“Recuerdo perfectamente que me lo comentó”

Menos de 20 minutos de audiencia bastaron para agotar un careo entre el ex colimba Félix Julián y el imputado Mario Méndez quienes se mantuvieron en sus posiciones originales. El testigo confirmó que el represor le dijo que asesinó a Olga Souto Castillo en Fitz Roy 137 y el criminal negó haber participado en el hecho.

Antes, el defensor Mauricio Gutiérrez pidió que se le muestren a Julián las fotos de un grupo de represores del V Cuerpo para que diga con quién mantuvo la conversación que le adjudica a su cliente dado que estuvo “reflexionando” y  se le ocurrió que pudo “estar hablando con otra persona”. Tanto el fiscal como el tribunal lo rechazaron.

La secretaria del tribunal leyó que en la audiencia anterior el testigo manifestó que Méndez le dijo “que en el departamento operativamente actuaron dos, él y otro oficial. Méndez dijo que mató a la mujer que estaba embarazada, el otro oficial ultimó al hombre (Daniel Hidalgo) en el baño”. “Méndez sostiene que nunca se lo dijo”, agregó el juez Martín Bava.

El imputado aseguró que no pudo haber ocurrido porque “no estaba en el lugar del hecho sino abajo auxiliando a un oficial” y que “lo que más llama la atención es que si expresé eso nunca podría haber determinado lo que dijo usted textualmente ‘una mujer embarazada’. Con dos meses es imposible determinarlo, es una invención, por lo menos una inclusión de un detalle que no lo podía haber tenido en cuenta aun cuando hubiera cumplido lo que acaba de mencionar”.

“Recuerdo perfectamente lo que me comentó y me dijo que la mujer estaba embarazada. Con los años eso se corroboró. No sé cómo ocurrieron los hechos, ni de cuánto estaba embarazada la chica pero me quedó claro y grabado el comentario que hicieron. Usted con otro oficial que no recuerdo quién puede haber sido. Con los años se supone que puede haber sido Corres. Pero sí todas las circunstancias del operativo, porqué fueron a ese lugar y cómo ocurrió”, dijo el testigo con firmeza.

El represor agregó que “el trato que teníamos era estrictamente profesional. No le puedo decir cosas que no hice o que uno tiene la suposición aún cuando hubiera una confianza extrema de trabajo. Yo a usted nunca, del cuartel para afuera, nunca tuve relación desde el punto de vista personal y de poder hablar en forma cómoda, medianamente”.

Julián aseguró que a pesar de todo pasaban horas conversando cuando esperaban al comandante del V Cuerpo luego de llevarlo a diversas actividades –uno era el chofer y el otro encargado de la seguridad- por lo cual “había cierta confianza”.

“Lo recuerdo perfectamente. Después de haber estado con el general en calle Fitz Roy lo veo a usted herido y le pregunto. Yo le comentó ‘de ahí vengo con el general’ y surge la conversación suya y me contó todos los hechos”.

El represor intentó marcar contradicciones entre la declaración del ex colimba en 1987 y la expresada en el debate oral y fue frenado por el presidente de la audiencia quien aclaró que el intercambio debía limitarse a lo dicho frente al tribunal.

El fiscal Abel Córdoba advirtió que las posiciones estaban claramente explicitadas, cada cual mantuvo su postura original, el testigo bajo juramento y el militar ejerciendo su derecho defensivo a mentir o callar. El tribunal juzgará.

Un cálido aplauso acompañó la salida de Julián del escenario del aula magna universitaria y el juez Bava anunció el final de la etapa probatoria. El 29 de mayo a las 16 comenzarán los alegatos de la querella que incorporará a la dra. Mirta Mántaras a sus filas.

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