El aguantadero petrolero de Corres

El gobierno de Mendoza renovó hasta el 2027 la licitación de explotaciones petroleras a Chañares Herrados, firma cuyos directivos fueron condenados por delitos de lesa humanidad y por encubrir al torturador y violador en La Escuelita bahiense, ‘Laucha’ Corres.

Héctor Lapeyrade dirigió la empresa hasta que murió de un ataque al corazón, pero, según informa esta nota de Plazademayo.com, “la compañía sigue bajo el control de la familia que también es dueña de explotaciones bodegueras y ganaderas en Río Negro y Buenos Aires. El fallecido empresario fue procesado por encubrimiento agravado, delito con una pena de dos a seis años de prisión, por ayudar a burlar a la Justicia durante catorce meses al teniente coronel Julián “El Laucha” Corres, procesado por crímenes de lesa humanidad en la ciudad de Bahía Blanca entre los que se cuentan 47 secuestros, 38 torturas, 17 homicidios y 7 desapariciones forzadas”.

El actual vicepresidente de la petrolera es Luis Alfredo ‘Freddy’ Zarattini y “está acusado del asalto al Policlínico Bancario cuando era miembro del grupo Tacuara, imputado en el asesinato del General Prats en Chile durante el gobierno de Allende y de haber participado en las guerrillas de la derecha centroamericana. Junto a Héctor Corrés (apoderado y abogado de la firma), condenado y luego amnistiado por delitos cometidos durante la última dictadura cívico militar; se alzaron con la prórroga de la concesión de explotación petrolera en la provincia de Mendoza hasta el año 2027”.

La nota recuerda que la firma para renovar las concesiones petroleras con Chañares Herrados se concretó en junio de 2011, entre el entonces ministro de Infraestructura y candidato a gobernador Paco Pérez y por la empresa, el mencionado Zarattini y Rodolfo Steiner, accionista principal de la petrolera argentina y yerno de Lapeyrade.

“El Laucha Corres fue preso en la unidad carcelaria de Marcos Paz por su actuación en el Cuerpo V de Ejército, acusado de manejar la picana en la mesa de torturas del centro denominado La Escuelita. Lapeyrade era amigo íntimo del padre de Corres y ‘ayudaba’ al represor con 4500 pesos por mes además de otros beneficios para que camuflara su verdadera identidad y de esta manera evadir a la justicia. La primera detención de Corres (la segunda fue posterior a su fuga de la delegación de la Policía Federal), el 3 de abril de 2008, se produjo cuando salía de la firma de su padrino Lapeyrade (la mismísima puerta de Chañares Herrados), en la calle Córdoba 1309″, destaca la periodista Clarisa Ercolano.

Agrega que “el juez federal Norberto Oyarbide consideró probado que Lapeyrade conocía la situación del prófugo, lo invitaba a almorzar, le facilitaba celulares y pases en Autopistas del Sol a nombre de su firma. ‘A través de los mismos pudo movilizarse y comunicarse manteniéndose en el anonimato’, escribió el juez, que consideró ‘completamente contradictorio’ el descargo del empresario. El magistrado lo procesó pero lo dejó en libertad con un irrisorio embargo de diez mil pesos”.

En cuanto a la representación de Chañares Herrados “Zarattini aparecía ya en 2010 como titular de la empresa, cuando la misma seguía bajo el mando de Lapeyrade, según un registro publicado por el Boletín Oficial de la Nación del 16 de noviembre de 2010. Por caso, tanto el fallecido y procesado Lapeyrade como Zarattini, lejos están de diferenciarse en cuanto a su vinculación y complicidad con la etapa más sangrienta de la historia argentina reciente”.

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