Vara: todo el poder a Bochile

Imagen2Leopoldo Bochile, el propietario de la inmobiliaria familiar que lleva su apellido, es el apoderado a través del cual el ex capellán y capitán del Ejército Argentino, Aldo Omar Vara, cobra su jubilación del Arzobispado de Bahía Blanca.

El empresario es investigado por ser un engranaje más del encubrimiento orquestado por las autoridades de la Iglesia Católica para garantizar la impunidad del cura imputado por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

El arzobispo bahiense Guillermo Garlatti, también está imputado por la Fiscalía porque no solo autorizaba el financiamiento del ex prófugo sino que, según informó la propia Diócesis de Ciudad del Este, fue quien pidió su refugió en aquel territorio paraguaya.

La acción penal es impulsada por el fiscal federal Antonio Castaño. La jueza subrogante Ana Araujo -hija de Ricardo César Araujo, represor imputado en la causa Armada- se excusó y el expediente es tramitado ahora por su colega Santiago Ulpiano Martínez, el mismo que no encontró “elementos suficientes” en la requisitoria de los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia para detener ni indagar a Vara.

Apoderado y benefactor

“40 años de experiencia transmitida de generación en generación nos convierten en la mejor opción”. Así se presenta la inmobiliaria del empresario Bochile en su página web y promete “total transparencia” y “la calidez que solo una empresa familiar puede ofrecer”.

Desde la “empresa familiar” se encargaban de pasar a retirar el cheque mensual por la sede clerical de Colón 164 que dirige Guillermo Garlatti y hacérselo llegar al represor. Vara, hasta su reciente detención, daba misa -por gestiones de su obispo- en la parroquia Virgen del Rosario del Barrio Pablo Rojas de Ciudad del Este.

Según los fundamentos de la ley provincia 12.525 que declaró “Bien de Interés Histórico” a la Parroquia San Miguel Arcángel de Gral. Cerri, la relación entre Bochile y el cura represor se remonta por lo menos hacia fines de la década del ’70.

De la mano de la avanzada genocida de los “conquistadores del desierto”, la Iglesia Católica fue tomando pocisiones en las tierras robadas a los pueblos originarios. En este caso, trabajadores del frigorífico La Negra pidieron al cura Félix Guerra -director del Colegio Salesiano de Bahía Blanca- la construcción de un templo en 1903 para el cual, “inmediatamente”, el financista del Estado terrorista y presidente de la Cía. Sansinena Ernesto Tornquist, “donó $1.000 y una manzana”.

En 1979, nuevamente con el país sometido por el terrorismo de Estado, el hoy reo Aldo Vara es nombrado “vicario foráneo” con jurisdicción sobre Villa Bordeu, Alférez San Martín, Sauce Chico y Villarino. El 19 de diciembre de 1981 el arzobispo monseñor Jorge Mayer, muerto impune años atrás, elevó como parroquia la capilla San Miguel Arcángel y la extendió hasta Villa Bordeu. Vara fue su primer párroco.

Leopoldo Bochile, mucho antes de encargarse del cobro de la jubilación del cura detenido por crímenes de lesa humanidad, fue de la mano de Vara el “principal benefactor” de la capilla María Madre de la Esperanza de Villa Bordeu por donar el terreno y financiar la construcción inaugurada ocho días después del retorno de la democracia, el 18 de diciembre de 1983.

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