El rol del núcleo duro de LNP

4La Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca analiza recursos planteados en las causas que investigan crímenes de lesa humanidad cometidos bajo jurisdicción de la Armada Argentina, el V Cuerpo de Ejército y la Subzona 14 que tuvo sede en La Pampa durante el terrorismo de Estado.

Entre las apelaciones pendientes sobresale, por su impacto local y nacional, el rechazo del juez subrogante Santiago Ulpiano Martínez al pedido de detención e indagatoria solicitado por los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia contra Vicente Massot y Mario Gabrielli, únicos sobrevivientes del “núcleo duro” del grupo empresario La Nueva Provincia. Siendo optimista y ante la falta de plazos predeterminados para que los camaristas definan en uno u otro sentido, Palazzani habló de “dos o tres meses” de espera.

Mientras tanto, proponemos continuar con el repaso detallado de los aspectos más relevantes de la acusación del Ministerio Público donde el juez de primera instancia no encontró siquiera indicios que ameriten indagar -según el diccionario, simplemente: Intentar averiguar, inquirir algo discurriendo o con preguntas- sobre las acciones y responsabilidades de una empresa que “produjo un inconmensurable daño individual y colectivo proyectado para todo el futuro de la sociedad bahiense con ramificaciones y vestigios que llegan a la actualidad”.

El pedido fiscal explica cómo funcionaba el “núcleo duro” del grupo empresario La Nueva Provincia comandado por Diana Julio, sus hijos Federico Christian y Vicente Gonzalo María Massot, y el secretario de redacción Mario Hipólito Gabrielli.

Diana Julio lideraba la toma de decisiones y era propietaria mayoritaria de las cuotas partes de la sociedad de responsabilidad limitada. Era la directora del diario, presidenta de la empresa y cabeza visible del grupo. No tomaba las decisiones en soledad ni conducía sola el periódico, pero indudablemente era la figura preponderante de la familia.

Federico fue durante el terrorismo de Estado asistente de dirección, era el que estaba permanentemente en la sede física de La Nueva Provincia y por cargo y funciones “era una prolongación de su madre”. Tenía un porcentaje de las cuotas partes en la SRL y actuaba como nexo entre la Dirección y los empleados en el funcionamiento administrativo-rutinario del diario.

Si bien era menos común verlo en los pasillos de LNP se le adjudica la misma responsabilidad penal a Vicente Massot, actual director-propietario de la empresa de desinformación. Él fue el representante del clan en situaciones claves tanto externas como internas. Cotidianamente alternaba (como su madre) su estadía en Buenos Aires y Bahía Blanca ocupándose de la oficina porteña del diario.

La Fiscalía probó que desde 1974 Vicente oficializó la propiedad de su porción del paquete de cuotas partes en la SRL e intervino en 1975 en el conflicto gremial más grave que tuvo el diario con coléricos y amenazantes editoriales. Luego del golpe los máximos dirigentes del Sindicato de Ártes Gráficas Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola fueron secuestrados, torturados y fusilados.

Tras el primer año de la dictadura defendió ante la Sociedad Interamericana de Prensa la “libertad de expresión” y la imagen en general de un país ensangrentado por las fuerzas armadas y sus mandamases civiles. En 1979 se lo escuchaba periódicamente editorializar en el aire de LU2 y a comienzos de los 80 visitaba junto a su madre al genocida ministro del Interior Albano Harguindeguy.

Madre e hijos son para los acusadores “coautores funcionales” porque aportaban al terrorismo de Estado desde sus puestos y por eso cuando se refieren a LNP como grupo empresario, no sólo apuntan al complejo comunicacional que integraban el diario, la radio y el canal de televisión sino a quienes conducían, dirigían y administraban ese complejo.

Más abajo aparece Mario Gabrielli, quien desde la Secretaría de Redacción y como corresponsal naval, con trato directo con oficiales superiores de la Armada Argentina y “sentido de pertenencia” al arma -según sus propias manifestaciones públicas- entra al grupo principal comulgando plenamente con las ideas y designios del clan Massot. “Imposible que Gabrielli no supiera que lo que el diario presentaba como ‘enfrentamientos’ fueran fusilamientos”, escribieron en el Ministerio Público.

 Conclusiones e imputación

massots

Alejandro Massot, por el momento “sin elementos para presumir su actuación personal”, Diana Julio y Vicente Massot.

Antes de la imputación puntual, Nebbia y Plazzani subrayan que para la concreción del “plan criminal generalizado y sistemático, que, desde todos los estamentos del Estado y con la participación de sectores civiles, tuvo como objetivo eliminar a una parte de la población civil” -probado en decenas de juicios a lo largo del país- “se construyó un ‘otro-enemigo’ desde las usinas ideológicas del terrorismo de Estado, poniéndose todos los recursos del mismo a ese fin”.

“Una vez construido el ‘enemigo’, junto con la creación de otro concepto necesario y no menos ficcional como el de la ‘guerra sucia’, se procedió tal como lo ordenara LNP: sin contemplaciones ni concesiones”. Allí están las editoriales, los titulares, la manera de presentar las noticias, los silenciamientos, ocultamientos, señalamientos, manipulaciones, mentiras, falsedades y otros métodos de ‘propaganda negra’ utilizados por LNP.

Según la imputación, la familia Massot a través de ese discurso “fomentó el desprecio, la discriminación, la tortura y la muerte de un sector de la población” que no respondiera al modelo de ser humano occidental y cristiano: “Todo lo que fuere articulación social en la solidaridad, la crítica, las reivindicaciones, la cooperación y valores relacionados, era considerado merecedor de ser eliminado en cualquier lugar donde se lo encontrase”.

Tampoco se privaron los Massot y compañía desde su multimedios de “ordenar, incitar, ayudar,  instigar, encubrir y concretar material y simbólicamente el genocidio. Labor que cumplen puntualmente hasta la actualidad”.

“El lenguaje utilizado en los medios de comunicación es un indicador de la intención. Y en el caso de LNP, el lenguaje utilizado no ofrece ninguna duda de cuál fue su intención. De tal manera queda zanjada cualquier discusión con el aspecto subjetivo de este delito; el lenguaje y los mensajes, la construcción de la otredad enemiga, la sistematicidad, el empeño puesto de manifiesto, la saña en la mentira, la repetición y todas las demás conductas que hemos evidenciado en este requerimiento, nos despejan cualquier titubeo en cuanto a la tipicidad subjetiva de los hechos que imputamos”.

Así, acusaron a Diana Julio, Federico y Vicente Massot y Mario Gabrielli por:

                Haber formado parte del plan criminal, clandestino e ilegal, implementado para perseguir, secuestrar, torturar, asesinar y producir la desaparición de personas, desde la plataforma integrada por la estructura orgánica de las Fuerzas Armadas y de Seguridad –provinciales y federales- a ellas subordinadas y desde ésta; haber formado parte de una asociación criminal, desde cuyo seno, se dispusieron, planificaron, organizaron y controlaron los medios, recursos y factores esenciales para el emprendimiento de actividades y el cumplimiento de funciones –consistente en operativos y medios de acción psicológica indispensables para la ejecución del plan criminal, el aseguramiento de la eficacia del mismo y la impunidad de los individuos involucrados en su realización; y haber efectuado aportes esenciales –directos y personales- a través de la actividad psicológica operativa desplegada, para la consumación de los hechos delictivos; dichos aportes han consistido en: generar en la opinión pública de la ciudadanía un estado mental de anomia legal que permitió el ejercicio brutal de la violencia irracional, la inducción de culpas a las propias víctimas del plan criminal que se estaba desarrollando y a sus familiares y amigos; la persuasión al silencio de toda la población; la incitación a considerar a los opositores como inadaptados sociales, la permanente prédica para la deshumanización del grupo humano que consideraban contrario al “estilo de vida argentino”; haber generado en la conciencia social el concepto de “enemigo” susceptible de ser eliminado, creado el concepto de “guerra sucia” validando y legitimando de tal manera la más despiadada forma de represión y exterminio que propuso la negación de la condición humana; haber manipulado la información para provocar intimidación colectiva e individual permanente, haber manejado la información para presentar al “enemigo” (en los diferentes campos sociales: universidad, sindicatos, iglesia, periodismo, etc.) como extraño, loco, delincuente, elemento disociador y terrorista; haber generado y promovido persecuciones de grupos humanos; haber complementado la acción de inteligencia de las FFAA; haber colaborado con la comunidad informativa de la Zona de Defensa 5 para la persecución de personas, haber propagado la idea de falsos enfrentamientos encubriendo alevosos asesinatos, todo ello aprovechando el amplio margen de credibilidad que le daba ser el multimedios monopólico en la ciudad de Bahía Blanca; haber llevado adelante concretas operaciones sicológicas de acuerdo a las normativas y directivas castrenses y en cumplimiento de tales, haber ignorado la aparición de cadáveres, la desaparición de personas, la apropiación de niños; haber amenazado y amedrentado a la ciudadanía con todas estas conductas para evitar  y desalentar la participación en actividades opositoras; deslegitimando el reclamo de familiares y víctimas; haber realizado la propaganda nacional e internacional de cobertura y justificación del plan de exterminio utilizando las páginas del diario que era la nave insignia del grupo.

                Haber organizado, dirigido y controlado la estructura de la asociación ilícita, para la concreción de los operativos de acción psicológica, desde sus roles de socios formales y miembros del máximo órgano de gobierno de las personas jurídicas que comandaban el diario “LA NUEVA PROVINCIA”, Radio LU2 y Telenueva Canal 9, integrando en la práctica su núcleo decisional delictivo. Haber participado, de forma directa y personal, en la ejecución de los operativos de acción psicológica.

Documento de Prefectura señalando el personal a "ralear".

Documento de Prefectura señalando el personal a “ralear”.

                Haber participado en la modalidad de la coautoría por reparto de roles en el homicidio de los obreros gráficos Heinrich y Loyola, instigándolo, determinándolo, prestando aportes  indispensables para su concreción material y encubriendo a sus autores inmediatos.

                Haber participado en la organización, dirección  y control de la estructura de la asociación ilícita, para la concreción de los operativos de acción psicológica, haber participado, de forma directa y personal, en la ejecución de los operativos de acción psicológica.

           Haber participado –desde el entramado de las intervenciones delictivas previamente endilgadas– en la concreción de un programa criminal –en acuerdo con el Estado– de destrucción parcial  de un grupo nacional, como parte sustancial del plan criminal, clandestino e ilegal atribuido en primer término; haber perseguido a un grupo nacional -caracterizado y configurado según sus propios designios- por motivos políticos y culturales.

                Haber participado, efectuando aportes esenciales, en el iter criminis de los secuestros, torturas y homicidios de: Daniel José BOMBARA, María Emilia SALTO, Laura MANZO, Hugo Mario GIORNO, Néstor Alberto GIORNO, Aedo Héctor JUAREZ, Daniel Edgardo CARRACEDO, Rodolfo CANINI, Víctor BENAMO, Mónica MORÁN, Luis Alberto SOTUYO, Dora Rita MECERO, Roberto LORENZO, Cristina COUSSEMENT, Pablo Francisco FORNASARI, Juan Carlos CASTILLO, Zulma Raquel MATZKIN,  Mario Manuel TARCHITZKY, José Luis PERALTA, Alberto Ricardo GARRALDA, Caso Pablo Victorio BOHOSLAVSKY, Rubén Alberto RUIZ, Julio Alberto RUIZ, Olga Silvia SOUTO CASTILLO, Daniel Guillermo HIDALGO, Carlos Roberto RIVERA, Ricardo Gabriel DEL RÍO, Fernando JARA, Laura Susana MARTINELLI, Carlos Alberto OLIVA, Patricia Elizabeth ACEVEDO, Darío José ROSSI, Gustavo Marcelo YOTTI, María Elena ROMERO, Zulma Araceli IZURIETA y Cesar Antonio GIORDANO.

Tales aportes esenciales consistieron en el ocultamiento deliberado de la verdad acerca de esos secuestros, torturas y muertes. Aportes que no eran otra cosa que el fiel cumplimiento de parte del plan criminal, que, requería, inevitablemente, del silenciamiento y la falsa presentación de esos hechos como enfrentamientos antes que, como lo que fueron: secuestros, torturas y asesinatos alevosos.

Todos los hechos imputados son crímenes contra toda la humanidad. El rol de LNP produjo un inconmensurable daño individual y colectivo proyectado para todo el futuro de la sociedad bahiense con ramificaciones y vestigios que llegan a la actualidad.

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