“Nunca perdí el miedo”

alegatos delacalle“El 3 de noviembre de 1976 a las nueve de la noche estábamos en mi casa y golpearon bruscamente la puerta. Estábamos jugando con mi hermano cuando mamá abrió porque dijeron que era la policía”, dijo ayer ante el tribunal oral que juzga a siete represores del V Cuerpo de Ejército Vilma Vera. Los milicos habían dispersado antes a los vecinos de Saavedra 2118 a punta de revólver.

Vilma tenía 12 años y recordó que su casa se llenó de hombres armados que gritaban violentamente. “Desde ese momento fue como un caos, todos gritaban, empezaron a separarnos. Tengo la imagen de mi papá y mi hermano en una pared, mi hermano era chiquito y lo tenían con una ametralladora en la espalda. Estaba mi abuelo de ochenta años y le pegaban”.

“Me agarró un tipo de estos que tenía mi estatura y me llevaron a mi habitación y me puso contra el placar. Me insultaba y me decía ‘puta’, le decía que tenía once años, que no me hiciera nada. Me puso adentro de la boca un revólver plateado, me lo puso en el paladar”, relató tropezando con la angustia.

Los golpes continuaron mientras el militar la arrastraba de los pelos con el revólver en la cabeza. Dieron vuelta la habitación. “Nos dijeron que contáramos no sé hasta cuánto, pero cuando escuché autos que arrancaron salí corriendo a la vereda, fui la primera y vi cómo se iban un montón de autos”.

Se llevaron a Manuel que había sido cesanteado en el ferrocarril -donde era delegado de sus compañeros- y militaba en el Partido Comunista. Vilma quedó en casa de una vecina mientras su mamá comenzó la búsqueda ante militares, funcionarios judiciales y ante la representación diplomática española teniendo en cuenta que el secuestrado era de esa nacionalidad.

Vilma comentó que en la escuela, luego de los días de cautiverio de su padre en La Escuelita, ” la maestra y la directora nos prohibieron hablar del tema, nos dijeron que no dijéramos una sola palabra” y que “tenía miedo de ver a mi papá porque pensé que iba a estar lastimado. Recuerdo que entré y estaba en la cama y lo abracé mucho”.

Consultada por la abogada querellante María del Mar Martín sobre los efectos que tuvo este episodio del terrorismo de Estado sobre su persona, Vilma afirmó que “en mi adolescencia me marcó mucho, hubo un antes y un después de eso. La noche que fueron jugaba con mi hermano y después fue como que se terminaron los juegos. Empezó una parte adelantada de la adolescencia”. Insistió en la permanencia del miedo, “siempre con pesadillas que me persiguieron toda mi vida” y en referencia al represor que la violentó durante el operativo aseguró: “Veo un hombre con bigote y llego a descomponerme”.

Finalmente destacó que “estos juicios van a traer paz” a quienes tienen temor y que son posibles “gracias a la lucha por los derechos humanos, las Madres de Plaza de Mayo y al presidente Kirchner”.

Foto: Archivo FM De la Calle.

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