ADUNS frente al 24 de marzo

Arma de instrucción masiva, de Raúl Lemesoff .

Arma de instrucción masiva, de Raúl Lemesoff .

(Opinión) “Cuando el coronel Jorge Alberto Maríncola entró al campus de la Universidad Nacional de Luján, le salió al paso el rector, Emilio Mignone. Pensando seguramente en “una cueva de subversivos”, lo primero que hizo el militar fue interrogar: “¿Dónde están las armas?”. “En la biblioteca”, respondió Mignone. Maríncola no captó la ironía y mandó a requisar la biblioteca. Sus soldados no encontraron nada. Nada más que libros (que luego serían convenientemente destruidos o expurgados). Esta anécdota alegoriza el plan de exterminio de la masa crítica dentro de las universidades.

Desde mediados de la década del sesenta hasta 1974, junto con el movimiento estudiantil, las universidades argentinas habían sido parte del proceso de movilización social y política que atravesó el país y por esta razón se convirtieron en blanco de ataque del terrorismo de estado, primero por el accionar de la Triple A y luego por la última dictadura cívico-militar-eclesiástica.

En marzo de 1976, las UUNN fueron intervenidas por el Poder Ejecutivo, se suprimieron los órganos de gobierno colegiados y se prohibieron las actividades gremiales y políticas.

Se interrumpió entonces un proceso pedagógico innovador y comprometido con problemáticas sociales y económicas. El plan de exterminio, junto con la persecución ideológica y física de docentes, estudiantes y no docentes, impulsó sistemas de cupos, exámenes de ingreso, arancelamiento, modificaciones en los planes de estudios y cierre de carreras, especialmente en el ámbito de las ciencias sociales.

En el contexto de la transición democrática, el proceso de reconstrucción de las universidades fue débil ya que la mayoría de ellas no pudieron desembarazarse del pesado legado de la dictadura.

En la última década, la política estatal que recupera la lucha de los organismos de derechos humanos a través del contundente impulso que significó la derogación de las leyes de la impunidad, encontró un cauce de acción en nuestra sociedad y sus instituciones.

Si tomamos el ejemplo de la UNS, en ésta se inició un camino de compromiso institucional que incluye la creación de la Cátedra Libre y de la Subsecretaría de Derechos Humanos, la realización de los juicios de lesa humanidad en la sede de rectorado y la presentación como querellante en la causa que se instruye por el asesinato del estudiante David
“Watu” Cilleruelo en los pasillos del edificio de Alem.

A pesar de este balance positivo, los trabajadores docentes de la UNS:

– Rechazamos la designación del General Milani como Jefe del Ejército sobre quien pesan denuncias de participación en violaciones a los derechos humanos.

– Repudiamos la falta de mérito dictada por el juez Claudio Pontet (docente de la UNS) a Vicente Massot, imputado como coautor de los asesinatos de los obreros gráficos de La Nueva Provincia, Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola.

– Reclamamos la finalización del Juicio Académico a la Profesora Gloria Girotti, quien junto al ex profesor Hugo Sierra, actuó en la secretaria del Juez Guillermo Madueño, probado cómplice de la dictadura.

– Exigimos la iniciación del Juicio Académico al Profesor Néstor Montezanti que desempeñó tareas de inteligencia como asesor universitario durante la dictadura militar.

Treinta y nueve años después, seguimos exigiendo memoria, verdad y justicia e invitamos a la comunidad universitaria y preuniversitaria a participar en los actos que tendrán lugar el 24 de marzo en nuestra ciudad.

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