Contra la invisibilización de los más visibles

López Rega y Almirón, jefes de la Triple A.

(Nota con audio) La comisión jurídica de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre junto a sobrevivientes y familiares de víctimas de la Triple A se presentó la semana pasada ante el juez Norberto Oyarbide para exigirle que impute a siete represores detenidos en la causa que investiga homicidios, tormentos y secuestros.

Según dijo en FM De la Calle el secretario del organismo José Schulman, el trámite fue acompañado por una manifestación política contra el silencio y la invisibilización: “Alguna vez en Bahía blanca desarrollé una idea de la paradoja de que los crímenes más visibles de la historia argentina, que son los de la Triple A, ahora son invisibles y los invisibles crímenes de la desaparición forzada ahora son visibles. Necesitamos que todo sea visible”.

La causa por los crímenes de la Alianza Anticomunista Argentina se abrió en 1975 con las primeras denuncias, fue frenada por la dictadura y reactivada con la vuelta de la democracia al conocerse el paradero de José López Rega, ex ministro de Bienestar del gobierno peronista y máximo jerarca de la banda criminal. Tras su muerte la investigación se estancó nuevamente.

El grupo operativo de Almirón, de pie y barba, y sentado Rovira, jefes de la Triple A.

El descubrimiento de dos comisarios federales ex integrantes de la Triple A en España movió el expediente a cargo del juez Norberto Oyarbide donde la Universidad del Sur y la LADH querellan por el asesinato de David Watu Cilleruelo en los pasillos de Alem 1253.

Desde entonces , dijo Schulman, organismos de derechos humanos, partidos políticos de izquierda y otras organizaciones populares agregaron a la causa un listado con más de 600 víctimas. El fiscal Eduardo Taiano acompañó el pedido de juicio y se tomaron declaraciones.

Las “demoras extremas” de Oyarbide en la investigación le valieron un apercibimiento de la Cámara Federal. Los dos comisarios murieron impunes y el juez detuvo a otros ocho represores, uno de los cuales logró la impunidad biológica.

“Son dirigentes de la extrema derecha peronista, muchos de la llamada Juventud Peronista de la República Argentina, conocida como la Jota Perra, vinculados al periódico El Caudillo, gente que trabajaba en el gabinete de López Rega”, comentó el secretario liguista.

Agregó que “hay un organigrama donde estos personajes, de los cuales el más notorio probablemente sea (Julio) Yessi que era secretario de la JPRA, que era una de las juventudes peronistas de la época. Había varias, la más conocida era la JP de las Regionales que estaba vinculada a Montoneros y tenía la JUP, la JTP, que es la que pone la mayoría de las víctimas de la Triple A y de la dictadura después”.

Absurdos legales

José Shulman y Watu en la bandera.

Hoy la dificultad de la causa está en “un recurso jurídico bastante sofisticado en la perversidad” que utiliza el juez. “Solo los acusa de constituir una asociación ilícita, de ponerse de acuerdo para delinquir, en tanto y en cuanto constituyen la Triple A. Él sí da por sentado que es una organización terrorista de carácter nacional cuyo objetivo fundamental era combatir – lo digo textual-  a los comunistas y a toda persona adversa al régimen y al gobierno de Isabel, más o menos así dice el dictamen. Pero dice que no tiene capacidad para vincular esta asociación ilícita con los delitos cometidos por la asociación ilícita”, explicó Schulman.

Si bien es válido para el derecho “en el sentido común es absurdo”, sin embargo, la presentación de las querellas advierte que si Oyarbide “considera que estas personas constituyeron una asociación ilícita que formaba la Triple A, dado que está probado que las víctimas que representamos -entre los cuales están los 16 muertos de la Juventud Comunista incluido David Cilleruelo-, le planteamos que considere a estas personas como autores mediatos, o sea, los que dominaban una organización cuyo desempeño y despliegue es el responsable de la muerte de nuestros compañeros”.

El recurso de la autoría mediata y el dominio de la situación es fundamento jurídico en juicios de lesa humanidad como el recientemente finalizado en Bahía Blanca. Permite juzgar “a los jefes de las zonas y los comandos que muy presumiblemente no hayan participado directamente en las sesiones de tortura o en los fusilamientos, pero sí por su lugar en la cadena de mandos fueron los organizadores y son los responsables de los hechos”.

“Hay muchos crímenes de la Triple A en Bahía Blanca que están todavía invisibles y sería bueno que también lleguen voces hacia Oyarbide por todas las víctimas pero puntualmente por el que se transformó en una referencia por lo simbólico que es Cilleruelo, por ser el único estudiante asesinado adentro de una facultad. Hubo muchísimos crímenes pero el de David en el pasillo de la UNS por la patota del rector, como que excede todo lo imaginable”, afirmó Schulman pronosticando que “Oyarbide solamente va a mover sus dedos sobre el papel si hay una enorme presión popular”.

Escuchá la entrevista a José Schulman: http://www.ivoox.com/jose-schulman-ladh-22-11-12_md_1594746_1.mp3″ Ir a descargar

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