Juicio a los planificadores de la muerte

Sivo-abogado fuente agepeba“Este juicio no son solo los 66 casos, es el funcionamiento del Comando de Operaciones Navales, es el funcionamiento de una ciudad en torno a una base naval, el funcionamiento de una sociedad en torno a una fuerza armada -en el caso la Marina- y por supuesto en entender de alguna manera el entramado que había generado la Marina con la propia sociedad”.

La definición pertenece al dr. César Sivo, abogado querellante por la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos y Víctimas del Terrorismo de Estado del Centro y Sur de la provincia de Buenos Aires, Julieta Mira -sobrina de Cora Pioli-, Matías Russin -hijo de Horacio Russin- y el Equipo Nizkor.

En diálogo con FM De la Calle luego de la audiencia preliminar del juicio que comenzará el próximo 8 de julio y juzgará las responsabilidades de 25 represores de la Armada, el Ejército, la Prefectura Naval, el Servicio Penitenciario y la Policía bonaerenses, el letrado opinó que “es un juicio importantísimo: la ESMA es un campo de concentración, con cinco o seis mil detenidos, pero el Comando de Operaciones Navales es un centro estratégico, es un centro de toma de decisiones, es un centro de planificación de la muerte”.

“Los juicios trascienden el juicio mismo. Es un aporte para Argentina, para el proceso de Memoria, Verdad y Justicia pero también para el derecho internacional”, agregó al explicar por qué decidieron acusar por crímenes contra la humanidad a los imputados y no por la figura de genocidio.

-¿Qué expectativas tienen con este primer juicio de la causa Armada?

Las expectativas son muy grandes sobre todo porque es la primera vez que se sienta el Comando de Operaciones Navales (CON). Era el núcleo duro, la parte central de la Marina en la represión ilegal.

Hasta ahora se ha visto la ESMA como el paradigma de la actuación de la represión ilegal de parte de la Marina cuando en realidad las decisiones más importantes, las estratégicas y los movimientos más relevantes se tomaban desde el Comando de Operaciones Navales. Por lo tanto, la expectativa es muy pero muy grande porque nos permite sentar a un grupo importante de marinos en el banquillo de los acusados, nos permite poner arriba de la mesa el funcionamiento del CON con toda la irradiación en las fuerzas de tareas de toda la Argentina, las once fuerzas de tareas, cómo se hacía estratégicamente esa represión desde la Marina.

Hay que tener en cuenta que la Marina no solo aportaba a todas las áreas de inteligencia sino, particularmente, los aviones que eran utilizados para hacer la ejecución o la disposición final de los que se había condenado a muerte.

Entonces, si uno empieza a entender que no solo intervenía la Marina sino también la Aviación Naval, la Inteligencia Naval, que los grupos de tareas de Marina salían de todas las fuerzas de tareas de toda la Argentina, se puede entender la dimensión y la importancia que tiene este juicio.

Este juicio no son solo los 66 casos, es el funcionamiento del Comando de Operaciones Navales, es el funcionamiento de una ciudad en torno a una base naval, el funcionamiento de una sociedad en torno a una fuerza armada -en el caso la Marina- y por supuesto en entender de alguna manera el entramado que había generado la Marina con la propia sociedad.

Me parece que es un juicio sumamente trascendente, una inmensa expectativa porque es poner en el tapete algo que muchos pensaban que no se iba a poder poner nunca, que era la Marina dando explicaciones en Bahía Blanca.

-¿Qué representa la Marina, por ejemplo, en contraposición al Ejército?

No es casualidad que la Marina fuera la responsable de todo el sistema educativo en la dictadura militar. La Marina quedó a cargo de las universidades, de los colegios, del Ministerio de Educación, eso ya te marca una posición. Y te marca también que la Marina fue la que trabajó en la parte más fina de todo esta barbarie. Fue la que hizo el trabajo más delicado, la que trabajó sobre la ideología, sobre la intelectualidad.

El Ejército trabajó en el terreno, a lo bruto, a lo bestia, con otro tipo de persecuciones. Tanto uno como otro participaron de la represión ilegal. Tanto uno como otro aplicaron bestialidades como método. Pero lo cierto es que la Marina fue más depurada y más fina en el trabajo que tuvo, trabajó específicamente por la aniquilación de la ideología. En eso se puede ver que hicieron un trabajo tremendo, es como que tuvimos que saltar dos generaciones para volver a generar una movilización, para volver a pensar desde el hombre político, desde que se puede entender que la política no es mala palabra, que está bien y es necesaria y que todos deben militar en uno o en otro sentido.

-Los juicios contra integrantes del Ejército derivaron en investigaciones contra La Nueva Provincia, la Iglesia Católica y otros sectores civiles, ¿pueden surgir algunas complicidades de este tipo en Armada?

Seguramente, vamos a ver cómo se desarrolla el juicio. Creo que va a ser un poco más complejo. Tenemos expectativas de que surjan otras cosas que hizo la Marina.

-¿Por ejemplo?

Intervenciones en otros países. Una política exterior de colaboración, una exportación de la muerte, de la barbarie, de la represión ilegal, una exportación de los golpes de Estado. Bolivia, Nicaragua, Honduras, San Salvador. Como esto salía desde acá, es posible -y vamos a bregar para que así sea- que todo eso vaya apareciendo. No lo sabemos, es una posibilidad que esperamos se pueda profundizar porque también hace a la lógica del funcionamiento, de las persecuciones y todo lo que se quería transmitir.

-En cuanto a la presencia de ese tejido social, en el caso de Ejército había mucha expectativa de lo que pudiera suceder con el apoyo a los represores y después -salvo en algunos casos donde aparecieron civiles que fueron rescatados inmediatamente-, parece que les soltaron la mano a los militares juzgados. ¿Hoy la Marina y los sectores que la secundaron en aquella época mantienen vigencia?

Yo creo que sí. En todos los juicios en todo el país, si bien tuvieron la Marina tuvo una participación muy pero muy activa hay muy pocos marinos enjuiciados. Eso no es un dato menor ni una casualidad. Tiene que ver con las complicidades, con la cercanía con el Poder Judicial, con la reticencia de este último, con entender que la Marina no manchó sus uniformes blancos. Y la realidad es que sí, los manchó, los manchó con sangre y en toda la Argentina. Me parece que no es la misma posición que con el Ejército, la Marina mantiene todas esas vinculaciones con una solidez muy marcada, eso no se ha modificado en lo más mínimo.

Un aporte internacional

El dr. Sivo, a diferencia del resto de las querellas y la Fiscalía, acusa a los imputados por crímenes contra la humanidad y no mediante la figura de genocidio o cualquiera de las variantes que se conocieron en las sentencias hasta la actualidad. Para sus representados “los juicios trascienden el juicio mismo. Es un aporte para Argentina, para el proceso de Memoria, Verdad y Justicia pero también para el derecho internacional”.

“Nos interesa marcar una posición del tipo penal del Derecho Penal Internacional que es un delito contra la humanidad. Esto porque en otras partes del país ya se ha hablado de que es un genocidio o delitos contra la humanidad en el marco de un genocidio, esto es una cuestión técnica específica que es importante. Desde lo probatorio, desde lo simbólico, lo que significa adecuar típicamente, correctamente, cada uno de los hechos que se le imputan a los detenidos”, explicó.

Según el querellante “esto es importante porque Argentina está haciendo un proceso dentro del marco nacional que no se ve en otras partes del mundo que es el juzgamiento desde el derecho interno. En la ex Yugoslavia o Ruanda por ejemplo, son tribunales que se crean específicamente desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y específicamente están hechos para eso, son tribunales ad hoc”.

“La diferencia es que en Argentina se está juzgando los hechos cometidos en el interior del país, con jueces, tribunales y legislación argentina en el marco del derecho penal internacional. En esa inteligencia, una correcta calificación de los hechos proyecta las sentencias en el plano internacional y da respaldo para el resto de las actividades que se dan en otras partes del mundo. El Estatuto de Roma es relevante, es de aplicación para todos los hechos desde 2002 en adelante, pero también es relevante que todo lo que pasó con anterioridad -se toma desde el año ’45 para los delitos de lesa humanidad-, tengan también un patrón de tipos penales previamente establecidos”, afirmó.

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