17-D el veredicto

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El 17 de diciembre a las 19 se conocerá el veredicto del Tribunal Oral Subrogante de Bahía Blanca que juzga a siete represores imputados por crímenes de lesa humanidad cometidos desde el V Cuerpo de Ejército durante la dictadura cívico militar. Será el cierre del segundo juicio que se desarrolla en nuestra ciudad tras las condenas a 17 genocidas del Ejército, la Policía Federal y el Servicio Penitenciario en septiembre de 2012.

Esta semana culminaron los alegatos de la defensa oficial, se cumplió con las réplicas y dúplicas y se escucharon las últimas palabras de seis de los siete acusados. El restante -Ricardo Claudio Gandolfo- podrá hacer uso de ese derecho el mismo 17 desde las 9.

Escaparon al banquillo: el coronel retirado Carlos Alberto Arroyo, ex integrante de la Compañía Comando y Servicios del V Cuerpo, prófugo desde el 6 de mayo; el también coronel Miguel Antonio Villegas muerto durante el debate mientras rendía cuentas por su intervención en el Consejo de Guerra; y excluido por cuestiones de salud, el ex guardia del centro clandestino de detención y torturas La Escuelita, Armando “Pato” Barrera.

¿Qué dijeron los represores?

El ingeniero que no supo de torturas

fidalgoEl represor José Héctor Fidalgo -imputado por su participación en el Consejo de Guerra- se explayó por más de veinte minutos reiterando las argumentaciones defensivas expresadas días atrás en su declaración ante el tribunal. Dijo estar “convencido” de su inocencia e insistió en que actuó como lego obligado por sus superiores en la puesta en escena de la “justicia” militar.

Recordó el momento de su detención en Ezeiza en 2009 cuando pretendía visitar a sus hijos en Estados Unidos y agregó que no secuestró, ni mató, ni siquiera supo que se torturase.

El que sabe quién se llevó a un bebé y calla

ayalaEl ex guardia del centro clandestino detención y torturas La Escuelita, Felipe “Chamamé” Ayala, pidió permiso para apoyar sus palabras con un machete porque tiene “problemas en el cráneo” y advirtió: “Quería decir algo, que yo soy inocente”.

Contó que en 1975 estaba en prisión preventiva atenuada por lo que fue despedido como militar y no podía ejercer guardias ni comisiones. Relató que luego fue llevado al Hospital Militar de Campo de Mayo por problemas de asma, allí –dijo- se encontraba el día del golpe de Estado. El 14 de mayo del ’76 regresó a Junín hasta ser llevado al Hospital Militar de Bahía Blanca el 20 de febrero del ’77.

Siguiendo sus excusas, el 3 de marzo volvió a Junín de los Andes donde lo esperaba una comisión para llevarlo al penal militar de Magdalena para esperar su juzgamiento y quedar a disponibilidad de la Junta Militar.

“Yo no soy Chamamé, yo no tengo sobrenombre que yo sepa, mis padres me bautizaron con el nombre de Felipe Ayala y nunca me enteré que haya tenido un apodo o sobrenombre”, terminó Chamamé.

Rescatista en Aconcagua, torturador en La Escuelita

cabezonEx colega de Ayala en el campo de concentración, Bernardo Artemio Cabezón se declaró inocente y dijo que vino a Bahía Blanca el 24 de marzo de 1976 y volvió al sur el 9 de abril. “Mi legajo está mal confeccionado”, manifestó e indicó que no se registró correctamente una licencia por el nacimiento de su hijo. Agregó que vino en 1977 a tratarse su hipoacusia en el Hospital Militar.

“No fui guardia de La Escuelita, era cabo primero y no tenía instrucción en el manejo de detenidos, tengo escuela primaria hasta tercer grado, soy sordo y era sordo en ese momento, no tengo apodo y ninguna víctima me reconoce por mi apodo o por mi apellido”, sostuvo ante el tribunal.

Mostró fotos de enero del ’77 subiendo el Aconcagua ocasión en la que participó del rescate de una persona. Habló de su tareas como instructor de andinismo desde 1975 y su participación en muchos otros rescates, entre ellos el del también imputado ex teniente Videla quien cayó en un cerro en San Martín de los Andes, sufrió el corte de una pierna y se ahogó con tierra: “Le tuve que hacer respiración boca a boca, sacarle toda la tierra que tenía y hacerle un torniquete en la pierna para que no se vaya en sangre”.

El fiscal pidió que las fotos se incorporen a la causa y el defensor del represor prestó conformidad.

El salvador del Ejército

videlaEl rescatado Fernando Antonio Videla, jefe de guardia de La Escuelita, desnudó su rencor hacia el Ejercito Argentino y la “corte de genuflexos, obsecuentes, cobardes y ladrones” que siempre lo comandó aunque ratificó cobardemente el sangriento pacto de silencio que mantiene desaparecidos a dos hombres nacidos en el campo de exterminio y a los restos de decenas de sus víctimas.

Dijo haber estado preso más de cuatro años en la época de los hechos “por no mentir” y describió cómo su fuerza lo alejó de su esposa y sus hijos porque “primero está el Ejército y después está la familia”. Mencionó una tentativa de homicidio que cometió y respondió a las acusaciones por el antisemitismo que caracterizaba a los guardias con una anécdota en clave de “tengo un amigo judío”.

“Sabemos la emoción que causa el ver a nuestros hijos dar sus primeros pasos, el decir por primera vez mamá o papá o el contarle un cuento para que se duerman a la noche o ver la cara que ponen cuando se levantan a la mañana y ven el 6 de enero los regalos de reyes, bueno, cuéntenmelo porque no lo viví y no lo voy a vivir nunca gracias al glorioso Ejército Argentino”, sostuvo. Tal vez sea esta una mínima coincidencia con el padecimiento de las personas que sometió con la enorme salvedad que el imputado eligió ser parte de ese Ejército y sus víctimas no tuvieron opción.

Al argumento del querellante Walter Larrea respecto al histórico desprecio de la oficialidad para con los suboficiales replicó que le debe la vida a un suboficial y es sobrino de seis y nieto de uno más. En cuanto a los baqueanos que tenía subordinados afirmó que “era el jefe de ellos allá, acá era uno más” y aseguró que no se fue del Ejército “para salvar a la institución”.

Genocida Carlos Andrés Stricker

stricker“Me afectó el testimonio del testigo Ferreti (Ndr: por Ferreri) porque manifestó que su hermano había luchado por la patria y por un mundo mejor”, arrancó el ex segundo jefe del Batallón 181 y del Área de Defensa 511 Carlos Andrés Stricker y agregó que la misma pregunta se hace su familia.

“¿Por qué habiendo hecho lo que hice, hoy he tenido que ver en Página/12 ‘Los genocidas se van de vacaciones’ asociado a mi apellido. O entrar en internet, poner Carlos Andrés Stricker y en lugar de leer mis éxitos como leía antes empieza con ‘el genocida’, con ‘el torturador’, cosas que jamás en mi vida hice”, dijo entre sollozos.

Tras casi cuatro décadas de impunidad y ante sus víctimas, insistió: “Mi familia se pregunta por qué en el ocaso de mi vida me arruinaron cuatro años de ella si yo he trabajado honestamente”.

Gracias totales

marjanovAlejandro Osvaldo Marjanov ocupó el mismo cargo que el sensible Stricker y entre sus últimas palabras destacó que al tratar su ascenso en 1986 el Senado no encontró “absolutamente nada” que le impida llegar a coronel.

“Lamentablemente una vez que me indagó el juez de primera instancia, mi abogado defensor, que no es el que tengo actualmente, me indefendió porque no apeló a pesar de que le había solicitado que lo hiciera ante la Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca, las acusaciones que me hacían. Eso se debió a una falla del abogado o una llegada tarde”, se quejó y finalizó con agradecimientos varios en tono entrega de premios “a quienes se preocuparon por su detención”.

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