Cómo Inteligencia armó la represión ilegal antes de la dictadura

(Por Norberto G. Asquini para La Arena) La Cámara de Bahía Blanca estableció cómo Baraldini preparó la represión ilegal y las “listas” de personas a detener antes del golpe como jefe de Inteligencia del Ejército y se encargó de ejecutarlas como jefe de Policía en la dictadura.

La Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca aportó nuevos elementos en su último fallo sobre el terrorismo de Estado en La Pampa para establecer que las “listas” que armó el Ejército de personas a secuestras y torturas fueron confeccionadas antes del golpe de Estado de 1976 y se instrumentaron después del 24 de marzo de ese año.

De hecho, los jueces dieron cuenta de cómo el principal “engranaje” de la estructura represiva montada en la Subzona 14, la jurisdicción militar de la “lucha contra la subversión”, el mayor Luis Enrique Baraldini, preparó como jefe de Inteligencia del Ejército la represión ilegal y con su asunción como jefe de Policía se encargó de ponerla en práctica y llevarla adelante.

El “trabajo” del mayor

Los jueces Pablo A. Candisano Mera y Angel Alberto Argañaráz en el expediente número 67.286 rechazaron en septiembre la apelación al procesamiento por secuestros y torturas del represor Baraldini y en sus considerandos expusieron el mecanismo de cómo operaron los servicios de inteligencia del Ejército antes y después del golpe de Estado. Y confirmaron el lugar central que tuvo en el engranaje represivo el ex jefe de Policía de La Pampa.

Baraldini, en su presentación de defensa, quiso distinguir entre el período en el que fue oficial de Inteligencia (identificado como S-2) del Estado Mayor General del Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 101 en Toay, de aquel en que se desempeñó como jefe de la Policía de la Provincia, entre 1976 y 1979, como si hubiera sido un cargo burocrático más.
La Cámara determinó que Baraldini en el Estado Mayor del Destacamento de Toay -que integran las cuatro áreas: personal, inteligencia, operaciones, logística y era coordinado por el segundo comandante de la unidad- tenía responsabilidad primaria sobre la Inteligencia militar. No sólo desde que el Ejército comenzó a actuar en la represión política interna en noviembre de 1975 después de ser autorizado por el gobierno de la presidenta Isabel Perón a “aniquilar” a la llamada “subversión”. Sino desde que llegó al Destacamento de Toay en La Pampa con el grado de capitán en diciembre de 1974 tras finalizar el Curso Básico de Comando. Si bien se considera que la fecha oficial en la que pasó a desempeñarse como oficial de Inteligencia fue el 28 de octubre de 1975 -días antes de que se desatase la primera razia contra docentes universitarios y médicos-. Luego ascendió al grado de mayor el 26 de diciembre de 1975, y a partir del golpe de Estado pasó en comisión al gobierno de la provincia de La Pampa como jefe de la Policía, comisión que cumplió hasta el 5 de noviembre de 1979.

El plan criminal

Los camaristas indicaron que “(no) exagera el Juez de grado (el pampeano Pedro Zabala) respecto de la magnitud o importancia del cargo ejercido por Luis Enrique Baraldini durante este período. En efecto, el imputado como S-2 u Oficial de Inteligencia, formaba parte del Estado Mayor General de la unidad militar a cargo del Comando de la Subzona 14 y, como ya fue dicho, era el principal responsable en todos los aspectos correspondientes a la especialidad de Inteligencia pues representaba el órgano de dirección de inteligencia militar en el ámbito de la Subzona 14, lo que no es poco, pues era una de las áreas más sensibles en la ejecución del plan criminal que se investiga”.
Los jueces citaron el reglamento militar RC-9-1 “Operaciones contra elementos subversivos”. La actividad de Inteligencia era “la base fundamental en que se apoya la lucha contra la subversión. Su importancia es tal que puede ser destacada como la única forma de acción militar posible en las primeras etapas del proceso, y su ejecución eficiente puede ayudar (…) a producir medidas tendientes a eliminar la agitación social y controlar a los activistas, con lo que podría resultar neutralizada la subversión en sus primeras manifestaciones”.

Los blancos

En otro reglamento, el RC-3-30, “Organización y Funcionamiento de los Estados Mayores”, se establecen las principales funciones que corresponden al jefe de Inteligencia y al órgano que encabeza, entre las que se encuentra la dirección, planeamiento, supervisión y ejecución de todas las actividades relativas al “ciclo de inteligencia” “permitiendo la evaluación de blancos, el análisis de blancos y la resolución para ejecutar el blanco antes de que la densidad del mismo haya declinado”.
O sea, Baraldini fue el encargado de confeccionar la lista de personas a detener por el grupo de Tareas de la Subzona 14 desde finales de 1975 hasta 1979.
Toda la planificación correspondiente al área de inteligencia elaborada por el G-2 del Primer Cuerpo del Ejército para la Zona de Defensa 1, como Gran Unidad de Batalla, era desarrollada y puesta en práctica en la parte correspondiente a la Subzona 14 por Baraldini en su calidad de S-2 (correspondiente a Unidades de apoyo como era el Destacamento de Toay).

Interrogatorios

El mismo reglamento establece qué asuntos pueden abarcar los procedimientos operativos normales (PON) en lo referente a Inteligencia, y enumera, entre otros, los siguientes: “exploración y vigilancia de combate; prisioneros de guerra, detenidos, etc. (pudiendo regular lo relativo al registro, la clasificación, los prisioneros seleccionados, el interrogatorio inicial, el ‘interrogatorio por personal especializado’, etc.); documentos y material enemigo capturado; y contrainteligencia (que incluye medidas de seguridad, empleo de claves, control y vigilancia de civiles)”.
Existía a su vez un procedimiento reglamentario para el “Manejo del Enemigo Capturado” (Reglamento RT-16-101 Examen de Personal y Documentación) donde se establecía que “luego de la captura, desarme y registro, se debía separar a los detenidos y se procedería a un primer interrogatorio o primera fase del interrogatorio llevado a cabo en y por la unidad capturante, a diferencia del segundo o segunda fase del interrogatorio que se debe hacer más adelante y por personal de inteligencia”.
Asimismo, el área de Inteligencia, además de los interrogatorios, también tenía participación en la primera de las etapas: la detención o secuestro, según expresa el Reglamento RC-9-1, “Operaciones contra elementos subversivos”.

La orden de Camps

En tal sentido, los camaristas bahienses indicaron que Baraldini, después del golpe de 1976, fue comisionado al cargo de jefe de Policía “precisamente con el fin de asegurar de manera eficiente ese control operacional” sobre la represión ilegal.
Afirman: “En efecto, en la Orden de Operaciones N° 12/75 (Lucha contra la subversión), emitida por el Comandante de la Subzona 14, Coronel Ramón Juan Alberto Camps, luego de establecerse el control operacional sobre la policía pampeana (1975), se expone que la misión del Ejército en la Subzona 14, es operar ofensivamente contra la subversión en el ámbito de su jurisdicción, para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas, y además, conducir con responsabilidad primaria el esfuerzo de inteligencia de la comunidad informativa contra la subversión, a fin de lograr una acción coordinada e integrada de todos los medios a su disposición (punto 2); en cuanto a la ejecución de la misión, se define primero la operación, señalando que la misma consistirá en desarrollar operaciones ofensivas, para someter a las organizaciones subversivas a una constante presión de combate e inseguridad en toda la jurisdicción de la Subzona 14 (ámbito urbano y rural) (punto 3.a.1)”.

Las dos fases

Luego se establecen dos fases de ejecución: la primera, corresponde al año 1975 y se señala que se operará con elementos específicos de Ejército, específicos de las Fuerzas de seguridad y/o policiales o conjuntos; la segunda, en cambio, corresponde a 1976/1977 y su finalidad es “Reducir a un problema de naturaleza policial el accionar subversivo en la jurisdicción y aniquilar por extensión total a las organizaciones subversivas (punto 3.b)”, indica la Orden.
En otras palabras, las “fases de ejecución” establecidas en la orden de operaciones por el comandante de la Subzona 14 “se correlacionan a la perfección con la carrera del imputado, que siendo el S-2 de la principal Unidad Militar de la Subzona 14, a partir del golpe de Estado, fue designado jefe de la Policía de la Provincia de La Pampa con la finalidad de seguir ejecutando, desde la fuerza policial, la misión de la Subzona 14 en lo que a la ‘lucha contra la subversión’ se refiere, poniendo en marcha la fase 2 de tal operación, lo que se manifiesta claramente en la Resolución n° 14/76 J inserta en el Orden del Día Interna 129 de la Policía de La Pampa, del 19/4/1976, de autoría del imputado, donde se reorganizan y actualizan las ‘Actividades de esta Policía en el Comando de Subzona 14′”. En otras palabras, conformó el grupo de tareas pampeano
para terminar con su plan de “lucha contra la subversión”, “recibiendo órdenes del Comando de la Subzona 14 como emitiéndolas él mismo a sus subordinados”, dice la resolución.

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