“Tiraron mis enseñanzas a la basura”

Crucero ARA 9 de Julio

Crucero ARA 9 de Julio

En 1976 Aníbal Armando José Perpetua era empleado de YPF y estaba a cargo de la filial de Bahía Blanca de SUPE (Sindicato Unido Petrolero del Estado). Además ejercía la docencia en las escuelas medias de la Universidad del Sur.

El testigo declaró este lunes sobre su secuestro y cautiverio en el Buque ARA 9 de Julio en el juicio contra 25 represores que actuaron en jurisdicción de la Armada Argentina durante la última dictadura cívico militar.

“Siempre les había inculcado a mis hijos que las fuerzas armadas estaban para custodiar la soberanía nacional, pero estos tipos tiraron todas mis enseñanzas a la basura. Uno de mis hijos a la noche se despertaba a los gritos y quedó muy afectado. Además me echaron de YPF por subversivo y de la Universidad me dejaron cesante. Los daños fueron económicos, físicos y morales”, dijo ante el tribunal.

“Era un día a la mañana temprano, la señora de Peregrino González que era el secretario general, me dijo que lo habían detenido a su marido. Entonces voy a la filial, le pregunto a un militar que intervenía el lugar y me contesta que no sabía nada. Salgo para el Ejército y ahí el teniente coronel (Osvaldo Bernandino) Páez me cuenta que estaban cuidados y que van a salir”.

Perpetua llega al centro de la ciudad y vía teléfono, hablando con su mujer, se entera que lo estaban buscando, “llego a casa, almuerzo y me presento en Prefectura. Pensé, no me voy a escapar en mi país, no tengo nada que ocultar”.

En la sede de la fuerza naval de Ingeniero White, “se sorprendieron de verme y ahí quedé detenido con los hermanos Reynafé y Dodero. Era muy chiquitita la celda, nos sentábamos y parábamos todos juntos”.

Horas después, ya encapuchados y encadenados, lo suben a unas camionetas y los llevan a la Base Naval Puerto Belgrano de Punta Alta. “Cuando nos bajan de los vehículos y nos preguntan los nombres, yo grito bien fuerte el mío. De esta manera pude hacer que le avisen a mi familia que estaba en ese lugar”.

El ex detenido-desaparecido contó cómo logró darse cuenta dónde estaba: “Era el buque -9 de Julio- por las características, era todo chapa alrededor. En una esquina había una pileta y abajo había una chapa levantada. Golpean despacito, me acerco y me hablan, era Giorno. Yo lo conocía porque era secretario de Luz y Fuerza. Era de Punta Alta igual que yo. Charlamos, me cuenta que el día del golpe lo llevaron. Hablamos bajito porque si no nos iban a golpear”.

“Vos sabes qué te que queremos preguntar”

Perpetua recordó que estuvo alrededor de ocho días en el centro clandestino. “En el primer interrogatorio me preguntaron qué hacía en el aula 72C de la Universidad”. Ante sus evasivas, los represores insistían: “Vamos que vos sabes qué te que queremos preguntar. Yo les contesté que iba a las asambleas. Jamás me callaba nada en esas reuniones. Me preguntaron por un alumno, Carricaburu, militante de izquierda”.

En los siguientes interrogatorios le preguntaban cosas del sindicato y la política. “Cuando finalizaban me hacían esperar y me llevaban al buque. La salida era un alivio, respiraba aire marino y me dejaban en el mismo lugar”.

La situación para Perpetua fue vergonzosa, “era denigrante salir a hacer nuestras necesidades porque no sabía quién estaba. Un día vi al soldado que me estaba custodiando y me amenazó de muerte”.

En los momentos finales de su detención fue llevado ante el jefe de Servicios de Información Navales. “Dialogué con el capitán, nunca se identificaron, fue interesante. Me manifiesta que salía en libertad, pero que al yo trabajar en Puerto Rosales esperaba no tener problemas. Yo le dije que iba a ver ningún tipo de problema”.

“Le manifesté que nos tenían que cuidar, ellos están para eso. Además, me dice que Casildo Herrera era un ladrón porque salió en los diarios y yo le contesto que en el diario salió que el almirante había recibido coimas. Resumiendo, no nos podemos creer todo lo que dicen los diarios. El segundo me recuerda que yo no estuve detenido sino el cargo. Trataban de forma abstracta la situación. Me causaba gracia”.

Luego salió por el Puesto Nº1, se dirigió al centro de Punta Alta, a la casa de un compañero. Llamó a su familia y lo fueron a buscar. “Ya en mi hogar, me tranquilicé, fui al baño y ahí recuperé me dignidad. Luego abracé muy fuerte a mis hijos”.

“Siempre les había inculcado que las fuerzas armadas estaban para custodiar la soberanía nacional, pero estos tipos tiraron todas mis enseñanzas a la basura. Uno de mis hijos a la noche se despertaba a los gritos y quedó muy afectado. Además me echaron de YPF por subversivo y de la Universidad me dejaron cesante. Los daños fueron económicos, físicos y morales”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s