Watu en la justicia

A horas de cumplirse 37 años del asesinato del dirigente estudiantil comunista David “Watu” Cilleruelo la querella impulsada por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y la Universidad del Sur espera ser aceptada por el juez Norberto Oyarbide quien investiga crímenes de la Triple A de todo el país.

Según informó esta semana en FM De la Calle el representante legal de la UNS Francisco Fuster, no ha habido noticias en los últimos meses salvo un par de declaraciones ofrecidas para reforzar la presentación inicial. Siempre con el objetivo de vincular el crimen con los de la Alianza Anticomunista Argentina queda un tercero que puede ser aceptado por el juzgado para incorporarlo en Bahía Blanca “por razones de salud”.

“La demora obedece a que esta es una megacausa donde hay muchos incidentes, muchas causas paralelas, entonces la velocidad de resolución de cada caso demora. Estamos esperando que esa presentación sea resuelta favorablemente. Pueden pasar dos cosas: que el juzgado entienda que con las dos declaraciones testimoniales está reforzada y se entiende habilitada la presentación de la universidad o quiera producir más prueba”, explicó el abogado.

Recordamos que en la justicia federal local se desarrolló una investigación donde se imputaba como autor material del asesinato a Jorge “Moncho” Argibay, integrante de la patota de la CGT bahiense y de la custodia del rector universitario Remus Tetu. El expediente se archivó con un sobreseimiento tras la muerte del acusado.

Fuster comentó que prefirió la presentación ante Oyarbide porque “era muy probable desde el punto de vista jurídico que la causa no se pudiera reabrir. En cambio en la causa de Buenos Aires lo que se investiga es el accionar colectivo de la organización denominada Triple A. Pudiendo demostrar que este era un hecho más de ese accionar colectivo entiendo que desde el punto de vista de la imprescriptibilidad de la causa es totalmente viable, jurídicamente hablando, que se pueda investigar para por lo menos, más allá de la autoridad material, investigar también la autoridad intelectual del hecho”.

En abril de 2006 la propia universidad informó a la justicia federal de una serie de “contrataciones de agentes para prestar servicios de seguridad y vigilancia”. Allí se menciona a: Jorge Oscar Argibay, Pablo Argibay, Raúl Roberto Aceituno, Miguel Ángel Chisu, Victoriano Nelson Garay, Carlos Washington López, Héctor Oscar Chisu, Héctor Ángel Forcelli, Roberto Héctor Capdeville, Héctor Raúl Spinolo, Juan Carlos Pedro Landini, Oscar Alberto López, Juan Carlos Curzio, José Hernán Partida, Osvaldo Omar Pallero, Héctor Alfredo Mansilla, Antonio Arturo Mazzotta, Leonardo Catalino Oviedo, Julio Enrique Perrone, Evaristo Lopez, Edgardo Eleuterio Almada y Omar Angel Olivieri. (Ver documento)

Consultado sobre la posibilidad de investigar y juzgar posibles responsabilidades de los nombrados que aún viven, Fuster aseguró que “lo que pedimos es que se investigue el hecho. (…) Esos nombres, esa prueba está en la causa de Bahía Blanca y la ofrecimos como prueba, no es que la universidad se desentiende de lo que pasó en Bahía Blanca. Quisimos ir un paso más adelante, en consecuencia todo lo actuado en Bahía Blanca está incorporado como prueba documental en la causa de Buenos Aires que tramita Oyarbide. Ahí existe mención de una serie de personas que integraban lo que era una suerte de departamento de seguridad de la UNS en ese momento y dependerá de los alcances que el juez le otorgue a esto”.

Además subrayó que uno de los testigos que se presentaron presenció el homicidio de Watu y el segundo “aportó elementos que tienen que ver con la realidad de la época y fundamentalmente con una suerte de coincidencia entre los nombres de la custodia con otros episodios vinculados a la violencia política de ese momento por fuera de la universidad”.

Por el momento la universidad espera la resolución del juez y según el letrado si esta fuera una causa individual “transcurrido un cierto tiempo quedaría la posibilidad de presentar un pronto despacho” pero cree prudente esperar porque “basta ver el lugar donde se toman las declaraciones, son muebles y muebles llenos de incidentes, fotocopias, y todo tiene que ver con la causa”.

La imprescriptibilidad de los crímenes de la Triple A fue confirmada por la justicia en marzo de 2008 al calificarlos como delitos de lesa humanidad. A fines de ese año el fiscal Eduardo Taiano pidió ampliar la investigación a 628 asesinatos y 40 amenazas de muerte. En junio de 2010 la Sala I de la Cámara Federal declaró la nulidad de la última de varias prórrogas del arresto del policía Miguel Ángel Rovira, por entonces el único detenido con vida. Los jueces criticaron la “inexplicable pasividad” de Oyarbide y la “virtual parálisis del sumario” y resaltaron que el fiscal llegó a pedir cerca de ochenta medidas probatorias y setenta declaraciones testimoniales, mientras Oyarbide apenas había concretado dos audiencias. Rovira murió impune al mes siguiente.

Dijo la justicia

Del fallo del juez correccional José Luis Ares por la querella establecida por el camarista Néstor Luis Montezanti contra el militante Alberto Rodríguez se desprende que “ha quedado claro que Jorge Argibay era de extracción sindical, andaba armado a la vista de todo el mundo y que fue contratado como personal de seguridad del rector de la UNS”.

“Pero esto último está demostrado no solo por la prueba testimonial (…) sino también por una resolución del propio Remus Tetu dictada el 29 de septiembre de 1975 en que equipara al personal contratado a los efectivos, en cuanto a las remuneraciones a percibir y entre los que se indica a Jorge Argibay, Pablo Argibay, Juan Curcio, Héctor Chisú y Miguel Chisú como pesonal de clase ‘A’”.

Agrega la resolución: “A mi juicio quedó acreditado suficientemente en el presente debate oral la pertenencia de Jorge Argibay y su grupo de matones a la tristemente célebre ‘Triple A’. Además de de lo antes expuesto, cabe agregar que para llegar a esa conclusión, lo manifestado por Larrea en cuanto a que vio gente pintando paredes de la UNS con la sigla ‘AAA’ y que entre ellos estaban Argibay, Aceituno y Chisú. Patrignani corroboró las pintadas”.

“Rodríguez vio al nombrado Argibay repartiendo volates de la Triple A en la que se expresaba que iban a ‘reventar a los zurdos’. El propio doctor Benamo preguntado sobre los referentes locales de la Triple A sostuvo que no conoce otro nombre que el de Argibay, pero que la cosa venía de más arriba, de López Rega”.

“Rodríguez sostuvo que (…) tiene grabada como una foto amarilla haber visto a su profesor junto a matones armados, que allí estaba Argibay, su hijo y Sañudo, entre otros. Que presenció el homicidio de su compañero de militancia David Cilleruelo a quien le decían Watu; que escuchó el disparo, lo vio caído y vio a Argibay con un arma, y luego al nombrado, a su hijo y a Sañudo que se van en un automóvil Falcon individualizado como del rectorado”.

Homenajes

Mañana a las 18:30 la Comisión Permanente de Homenaje a David Watu Cilleruelo, la Federación Juvenil Comunista y el Partido Comunista realizarán un acto en el pasillo del Ala de Ingeniería del edificio de Alem 1253 de la UNS donde ocurrió el hecho.

Al mediodía se descubrirá en el hall central el mural pintado por Arte Memoria Colectivo con la presencia de su hermana Raquel. La universidad organizó además un acto a las 10 en el mismo lugar y a las 19:30 en Rondeau 29 actividades con autoridades municipales, nacionales y de la Comisión por la Memoria.

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