Secuestro familiar

Con dos horas de retraso comenzó la audiencia del miércoles 15 por problemas con el suministro de electricidad en parte de la sala del rectorado universitario donde funciona el Tribunal Oral. Dieron su testimonio Susana Martínez y Ricardo Gaitán por el secuestro y las torturas sufridas durante la dictadura y el médico Osvaldo Colombo por el caso de Carlos Gentile.

La docente de Viedma Susana Margarita Martínez relató que antes de ser capturada y con motivo de la visita del dictador Videla a la capital rionegrina sufrió la persecución de las fuerzas de seguridad.

Fue cesanteada de su trabajo en el Instituto de la Vivienda de la provincia de Río Negro y detenida junto a su familia: “A mí me prescindieron de mi trabajo el 6 de octubre del 77 y una semana después hubo un operativo muy ostentoso a las dos de la tarde en mi casa. Nos detuvieron a los cuatro y nos llevaron a la comisaría”.

Allí los tuvieron hasta que pudieron comunicarse con un amigo para que buscara a sus hijos. “La policía no permitió que nos trajeran a Bahía Blanca hasta que se llevaron a los chicos. Un amigo pasó y se los llevó. Después nos llevaron en coches separados a mí y a mi marido hasta el cruce de las rutas 3 y 22. En ese lugar había un montecito, pararon los coches y nos entregaron al Ejército. Después nos llevan a La Escuelita”.

En el centro clandestino fue interrogada bajo tortura sobre nombres y libros que los represores tenían en su poder y le pertenecían. “Cuando fue Videla nosotros sacamos unos libros a un baldío. Cuando los volvimos a buscar ya no estaban. Me preguntaron si eran míos y les dije que sí si tenían mi nombre”.

La testigo comentó que a La Escuelita concurrió un médico que asistió a Carlitos -un cautivo que estaba desde agosto del 77- y que antes de ser liberada fue fotografiada por un integrante de los servicios de inteligencia que conocía.

“Uno o dos 2 días antes de que nos liberarán vino un guardia, me sacó las esposas porque las necesitaba. “Quédate tranquila”, me dice. Me ató con sogas y se fue. Al rato trajeron a alguien que gritó mucho, lo torturaron mucho. Después nos fuimos y no sé qué pasó, eso fue el 18 o 20 de octubre. El 20 o 21 nos vienen a decir que quedamos en libertad, nos devolvieron las cosas… En el medio vino un fotógrafo, nos sacó fotos. Nos ponían colirio en los ojos. Me hicieron bañar, me dejaron contra una pared y me sacó una foto, yo lo conocía de antes”.

Respondiendo al fiscal Abel Córdoba recordó que ese hombre era Horacio Calzetta y que lo había visto sacando fotos en las manifestaciones. “El nombre lo averigüé para poder declarar, él me conocía, me dijo “qué haces acá”. Yo le pregunté por una amiga”.

Los familiares del matrimonio Martínez Gaitán realizaron gestiones para encontrarlos y exigieron su liberación: “Un día mi cuñado fue a ver a un amigo y le contó lo que les pasaba y pidió para hacer gestiones. Esta persona fue el presidente del Colegio de Ingenieros durante 20 años, José Galay. José lo llevó a hablar con el obispo y éste los interrogó sobre si éramos subversivos. Lo convencieron de que no, llamó al V Cuerpo y les hizo una nota para que los atendieran. Una semana después se hizo la reunión. Hasta ese momento les decían que no sabían nada. Les dijeron que nos habían encontrado y que no sabían por qué estábamos en Villa Floresta y que había sido un error. Ahí les permitieron vernos en Floresta y ese día lo liberan a mi marido”.

El testimonio de Gaitán

Ricardo Gaitán declaró que a partir de marzo de 1974 se radicó en Viedma junto a su esposa Susana Martínez con quien en 1977 ya tenía dos hijos. Recordó la detención en la casa familiar y el traslado a la comisaría primera, la separación de sus hijos y la entrega a “personal de civil” en las intersecciones de las rutas 3 y 22.

“No hubo intercambio de palabras. En la comisaría escuchamos comentarios a la distancia, el jefe de la policía se encontraba sorprendido porque teníamos documentos de la provincia. Simplemente nos comentaba que nos llevaban a Bahía y a disposición de la justicia militar. A mí me secuestraron un vehículo y quedó en la comisaría. Mi suegro logró rescatarlo y para no tener dificultades pidió una autorización y el comisario Vandersan lo autorizó para manejarse”, contó.

Cuando llegaron a La Escuelita, Gaitán dijo que fue esposado a una cucheta y a partir de ese momento las vendas no le permitieron ver nada. “Nos alojan en habitaciones y después de un tiempo fuimos llevados de manera individual a una dependencia de esta casa y sometidos a torturas”.

Las preguntas eran “incoherentes” y referidas a personas que desconocía y la actividad política que hacía: el matrimonio militó durante varios años en la universidad y luego en tareas sociales en los barrios Noroeste y Villa Nocito de Bahía Blanca.

“Les interesaba cómo me había acercado a esa actividad. Yo trabajaba en la Junta Nacional de Granos. Varias veces amenazaron con hacer participar de la sesión a mi mujer para presionarme. Me vuelven al cuarto donde estaba esposado, recibo golpes de puño y a ese tipo de interrogatorios no fui sometido nunca más”, afirmó el testigo.

En el campo de concentración estuvieron hasta el 21 de octubre y allí en una oportunidad un guardia le permitió ver a su esposa. “Me llevó hasta la habitación donde estaba, hablamos treinta segundos, estábamos muy temerosos e interrumpimos el diálogo y le pedí que me llevara de vuelta”.

Caso Gentile

Por último declaró el médico Osvaldo René Colombo como testigo del secuestro de Carlos Alberto Gentile. El profesional tuvo a la víctima como paciente y por esa relación “en una ocasión me citaron e interrogándolo por el tema de las lesiones, no recuerdo si tenía en el cuerpo pero sí lesiones ampollosas en las plantas de los pies”.

Gentile fue secuestrado en Río Negro y trasladado a un centro clandestino de detención donde fue torturado según relató la semana pasada ante el tribunal. El médico dijo ayer que después de esa consulta delegó el tratamiento en otro especialista y que “su estado general era bueno, con un cierto grado de nerviosismo y con las lesiones ampollosas. Él dijo que había sido detenido, no sé si trasladado, y que esas lesiones se le produjeron de haber caminado mucho no sé si descalzo o con un calzado no adecuado”.

Violencia moral contra el bondi

Sobre el cierre de la audiencia el presidente del Tribunal informó sobre las resoluciones referidas a nuevas citaciones y desistimientos de testigos solicitadas por las partes y el abogado defensor Alejandro Castelli volvió a denunciar supuestas agresiones contra los imputados una vez que estaban dentro del micro que los traslada a la unidad penal luego de las audiencias.

Pidió que se corte el tránsito en avenida Colón en dirección hacia Plaza Rivadavia para “evitar daños no solo a los imputados sino también al colectivo del Servicio Penitenciario” y agregó la petición de custodia de Gendarmería durante el recorrido.

Cuando el juez Ferro le pidió detalles sobre las agresiones, Castelli aseguró que “eran golpes físicos sobre la carrocería del vehículo”. “Entonces lo que sería objeto de una agresión, por así decir conforme sus términos, es el vehículo y no los imputados”, advirtió el magistrado y le informó que dentro del vehículo va personal penitenciario que garantiza la integridad física de los torturadores.

Ferro prometió tener presente el reclamo y el defensor particular San Emeterio advirtió que “el peligro no solamente está incito en la violencia física sino que con el golpe y los insultos también hay una violencia moral hacia nuestros defendidos”.

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