Música y trabajo por derechos humanos

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Este domingo la Comisión de Apoyo a los Juicios participó de un acto en conmemoración del Día Internacional por los Derechos Humanos en la Feria del Lago del Parque de Mayo donde decenas de emprendedores y emprendedoras de la Economía Social ofrecen sus productos cada semana.  Durante la tarde se presentaron Alberto D ‘Alessandro; Esteban Cereijo, Las Charabonas y Deportivo Perales.

“La Paz y la Justicia Social continúan siendo una meta a alcanzar. Por esta razón, el legado de numerosos hombres y mujeres que persiguieron la Utopía es, hoy, nuestro compromiso y así debemos asumirlo. La obligación que implica llamarse militante nos exige trabajar denodadamente, a pesar de las arbitrariedades del poder, para que la paz, el pan y el trabajo lleguen a cada hogar de la Tierra”, leyó Néstor Alende por la Comisión.

Ante la vigencia de la crisis capitalista “que siempre es descargada con mayor violencia sobre los más desposeídos, creemos que no basta con la intención de distribuir la riqueza sino que son necesarias políticas de fondo que reviertan la concentración económica y pongan en manos del Estado los principales resortes que puedan garantizar el manejo de la economía, sustrayéndola de las multinacionales, verdaderas fugadoras de capitales a través de las remesas en dólares que dirigen a sus centrales en el corazón del imperio”.

“Dentro de los derechos humanos, sabemos que toda persona tiene derecho a una vida digna y al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”, dijo María Angélica Motta en representación de las y los feriantes.

Y agregó que “el trabajo es una condición para el desarrollo humano, debe ser un ámbito de integración a la vida social en cuanto permite, o debería permitir a las personas participar en un espacio de construcción de relaciones sociales, crea identidad y permitir ser mediador entre la naturaleza y los seres humanos”.

Los documentos:

COMISIÓN DE APOYO A LOS JUICIOS

El 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas reunida en París -con 48 votos a favor y 8 abstenciones- aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El siglo XX dejaba atrás la 2ª Guerra, el mapa mundial se aprestaba a grandes cambios en el orden político y los países más poderosos delineaban su zona de influencia y control. Aquel documento que proclamara una serie de derechos civiles, políticos y sociales y que intentara formar a las generaciones futuras en el respeto a la vida, la igualdad y la libertad, quedaría librado al arbitrio de los gobiernos soslayándose ignominiosamente aquella intención de la ONU.

Hoy, ya entrado el siglo XXI, la realidad nos muestra que el hambre, las enfermedades endémicas y las guerras siguen diezmando a la población de diversos países del planeta. La Organización de las Naciones Unidas es sólo un satélite del imperialismo y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es apenas un recuerdo.

La Paz y la Justicia Social continúan siendo una meta a alcanzar. Por esta razón, el legado de numerosos hombres y mujeres que persiguieron la Utopía es, hoy, nuestro compromiso y así debemos asumirlo.  La obligación que implica llamarse militante nos exige trabajar denodadamente, a pesar de las arbitrariedades del poder, para que la paz, el pan y el trabajo lleguen a cada hogar de la Tierra.

En nuestra América Latina, las sucesivas dictaduras que cercenaron todo tipo de derechos y ejecutaron planes sistemáticos de exterminio contra sus opositores fueron quedando en el pasado. La presencia de los pueblos en las calles y en las instituciones son las vías para prevenir cualquier intento de su resurgimiento. El totalitarismo no descansa -se esconde y para hacer posible el Nunca Más, debemos estar siempre atentos.

En Argentina, la oscura noche del terrorismo de Estado llegó a su fin en 1983 y parte de sus infames protagonistas son hoy, 35 años después, enjuiciados y encarcelados. La lucha de aquellas madres de desaparecidos que nacieron al mundo como Madres de Plaza de Mayo, las organizaciones de Derechos Humanos, sindicales, sociales y políticas, cosechó finalmente sus frutos.

Estos juicios, que permiten reparar tanto sufrimiento, por fin se han concretado. La verdad sale a la luz a través de los valientes testimonios de los testigos, víctimas sobrevivientes y familiares. La impecable labor del Fiscal Abel Córdoba permite vislumbrar que definitivamente se hará Justicia. Los traidores a la Patria y a los ideales de San Martín y Belgrano, serán encarcelados. Las leyes y decretos que los amparaban fueron anuladas y la impunidad ha pasado a la historia.

Nos queda pendiente, sin embargo, alcanzar el objetivo de aquel camino iniciado por los 30000 desaparecidos, su pensamiento y acción siguen vigentes ante la crisis del capitalismo que somete al hambre a la mitad de la población mundial y pone en riesgo la salud medioambiental del planeta. Crisis que siempre es descargada con mayor violencia sobre los más desposeídos. Creemos que no basta con la intención de distribuir la riqueza sino que son necesarias políticas de fondo que reviertan la concentración económica y pongan en manos del Estado los principales resortes que puedan garantizar el manejo de la economía, sustrayéndola de las multinacionales, verdaderas fugadoras de capitales a través de las remesas en dólares que dirigen a sus centrales en el corazón del imperio.

Mientras haya niños mendigando, trabajando y recibiendo el alimento diario en la escuela o comedores comunitarios; ancianos sumidos en la miseria  o percibiendo  jubilaciones por demás insuficientes, enfermos mentales en instituciones inhabitables;  mientras las grandes corporaciones –con la complicidad de los funcionarios de turno- devasten el medio ambiente y siembren la muerte a largo plazo de la población; mientras las cárceles se llenen de pobres, y el trabajo genuino sea una ilusión; mientras exista el trabajo precarizado y las malas condiciones laborales que llevaron a la muerte a tantos trabajadores, tenemos una deuda muy grande, aún, con la plena vigencia de los Derechos Humanos.

Por eso compañeros y compañeras, a 63 años de haberse proclamado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entendemos que lo difícil no es irrealizable si marchamos juntos y que está en nosotros seguir sosteniendo la bandera de la Justicia, la Libertad, la Paz y el Trabajo.

La lucha continúa por:

Juicio y castigo a todos los culpables;

Cárcel común a todos los genocidas;

Aparición con vida de Jorge Julio López;

No nos olvidamos de Silvia Suppo, Luciano Arruga, Mariano Ferreyra, Carlos Fuentealba, Giuliano Gallo;

Recuperación de la identidad y restitución de los bebes apropiados;

30000 compañeros detenidos-desaparecidos Presentes!

DOCUMENTO DE LA FERIA DEL LAGO:

Dentro de los derechos humanos, sabemos que toda persona tiene derecho a una  vida digna y  al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo

Pero aun exciten desigualdades en el mundo del trabajo, muchas veces  la precariedad  laboral busca reducir al trabajador a en  un instrumento de producción, en una herramienta, esto  desnaturaliza de la esencia misma del trabajo.

El trabajo es una condición para el desarrollo humano, debe ser un ámbito de integración a la vida social en cuanto permite, o debería permitir a las personas participar en un espacio de construcción de relaciones sociales, crea identidad y permitir ser mediador entre la naturaleza y los seres humanos.

Los bienes que genera la fuerza del trabajo deberían sostener la vida digna del trabajador y su familia…

Pero muchas veces cuando no hay trabajo, o el ingreso es insuficiente.

Las emprendedoras y los  emprendedores de la Feria del Lago, tenemos muy en cuenta este derecho, lo ejercemos, y en esta actividad de Emprender, nos ponernos en marcha hacia una meta.

Esta meta se entremezcla con maderas, cartón, tergopor y papel, con los aromas de la cocina y con coloridas flores y plantas, verduras cultivadas en tierra orgánica, con telas, bordados y  tejidos, que junto a los saberes aprendidos desde chicos, todo esto, hacen y son lo cotidiano en nuestra vida.

En esta elección del camino de emprendedores nos encontramos con la propuesta de Economía Solidaria y el Comercio Justo que coordina Caritas. Proponiendo valores, de solidaridad, fraternidad, capacitación  participación y democracia, entre todos vamos construyendo este espacio que es la Feria del Lago. Cada uno de nosotros es importante al conjunto.

Al reconocernos personas, cada uno aporta la creatividad y el esfuerzo, al producto que se imagina y logra dándole un valor artesanal que lo convierte en único, personalizado.

También con el reciclado de muchos elementos descartados que son transformados en objetos útiles y decorativos, cuidando así el medio ambiente.

En los detalles de terminación, en el contacto entre el productor y comprador se genera un vínculo importante, se informa sobre la elaboración de cada producto y con el precio accesible, hacen de este espacio de feria, un lugar a considerar.

Porque creemos en el derecho a la vida y el derecho al trabajo

Marcamos nuestra historia con esperanza,

Porque

Detrás de cada producto hay un emprendedor

Detrás de cada emprendedor hay una familia

Entre todos construimos nuestra sociedad

Ma. Angélica Motta    11 de diciembre 2011

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