Un montón de sueños y utopías

01 - Darío José RossiCarlos Abel Benítez estudió Agronomía en la Universidad Nacional del Sur y una vez recibido, en 1976, comenzó a trabajar como técnico en Viedma, provincia de Río Negro. En sus tiempos de estudiante militó en una comisión vecinal del barrio López Francés desde la que se “ayudaba a gente humilde” que -como él- llegaba a Bahía Blanca con sueños universitarios. “Lo que hacíamos era ir consiguiendo comodidades y alojamientos”, dijo este lunes en el debate oral contra siete represores del V Cuerpo de Ejército.

Allí conoció a Darío Rossi (foto), uno de los “casos” del juicio. Recordó que entre 1972 y 1973 llegó de Punta alta para ingresar al barrio. “En esa época teníamos una suerte de compartir la vida, de ir al Club Universitario, al comedor, era una vida de compromiso, solidaria. Darío era una persona muy apreciada por nosotros, muy sana, muy abierta y solidaria”.

Cuando asumió Remus Tetu, Benítez perdió su puesto de ayudante alumno en Agronomía aunque se pudo recibir y tuvo que “venir a retirar el título entre gallos y medianoche porque era un momento muy crítico”. Comenzó a trabajar en Río Negro.

Otrxs que no perdían el trabajo se veían forzadxs a dejar la ciudad por seguridad. Uno de ellxs fue Darío con quien se reencontró en Viedma. Le propuso trabajar como preceptor en una escuela agrícola.

Rossi y su esposa Esperanza Martínez compartieron un tiempo la casa de Benítez hasta poder ubicarse. Dejó de verlos cuando Darío trabajaba en una empresa constructora y, “sé que era una persona muy comprometida, no me extrañaría si tuviera algún tipo de compromiso, de búsqueda de algún acto de justicia. No me consta pero me lo imagino por cómo era él”.

Se reencontraron en el viaje a Bahía Blanca que Carlos hacía para incorporarse a la colimba: “Venimos charlando mucho, él tenía su preocupación por la situación del país. Yo tenía dos hijos y tenía que hacer el servicio y él estaba exceptuado porque le aparecieron problemas cardíacos”.

“Después me entero que se lo habían llevado. Un vecino me cuenta que un día cayeron dos o tres vehículos Falcon, en esa época se lo vinculaba con la Policía Federal pero no sé de qué eran. Al tiempo aparece en el diario muerto en un tiroteo subversivo, una historia así”.

Darío fue secuestrado el 29 de noviembre de 1976 mientras regresaba a su hogar luego del trabajo y posteriormente trasladado a La Escuelita de Bahía Blanca. Tras numerosas gestiones familiares para conocer su paradero e iniciado el exilio de su esposa quien también había sido detenida en Comodoro Rivadavia, Rossi apareció asesinado tras un falso enfrentamiento armado con personal del Ejército el 2 de marzo de 1977.

Otros hechos de Viedma que conoció Benítez son los que tuvieron como víctima a Oscar Bermúdez -compañero de estudio y del centro de estudiantes; a Oscar Meilán y Vilma Rial; y a Carlos Entraigas -“se lo llevó la Federal y la familia lo encontró-.

“Creo que fue un momento de vida de un montón de gente con un montón de sueños y utopías y a veces a uno le da pena las cosas como son. Hubiese esperado justicia para todos ellos, lamento que no hayan podido estar para que este sea un país más justo y más solidario”, culminó Benítez.

Baqueanos

Desde el Juzgado Federal de Bariloche declaró Miguel Negrete. Oriundo de Junín de los Andes fue compañero del imputado ex guardia de La Escuelita Bernardo Cabezón en el Regimiento 26. En 1976 pertenecía a la banda de música del cuartel y hacía deportes y actividades de montaña para el Ejército Argentino. Integró desde 1978 la Sección Baqueanos a partir del conflicto con Chile.

Le preguntaron si dicha sección participó de la “lucha contra la subversión” y dijo que no sabía, solo se leía la orden del día y se salía en comisión: “Lo que hacían afuera ni idea”. Neuquén y Bahía Blanca eran destinos repetidos. “Cada tanto volvían a la unidad de origen y después volvían a Bahía”.

Recordó que Cabezón fue uno de los militares enviados a nuestra ciudad. También mencionó al imputado Armando Barrera -excluido del juicio por su estado de salud-, Casanova, (Desiderio Andrés) González y (Raúl Artemio) Domínguez.

Por “Carlitos” Yuberg, un civil que trabaja en una hostería en el lago Huechulaufquen, se enteró que a Domínguez lo apodaban “el Abuelo”. Entre el testigo y el represor que será juzgado en próximos debates, “aparentemente había una enemistad porque no me gustaba como era dentro del cuartel con los soldados y con los animales”.

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2 thoughts on “Un montón de sueños y utopías

  1. hola!! Yo conoci a Dario Rossi y su esposa Esperanza Martinez y me gustaria ponerme en contacto con ella, lo que sabemos es que reside en España. Yo recido en Suecia hace 34 años y a ellos los vi cuando yo tenia 7 años. Desde ya estoy agradecida si ustedes me pueden a ayudar a conseguir una dirreccion mail o telefono de Esperanza Martinez.// Gabriela

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