“Le decían soldado rojo”

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Fotógrafos de ARGRA rescataron la foto de Saubiette cuando el diario La Razón tiraba sus archivos a la basura*.

Leonel Eduardo Saubiette nació el 10 de octubre de 1955 y estudiaba periodismo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora cuando fue desaparecido. Lo secuestraron el 5 de abril de 1977 cuando debía ser dado de baja del servicio militar obligatorio cumplido en la Base Naval Puerto Belgrano.

Sobre estos hechos declararon familiares y compañerxs en las últimas audiencias del 2014 del juicio contra 25 represores que actuaron en jurisdicción de la Armada Argentina. El tribunal oral escuchó los testimonios de su hermano Javier, su novia Patricia Drago, el ex cabo Juan Bautista de los Santos y Clara Rita Gianelli y Rubén Oscar Gaviglia junto a quienes fue detenido ilegalmente en 1975.

“Lo llamaban el ‘soldado rojo’, a veces venía marcado con quemaduras de cigarrillos. Trataba de ser cauto y de no involucrarme en lo que le pasaba pero yo sabía”, contó Drago. Leonel fue capturado en la estación de trenes de Bahía Blanca y fue visto por sus padres en Río Santiago.

Las próximas audiencias serán los días 3 y 4 de febrero de 2015 a las 9 en Colón 80.

Javier Francisco Saubiette aseguró que todas las referencias respecto a la desaparición de su hermano las tiene a través del relato de sus padres. “Él se encontró los primeros días de marzo del ’77 diciendo que le iban a dar la baja y desde ese momento no lo volvimos a ver, mi padre hizo todos los trámites pertinentes y no lo encontramos”, afirmó.

Agregó que en julio de aquel año Leonel se comunicó desde Río Santiago y su padre lo vio allí en dos o tres oportunidades, “en una dijo que lo iban a soltar para la navidad del ’77”.

El testigo relató que cuando le tocó hacer la colimba en 1982 le llamó la atención que lo enviaran casi a los mismos lugares donde revistó Leonel. Primero Puerto Belgrano y luego a cien metros de donde estaba apostado el remolcador Mocoví.

En una ocasión fue enviado en comisión al Hospital Naval de Río Santiago para llevarle el salario y otras pertenencias a un conscripto. Cumplió su tarea y encaró la vuelta. Iba solo en el micro cuando se subió un hombre de unos cincuenta años, se sentó a su lado y comenzó a interrogarlo sobre los motivos de su viaje. “Yo me bajé del colectivo, me fui a Tolosa y me di cuenta que si me querían secuestrar en el ’83 no podían porque había pasado Malvinas, habían mandado a ver si había preguntado por mi hermano”.

“Es necesario ponerse en las condiciones de la época, las relaciones de adultos y jóvenes eran una división bastante fuerte, no se participaba mucho a los chicos, las veces que pregunté me dijeron que no le habían dado la baja y después no me podían responder y se ponían a llorar. Yo no iba a torturar a mi madre pidiéndole que diga algo que no podía decir y, además, sufría un cáncer espantoso”, dijo al tribunal cuando le pidieron información sobre las gestiones familiares.

Algunos datos los dejó escritos su papá: Leonel estaba en la terminal de trenes de Bahía Blanca, bajaron tipos de dos autos, se identificaron como Policía Federal y se lo llevaron. No hubo noticias en Puerto Belgrano ni en el Ministerio de Marina, tampoco en los hospitales o la policía, presentaron habeas corpus y recurrieron a organismos internacionales para denunciar la desaparición.

Juan Bautista de los Santos fue jefe de máquinas del remolcador Mocoví mientras era reparado en los talleres de Tandanor en Dársena Norte y luego en servicio marítimo en Puerto Belgrano hasta marzo de 1977. Uno de los tres conscriptos a su cargo era Leonel Saubiette con quien estableció una amistad.

“La última vez que lo vi, yo ya estaba en el centro de instrucción para mi perfeccionamiento como maquinista y los fines de semana me comunicaba con él o lo visitaba en el remolcador y teníamos una charla familiar. A mediados de marzo me dijo que se iba de baja, nos despedimos, nos dimos un abrazo y le dije que cuando tuviese vacaciones en junio del ’77 lo iba a ir a visitar a su casa”, declaró.

Cuando cumplió la promesa se encontró con la familia del soldado y las noticias sobre su desaparición. Luego hizo algunas averiguaciones y le comentaron que “se había ido de baja a mediados de marzo con otro joven, estando en un café en Bahía Blanca esperando el tren a Constitución fueron retirados del bar, después de pedirles la documentación, por hombres que se acercaron en dos Falcon, cuando llegaron al coche, al que se iba de vacaciones le dijeron que se retire y cargaron a Leonel”.

Patricia Drago estuvo en pareja con Leonel hasta su desaparición: “Leo comenzó su historia con un tema por una ex compañera nuestra del secundario, era la época en la que desaparecían los conscriptos y su novio lo era. Yo estaba estudiando el profesorado y en su momento pasó ella avisando que su novio Ricardo Barone había desaparecido, nos ofrecimos a colaborar en su búsqueda”.

En ese marco Saubiette fue detenido y liberado días después, más adelante fue sorteado para la colimba en la Armada y “fue nuestro calvario”. Fue destinado a Puerto Belgrano y visitaba a Patricia los días de franco, se manejaban con mucha cautela con “terror de que volviera a pasar”.

En la base a Leo “lo llaman el ‘soldado rojo’, a veces venía marcado con quemaduras de cigarrillos. Trataba de ser lo más cauto y de no involucrarme en lo que le pasaba pero yo sabía”, contó Drago. Tenían temor de lo que podría venir luego de la colimba y a pesar de proyectar su casamiento, habían acordado que si la situación seguía difícil abandonarían el país.

La testigo recordó que cuando llegó la hora de la baja y Saubiette no apareció “empieza la desesperación, otros itinerarios, calvarios, más terror, me salvó la vida el ex capellán del Servicio Penitenciario Iñaki de Azpiazu, amigo íntimo de mi papá. Fui perseguida, caminaba y me seguían Falcon verdes, me llamaban por teléfono, me acosaban, me puteaban, ‘decinos dónde están’ no me acuerdo que nombres”.

“Teníamos ideales de un mundo mejor, nada más, pero militancia no. Fue mi amor y lo será siempre, un ser excepcional, yo no sé si el día de hoy estaría casada con él o no, pero era nuestro proyecto de vida. De la baja que le dieron en Puerto Belgrano se supone que lo chuparon y lo llevaron a Río Santiago. Quiero saber antes de morirme dónde está, dónde está enterrado, cuándo fue su fecha de partida”, exigió.

A su turno, Clara Rita Gianelli, ex compañera de Leonel en la secundaria y luego en la carreara de periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora, aseguró que fueron detenidos el 23 de septiembre de 1975 en la Brigada de Banfield. Mencionó que el joven fue liberado unos quince o veinte días después y que ella continuó su cautiverio durante seis años en la cárcel de Olmos. Le imputaban “actividades subversivas”.

“Muchos años después supe un poco más con relación a Leonel, incluso en relación a todos, porque hablar no era un tema fácil para mí, revivir momentos muy duros y dolorosos física y psíquicamente. Hoy todavía me duele, no estoy feliz de estar acá, estoy cumpliendo con algo que sé que tengo que hacer”, finalizó.

Finalmente, Rubén Oscar Caviglia aseguró que compartió el secundario con Saubiette y que juntos militaban en la izquierda. Responsabilizó a “la policía y la Tripe A” por sus secuestros en septiembre del 75′ e identificó al Pozo de Banfield como su lugar de cautiverio.

*Más información sobre el rescate del archivo fotográfico de La Razón.

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