“La historia no va a ser la misma”

???????????????????????????????Con el eje puesto en las complicidades civiles y el rol de la “usina ideológica” que representó la empresa de la familia Massot construyendo al “Otro-enemigo” y “editorializando el terrorismo de Estado” desde las páginas de La Nueva Provincia y otros soportes de su multimedio, comenzaron esta semana los alegatos de la Fiscalía en el juicio contra siete represores del V Cuerpo de Ejército imputados por crímenes de lesa humanidad.

El fiscal Miguel Palazzani destacó que “la justicia sigue entrando en esta ciudad, agrietando la impunidad blindada que la habitó por décadas” y subrayó el “hito fundamental e histórico” que significó la sentencia del primer juicio -Causa Bayón Nº982- que “permite decir que la historia de Bahía Blanca no va a ser la misma que va a ser contada, hay un antes y un después por la sencilla razón de que quiénes la escribieron, a partir de esa sentencia, se encuentran hoy investigados por delitos de lesa humanidad cometidos en ese marco”.

Tras la introducción a la acusación que aquí se reseña, Palazzani y su colega José Nebbia iniciaron el análisis de los hechos durante la tarde del martes y siguieron la mañana del miércoles. El tribunal modificó las fechas anunciadas para las próximas audiencias por lo cual los fiscales terminarán recién el 22 de octubre.

Otras caras del mismo horror

Desde Fiscalía dieron cuenta de la continuidad que implica este segundo juicio en relación a aquel que el 12 de septiembre de 2012 condenó a 17 genocidas que actuaron desde el V Cuerpo de Ejército y mencionaron sus particularidades en torno a la aplicación de la Acordada 1/12 de la Cámara de Casación que permitió la incorporación por lectura de más de 300 testimonios y prueba documental del primer debate evitando la revictimización de testigos.

En cuanto a los “personajes nefastos de la causa 982” Palazzani lamentó la impunidad biológica –“y de la otra”- que excluyó a los torturadores Julián Corres y Santiago Cruciani y dijo que ahora simplemente “nos encontramos con otras caras de ese horror”. Aunque no todas las que debieron estar: fue excluido por junta médica Armando “Pato” Barrera, Miguel Antonio Villegas murió durante el juicio y Carlos Alberto Arroyo sigue prófugo.

A su derecha estaban Fernando Antonio Videla, Felipe “Chamamé” Ayala y Bernardo Artemio Cabezón: “Los guardianes del verdadero infierno que fue La Escuelita, que son los que seguramente vieron por última vez los ojos de Graciela Izurieta y los de su bebé por primera vez; los de Graciela Metz y su bebé también. Seguramente son los que arrastraron el cuerpo muerto quizás de Braco Giordano y (…) que han abrazado con compromiso esa causa de horror”.

Siguió por José Héctor Fidalgo -vocal del Consejo de Guerra que presidió el condenado Osvaldo Páez-; Alejandro Osvaldo Marjanov, subjefe del Batallón y también integrante del tribunal militar que “blanqueó” a Germani y Maisonave con 25 años de cárcel; y a su predecesor Carlos Andrés Stricker “de quien Vilas dijo que convenía que siguiera en el ’76 como segundo jefe de ese centro clandestino de detención”. De Ricardo Claudio Gandolfo dijo que “pensó que gracias a las capuchas y a las vendas iba a transitar esta vida con impunidad pero, parafraseando a Benjamín, no contó con esas hendiduras y resquicios donde la verdad termina aflorando”.

Editoriales genocidas

"Bahía Blanca está en guerra" arenga LNP y ofrece una "breve radiografía del enemigo".

“Bahía Blanca está en guerra” arenga LNP y ofrece una “breve radiografía del enemigo”.

El tribunal en su primer fallo enmarcó los hechos en un genocidio: “Cuando uno habla de genocidio -explicó el fiscal a partir de la definición de Raphael Lemkin- que es el reemplazo de la identidad del oprimido por la del opresor, la pregunta que nos hacemos es ¿qué identidad se quiso reemplazar con el exterminio y con el aniquilamiento? Para empezar a esbozar una respuesta, necesariamente tenemos que decir que ese sistema de aniquilación necesita como cualquier genocidio construir un enemigo, una víctima, demonizarlo, despojarlo de toda su humanidad para luego exterminarlo. Por generación espontánea no se podría, necesita una preparación, una ejecución y un discurso legitimante antes, durante y después. De otra forma la sociedad no podría permitir ese horror a la vista de todos”.

Nuevamente los caminos conducen al clan Massot y su empresa de desinformación: “Esa narrativa, en Bahía Blanca y la región, se ha visto potenciada por la existencia de una usina cómplice del terrorismo de Estado como lo ha sido La Nueva Provincia. Por muchísimo tiempo y muchísimo tiempo antes demonizó a las clases populares. Tanto más en esa etapa previa donde veía que los procesos históricos en Latinoamérica, teníamos el precedente de Chile en el 73, venían con una fuerza que los asustó al punto de empezar a editorializar al terrorismo de Estado. Los editoriales de LNP al menos del ´71 en adelante son editoriales del terrorismo de Estado. Hasta hoy día”.

“Esa legitimación discursiva, esa preparación, admite y conlleva una acción psicológica. Esto estaba previsto en los reglamentos del Ejército y fue cumplido al pie de la letra por todas esas usinas discursivas. En Bahía Blanca había bastante para atacar, pero básicamente había un lugar. Vilas calificó a la ciudad como la ‘universidad de la subversión’. Cierto es que no hay más que hacer un poco de memoria para ver cuán dura fue la represión con la Universidad Nacional del Sur. En porcentajes a nivel nacional las primeras víctimas son los trabajadores, las segundas son los estudiantes”, afirmó el fiscal.

Agregó que “no fue casual que Bahía Blanca fuera en la Directiva 1/75 lugar prioritario para hacer acción psicológica. Evidentemente Bahía Blanca no era esa selva territorial que decía Vilas sino que era una selva urbana y veía en la universidad su enemigo principal. No solamente en la universidad, de las páginas de LNP tenemos al sacerdocio tercermundista, a los obreros sovietizados al decir de esas editoriales famosas del ´75 que terminaron con el asesinato de los obreros Heinrich y Loyola”.

Al concepto de enemigo sumó dentro del discurso legitimante del terrorismo de Estado el de guerra. ¨Que además debe ser sucia porque si no, rigen las convenciones de Ginebra. Ahí están las editoriales de LNP diciendo ‘Qué convenciones de Ginebra con los terroristas subversivos, ninguna convención’. Quiere decir que la construcción de ese enemigo en Bahía Blanca no merecía siquiera el trato que merecía cualquier combatiente en cualquier lugar del mundo”.

Recuperando vínculos sociales

Apoyado en pequeños fragmentos del documental “Escuadrones de la Muerte” de Marie Monique Robin, el fiscal Miguel Palazzani continuó su alegato comentando la eclosión de la generación formateada desde 1976 en 1996 “en una marcha donde se visibilizó lo que faltaba de los familiares como militancia para interpelar a la sociedad e interpelar ese discurso negacionista, relativista, de los dos demonios, de la guerra, que se había impuesto durante veinte años. Esa organización fue H.I.J.O.S.”.

“Nace a partir del ’96 y como no estaba contaminada con determinadas prácticas y discursos empieza a interpelar desde otro lugar y nos empieza a preguntar a todos qué pasó, porqué, dónde están y si en definitiva esto era una explicación tan simple y tan burda también, si eran unos locos paranoicos o si esto escondía otra cosa. Claramente esto escondió eliminar relaciones sociales que tenían por matriz la solidaridad, la colaboración, relaciones sociales críticas, de reciprocidad para reemplazarlas por relaciones sociales de individualidad, de delación, que seguramente posibilitó después décadas -sí democráticas pero nefastas para el país- como la del ’90”, sostuvo el pampeano.

Uno de los avisos que publicaba LNP.

Uno de los avisos que publicaba LNP.

En cuanto a la delación recordó el Reglamento de Operaciones Psicológicas que ordenaba hacer acciones para que la población no entienda a la delación como una práctica reprochable: “Ahí tenemos los teléfonos en Canal 9 Telenueva o los que aparecían en La Nueva Provincia invitando a la población a que delatara. Ese mecanismo perverso lo vimos también en esta causa, lo dijo con un tono hasta de tristeza Benítez cuando nos dice: ‘Yo después -respecto de Rossi- no lo vi más porque me ocupaba de mi familia’. A eso apuntaban, a aislar y quebrar los vínculos sociales. Cada uno se refugió en ese sálvese quien pueda que después se proyectó a la sociedad argentina por muchísimo tiempo. Lo estamos recuperando y una parte de esa recuperación son estos juicios”.

En cuanto a los represores imputados el fiscal aseguró que se le está devolviendo el carácter de personas dado que “esto no es derecho penal de enemigo, no es poder punitivo bruto, como aplicaron ellos. Esto es un juicio de la Constitución y le estamos devolviendo el carácter de personas y por eso le damos el derecho de defensa en juicio. Y como le damos el derecho de defensa en juicio también nos estamos legitimando nosotros desde el punto de vista jurídico y ético”.

Sin uniforme

Más adelante el representante del Ministerio Público insistió en las complicidades civiles que a medida que avanzan las causas quedan más expuestas: la prensa, la Iglesia Católica y las autoridades de la Universidad Nacional del Sur.

Sobre la prensa eligió un editorial de La Nueva Provincia del 6 de abril de 1981 para ejemplificar el nivel de “cinismo criminal” al que llegó la empresa. Bajo el título “Los ‘desaparecidos’ reaparecen otra vez”, dice: “Hemos insistido buen número de veces en que el gobierno militar registra un único éxito absoluto, la derrota de la guerrilla. Y que la misma ha suscitado correlativamente un gravísimo problema político que será decisivo en los próximos años: el de los desaparecidos”.

“Primera conceptualización discursiva, el desaparecido es para LNP un problema político. Harguindeguy prestaba coincidencia con este problema político, dice que fue ‘un error’, pero decía ‘no teníamos solución para eso’. Sigue La Nueva Provincia: ‘¿Cuántas baladas del desaparecido se entonarán en la próxima década? ¿Cuántos rocks lentos que aludan a secuestros en la madrugada? ¿Cuántos libros titulados ‘Hablan las madres’ o ‘Hablan los hijos’ no proclamarán el genocidio y solicitarán un Núremberg?’. Si esto no es el paroxismo del cinismo criminal, al menos en lo personal, no he encontrado cosa similar”, reconoció Palazzani.

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Emilio Ogñenovich.

En cuanto a la jerarquía católica mencionó a los monseñores Emilio Ogñenovich y Jorge Mayer. “El auto de Ogñenovich yendo solo al V Cuerpo de Ejército como símbolo”. No quedó afuera Aldo Vara “en cuya oficina se secuestraba y torturaba, operando en la inteligencia”. Visibilizó las órdenes del Reglamento de Operaciones Sicológicas que sitúa al capellán como oficial de inteligencia con responsabilidad orgánica.

“Vara en el juicio por la verdad debe haber dicho cinco veces que ellos no tenían nada que ver, que eran personal civil. Es mentira. Ya intuía seguramente lo que está pasando hoy, que lo estamos buscando en todo el mundo. (…) Como militar operaba haciendo inteligencia en su área que era la parroquia o el Batallón 181, tan simple como eso y tan perverso como aprovechar el costado religioso y sagrado que todos tenemos indudablemente. Seguramente ver a una persona de sotana en esos lugares de terror le producía a la víctima alguna sensación de alivio y posiblemente imaginaban que podía contar alguna cosa que no contaban en la sala de tortura”, relató.

Finalmente apuntó a la Universidad Nacional del Sur: “Qué decir de Remus Tetu, qué decir del triste honor que tiene esta universidad donde hoy simbólicamente estamos realizando estos juicios, al ser la única universidad de al menos el mundo hispanoamericano donde se asesinó a un militante estudiantil, el Watu Cilleruelo”.

Próximas audiencias

Por la necesidad de procesar una serie de datos de la causa, circunstancias profesionales y de disposición de la sala, el tribunal modificó las fechas previstas para la semana que viene y anunció que los dres. Nebbia y Palazzani seguirán alegando el martes 22 de octubre a las 15 y el 23 comenzarán las querellas. En noviembre están previstas audiencias -siempre sujetas a confirmación-  el martes 5 de noviembre desde las 15 para la querella, el miércoles 6 para las defensas privadas y los días 19 y 20 para la defensa pública.

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