Darío Rossi a 34 años

Tras confirmar que habrá audiencias todos los martes y miércoles de diciembre, el Tribunal Oral escuchó esta mañana testimonios sobre los casos que tuvieron como víctimas a Darío Rossi y Eduardo “Bachi” Chironi.

El primer testigo fue Pablo Rossi, hermano de Darío, quien comentó que el “18 de noviembre de 1976 bautizamos a mi hija, mi hermano era el padrino. El 19 se fue a trabajar a Viedma. Lo levantó Forchetti -me lo dijo el ex gobernador Bachmann- y fue entregado a la Policía Federal de Bahía que lo entregó al Ejército”.

“A los pocos días allanaron mi casa. Eran unos cinco, después me encontré con uno en calle San Martín antes de llegar a Alsina. Era un lugar de investigaciones, le toco timbre para hablar porque quería que lo den por detenido”, dijo.

Darío Rossi había nacido el 13 de agosto de 1950 en Puerto Belgrano. Estudió ingeniería en la Universidad Nacional del Sur hasta 1974. Al mismo tiempo participaba en representación del alumnado en la Cooperadora Universitaria. Vivía en el barrio Universitario.

Luego se fue a Viedma donde trabajó como administrador de la empresa Constructora Paterno-Pródico hasta el mismo día de su secuestro.

Según comentó a este medio su compañera Esperanza Martínez Rodríguez, “entró a la mañana, trabajó y fue a comer a casa. Allí lo secuestraron. Afortunadamente yo y la niña, Carola, no estábamos en la casa. Estábamos en Bahía en la casa de la abuela. Regresamos a la mediatarde y nos encontramos la casa abierta y con todo revuelto. Lo busqué por todos lados y al tiempo iniciamos nosotras también la huída”.

Por su parte Gustavo, también hermano de Darío, declaró esta mañana que en aquella época tenía 16 años y vivía en Almafuerte 119. “Darío estaba en Viedma, estaba casado con Esperanza Martínez y tenían una hija que se llama Carola que tenía 4 o 5 años cuando sucedió todo esto”.

Mencionó que días después del secuestro de Darío, una noche golpearon la puerta de su casa anunciándose como policías: “Cuando abrí me empujaron, entró gente armada, me pusieron contra la pared y se desplazaron por toda la casa. Estaban todos durmiendo, serían la una de la mañana”.

“Empezaron a hacer preguntas, revisaron todo. A mí me golpearon, me llevaron a una cocina donde  preguntaron dónde estaba mi hermano Darío. Yo les dije que no sabía y me golpearon en los oídos”.

Sobre lo sucedido a Darío la familia se enteró por los medios. “La noticia en mi casa cayó como la bomba atómica. Eran muy difíciles estos casos. Sufrí mucho, desde lo anímico y mental me sentía perseguido. El daño fue muy importante, nos quedamos no digo sin familia pero la gente tenía mucho miedo de participar en reuniones en mi casa”.

La semana pasada Oscar Bermúdez, al ser preguntado por el fiscal respecto a la presencia de médicos en La Escuelita, respondió que la única referencia que tuvo fue “cuando un señor se dirigió a Darío Rossi arriba en la cucheta. ‘A ver che, soy el médico’. Junto con eso un montón de pasos que resonaban por las maderas del piso, venía con varias personas. Lo revisó. Darío a ratos jadeaba, decía que estaba muy golpeado, que estaba mal”.

Más adelante afirmó que esa situación contrastó con la versión publicada en La Nueva Provincia que pudo leer al ser blanqueado en Villa Floresta.

“Una notita relativamente chica donde decía que había un subversivo muerto. Contaba que las fuerzas de seguridad habían intentado pedirle la identificación a un señor que pasaba y este había desenfundado sus armas y se trataba de un subversivo”.

“Esa versión era absolutamente imposible. Lo cierto es que esto fue una cosa absolutamente fraguada y mentirosa. En el medio había habido conversaciones con el interventor de la provincia de Río Negro que era Bachmann que era un hombre de la marina. El papá de Darío Rossi trabajaba en Puerto Belgrano de cocinero. Tenía una relación de camaradería con Bachmann y en función de esa relación lo había ido a ver a Río Negro cuando éste estaba desaparecido -entre paréntesis creo que hoy se cumplen 34 años de su secuestro- Bachmann le dijo ‘Esperáme que voy a averiguar'”, agregó el martes 29 de noviembre.

Bachmann “aparentemente averigua y lo que le contesta es ‘No te hagas problema, parece que se ha portado un poco mal pero ya va a aparecer’. Cuando aparece muerto le entregan el cadáver, lo sepultan en el cementerio de Bahía Blanca con la prohibición de verlo apenas y enterrarlo”.

Bermúdez mencionó el trabajo de los antropólogos forenses que demostraron que Rossi había sido muerto a quemarropa, “además había testigos de su secuestro en Viedma. Lo vimos adentro, después aparece en un tiroteo y los peritos dicen que no fue así. El caso es más que elocuente”.

Forchetti y el secuestro de Chironi

Este martes se presentó también Miguel Ángel Bermejo y brindó su testimonio referido al caso que tuvo como víctima a Eduardo Bachi Chironi, hermano de un colega suyo. Dijo que se enteró a fines de 1976 que Chironi “estaba siendo buscado” y “era una persona de interés para las autoridades militares”.

“Hablé con el hermano sobre una orden que existía en la Policía Federal de Viedma -no sé si estaba escrita- para la detención de cualquier manera de Chironi. De cualquier manera significaba legal o ilegal”, explicó.

Al conocer la noticia, fueron a ver al comisario Forchetti -imputado en el juicio- quien les “confirmó que tenía una orden del V Cuerpo de Ejército. Le preguntamos a Forchetti si era mejor o más seguro si lo llevábamos nosotros. Nos dijo que sí”.

Ese mismo día hablaron con Bachi y le contaron lo que sabían. “Lo llevamos a la comisaría, fue dado de alta oficialmente. Tuvo alguna pequeña declaración delante nuestro, no recuerdo a título de qué. Eran preguntas generales. No recuerdo quiénes estaban, sí a Forchetti. Después de eso la Policía Federal hizo un allanamiento en el domicilio de Chironi buscando armas que supuestamente estaban enterradas en el patio, fui testigo de eso donde no se encontró nada”, manifestó.

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3 thoughts on “Darío Rossi a 34 años

  1. Buenas tardes, en España.
    Soy la compañera casada con Darío. Dos datos que figuran en la nota y que es necesario corregir. Darío nació el 13 de agosto de 1950. Y estuvo trabajando el mismo día del secuestro en la empresa Paterno-Prodico. Entró a la mañana, trabajó y fue a comer a casa. Allí lo secuestraron. Afortunadamente yo y la niña, Carola, no estábamos en la casa. Estábamos en Bahía en la casa de la abuela. Regresamos a la mediatarde y nos encontramos la casa abierta y con todo revuelto. Lo busqué por todos lados y al tiempo iniciamos nosotras también la huída. Esperanza Martínez Rodríguez.

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  2. Pingback: Un montón de sueños y utopías | Juicio V Cuerpo Ejército Bahía Blanca

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