La toma del puerto y la termoeléctrica

Foto - Ariel Mancini FlikrAlgunos testimonios escuchados la semana pasada en el juicio contra 25 represores que actuaron en jurisdicción de la Armada Argentina, giraron en torno a la toma por parte de esa fuerza de la central termoeléctrica San Martín y dependencias del puerto de Ing. White. Los operativos incluyeron numerosas detenciones de profesionales y sindicalistas que fueron recluidos en el buque 9 de Julio y el V Cuerpo de Ejército. Con las primeras declaraciones comenzaron a escucharse nombres vinculados al accionar de la Triple A, cuyos crímenes se encuentran en etapa de instrucción fiscal. Las audiencias continuarán el martes 16 de septiembre a las 9 en Colón 80.

El ingeniero químico Miguel Ángel Fuxman era en 1976 docente de las universidades del Sur, de Mar del Plata y Tecnológica Nacional y estaba a cargo de la jefatura de la sección de regulación automática de la Central Termoeléctrica Gral. San Martín de DEBA.

Fue el último de los detenidos del grupo de profesionales de la usina de Ing. White. Se presentó al día siguiente del golpe con la certeza de figurar en los listados de la marina. Lo fichó la Prefectura y lo llevaron al V Cuerpo de Ejército.

“Para tomar la central (la Armada) ingresó con un tren con infantes de marina, con dos tanques, y realmente la información que tenían era que era un centro subversivo muy peligroso. Uno de los objetivos más importantes era buscar el taller de bombas. Tenían la información de que yo estaba a cargo de eso. Con ametralladoras lo buscaban, les dijeron ‘Suban la escalera, doblen a la derecha’ y se encontraron con un cartel que decía ‘Bombas’”, relató al tribunal y generó la sonrisa de un juez. “Usted se ríe doctor, pero yo quemé todos los libros de bombas que utilizaba para dar clases”.

Un alumno suyo -“tan asustado como yo”- lo llevó a punta de ametralladora hasta la cuadra donde se encontraba el resto de los detenidos. A los diez días, el coronel Sierra le comentó: “Qué injusta que ha estado la marina, que macana que se mandaron con ustedes, en poco tiempo van a estar afuera”.

El capitán (r) Costa, proveedor de la Termoeléctrica, pidió por los ingenieros ante el general René Azpitarte y este ordenó a Adel Vilas que interviniera por ellos. El jefe de Inteligencia del Comando Aldo Mario Álvarez -prófugo de la justicia- le dijo que su padre lo llamaba todos los días y que estaba muy agradecido al hermano de Fuxman por salvar la vida de la madre del genocida cuando se desempeñaba en el Hospital Militar.

Álvarez “se retiró del escritorio y dejó los expedientes”, recordó el testigo. Así pudo leer los informes del Servicio de Inteligencia de la Armada que vinculaba a los ingenieros con el ERP, Montoneros y FAR. “Lo único que había como prueba era que yo me reunía todas las mañanas con el ingeniero Montero. En efecto, era el jefe de la Central y esas reuniones se hacían porque eran de trabajo”.

Fuxman denunció que todo fue un “ardid burdamente armado” por la marina para “deshacerse de un grupo de profesionales” y “recuperar el día del golpe de Estado la central termoeléctrica”. Para eso contaron con “personal retirado ” que estuvo listo para reemplazar a los ingenieros secuestrados. “Durante el período en que estuvimos detenidos la central seguía en funcionamiento por un grupo de ingenieros civiles, compañeros nuestros, que estuvieron horas antes del ingreso de la gente de la marina, ergo, hay compañeros nuestros que participaron en este hecho”.

El testigo sostuvo que el Ejército “contribuyó a nuestra seguridad” y por eso rechazó declarar en el juicio contra los genocidas del V Cuerpo. Al día siguiente de su liberación se presentó en la central. El despliegue de la Armada ya no estaba. “La Base había designado al ing. Compiano al frente de este operativo. Había sido jefe de esa central, después jefe de la central de la Base Naval, estaba retirado”. Todos los secuestrados fueron cesanteados.

Fuxman tuvo el mismo destino para sus cargos docentes en las universidades de Mar del Plata, la Tecnológica Nacional y la del Sur. El despido de ésta última lo calificó como “el mayor daño” y por eso insistió en la denuncia de la complicidad civil: “Los directores de departamento, eran civiles, compañeros nuestros, hicimos la carrera juntos. Y estos profesionales firmaron la cesantía de todos sus compañeros. (…) Pero hay algo que es peor, para no vernos la cara y para no tener que enfrentarnos, la UNS firmó la prohibición del ingreso de todos los cesanteados”.

“Pedí aclaraciones al interventor de la UNS, una persona de la Armada. Me recibió junto con mi esposa con un arma en el escritorio. Uno no podía preguntar mucho, con todo temor le dije que recibí un telegrama que me dejan cesante y este hombre me contesta: ‘Usted habrá pensado… Usted habrá hablado…”. Le dije que si por pensar o por hablar me echan de la universidad estoy contento de no estar y me fui”, comentó el ingeniero.

Granos bajo control

foto ferrowhiteEl miércoles abrió la ronda de testimonios el comerciante Argimiro Eduardo Dodero, trabajador en la Junta Nacional de Granos desde 1964 hasta 24 de marzo de 1976 y secretario gremial de la Federación Argentina de Asociaciones de la JNG.

Fue secuestrado el día después del golpe de Estado por personal de Prefectura Naval en la casa de su madre en Ing. White. Luego de varias horas en la sede de esa fuerza fue trasladado con otros detenidos al buque ARA 9 de Julio. “Era un barco que evidentemente fue preparado para esta circunstancia”.

Lo interrogaban sobre la operatividad de la Junta Nacional de Granos, los movimientos de su gremio y el lugar donde guardaban la plata. “En ese momento estábamos discutiendo las paritarias, el director obrero, un porcentaje de la exportación, varias cosas que evidentemente no le ha gustado a alguno”, sostuvo.

Fue liberado en la puerta de la Base Naval Puerto Belgrano, declarado cesante de la Junta por ser “altamente disociante” y se le prohibió el ingreso al puerto.

“No sé si todas las cosas que sucedieron en la JNG las hubiésemos permitido como sindicato. Después se terminó el gremio, fue tomado por un interventor de Prefectura, el manejo que teníamos fue importante”, relató.

Sobre el cierre de su testimonio el juez Jorge Ferro le preguntó por una detención anterior. Dodero manifestó que fue en 1975 cuando se dirigía a Buenos Aires y levantó a “un muchacho” que estaba en el gremio y pidió que lo lleve. “Lo llevé pero estaban haciendo un operativo y le encontraron un revólver. Fui preso con él hasta que se definió la situación, dijo que la había encontrado él”.

A pedido del tribunal hizo memoria respecto del nombre de su acompañante. Dijo que al joven no lo conocía pero que su padre, de apellido Argibay, solía estar en el sindicato.

Jorge “Moncho” Argibay, integrante de la patota de la CGT bahiense y de la custodia del rector universitario Remus Tetu, fue imputado hasta su muerte como autor material del asesinato en los pasillos de la Universidad del Sur del estudiante y dirigente comunista David Watu Cilleruelo .

En el marco de la investigación sobre el accionar de la Triple A, el juez Norberto Oyarbide recibió documentos de la casa de altos estudios que prueban las “contrataciones de agentes para prestar servicios de seguridad y vigilancia”. Allí se menciona a Argibay, a su hijo Pablo y -entre otros- a Miguel Ángel Chisu, quien debió declarar el miércoles como testigo-víctima aunque, según informó el tribunal, “no pudo ser ubicado por la delegación de la Policía Federal de Bahía Blanca”.

Por último declararon Amalia Rosa y Angélica, hijas de Modesto Vázquez, subsecretario de la Junta Nacional de Granos. La primera de ellas mencionó que a su padre “lo llevaron a un barco, lo engañaron, lo maltrataron, le pegaron, noche por medio lo llevaron a lo que dice era un playa, tenía los ojos vendados, le hacían un simulacro, lo llevaban, le pegaban, le decían que hable. La pasó mal”. Casi un mes después fue liberado y volvió en un “estado deplorable, sucio, barbudo, asustado”.

Angélica afirmó que Modesto comentó que su nombre figuraba en una lista que “supuestamente” le había dado a Prefectura “el señor Dosso” que “era el que mandaba en la Junta Nacional de Granos”.

Fotos: Termoeléctrica, Flickr Ariel Mancini / Elevadores, Ferrowhite.

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