme en la cama del miedo”, sostuvo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s