Un colimba y un perito

Mariano Castex

El ex colimba Marcelo Carrio y el perito Mariano Castex testimoniaron durante la audiencia del miércoles por la mañana en el juicio por crímenes de lesa humanidad. Lo hicieron vía teleconferencia desde Rawson y la Capital Federal.

Carrio hizo el servicio militar obligatorio durante la última dictadura cívico militar en el Destacamento de Inteligencia que funcionó en Chiclana al 300. Respondió a las preguntas del fiscal Abel Córdoba sobre sus actividades diciendo que debía estar “en el taller atendiendo vehículos y tareas en la cocina”.

No recordó nombres del personal ni de sus superiores. Una de las descripciones más detalladas que dio sobre sus días en la dependencia militar se refirió a las características físicas del edificio.

“Era una casa, tenía una entrada, una escalera que te llevaba a un primer piso, al fondo estaba la cocina. Había un hall grande que daba a habitaciones. Ahí no tenía acceso. Había un patio con los autos y el taller. Después había un lugar donde hacían guardia y tenían unas camas cuchetas”, relató.

En cuanto a la presencia de personal uniformado aseguró no recordar con exactitud para luego descartar la estadía de militares con sus atuendos oficiales. Finalmente, ratificó la existencia de un laboratorio fotográfico en el último piso pero no aportó el nombre del fotógrafo a cargo.

Le siguió la declaración de Mariano Castex desde la sede porteña del Consejo de la Magistratura. Horacio Azzolin por el Ministerio Público Fiscal y Hernán Vidal por la defensa particular acompañaron e interrogaron al médico legista en la Capital Federal.

Castex fue uno de los profesionales que en 1987 realizaron análisis sobre los cuerpos de varias víctimas del terrorismo de Estado. En la primera parte de su testimonio comentó los métodos utilizados en la confección de los informes y comparó las técnicas de la época con las actuales poniendo de relieve las limitaciones con las que contaban entonces.

Subrayó la hostilidad con la que era recibido en la morgue local donde “trabajamos en el piso” y “no se nos recibió con agrado”. Manifestó que la evaluación de los restos de Mónica Moran  fue “la pericia más perfecta que creo haber hecho como médico legista”.

El testigo aseguró que en muchos de los casos en los que intervino lo hizo sobre pericias muy mal realizadas por otros profesionales. Se le exhibieron sus antiguos informes y ratificó lo allí expresado.

Además del caso Moran, la documentación incluía datos sobre Roberto Lorenzo, Darío Rossi, los casos de la Masacre de calle Catriel –Fornasari, Tarchitzky, Matzkin y Castillo-, María Graciela Izurieta, Gustavo Yoti, María Elena Romero, Antonio Giordano y José Luis Peralta.

Los abogados de la defensa insistieron en la versión del “enfrentamiento” sobre el fusilamiento de Mónica Moran,  Castex fue contundente: “Lo que sí recuerdo que me impactó fue el brazo de Mónica Moran, había una fractura que cuando abrimos la carne había sangre. La fractura se había realizado en vida. Para mí jamás Mónica Moran pudo morir en un enfrentamiento”.

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