Mataron para reconfigurar la sociedad

“Por sus dimensiones abarcativas estamos siendo protagonistas del juicio más importante en la historia judicial de la provincia de Buenos Aires”, afirmó el fiscal Miguel Ángel Palazzani en la apertura de los alegatos del Juicio Ejército III.

El funcionario aseguró que el plan del general Adel Vilas para Bahía Blanca “también tenía un carácter aleccionador hacia el interior del aparato terrorista, debía ser la demostración de que la matanza y el daño social debían tener un propósito y alcanzar una consecuencia definida que no era otra que la destrucción del entramado social y cultural con identidad propia, no había que matar por matar, había que matar para reconfigurar a la sociedad y para ello había que realizar el genocidio”.

Tras la intervención de Palazzani, José Nebbia inició la descripción de los 105 hechos que se le imputan a 32 represores. Continuará el martes desde las 15 y el miércoles desde las 9 en Colón 80.

La verdad avanza con cada juicio

Al iniciar su alegato, el fiscal Palazzani destacó la dimensión de la represión en Bahía Blanca y la Patagonia donde “el genocidio ha hundido sus raíces tan profundo y ha extendido sus extremidades tan alto que se nos torna siempre incontenible e inabarcable”.

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Recordó que las sentencias de los dos primeros juicios de la causa Ejército -que “rompieron el cerco de impunidad”- permitieron “como conquista de toda la sociedad tener ya como hechos notorios, judiciales y fácticos algunos datos concretos del funcionamiento del aparato represivo en la zona”.

En esta causa “se analizan las responsabilidades criminales de 32 imputados. De ese grupo, 18 acusados son juzgados por primera vez. Los 14 restantes ya han sido juzgados por otros hechos pero vienen aquí por casos que no les han sido endilgados y por esta cosa del fraccionamiento y la segmentación propia del proceso están sentados aquí en la sala”. En nuestra jurisdicción ya fueron condenados 45 represores: 33 militares retirados, seis policías, dos oficiales del Servicio Penitenciario Bonaerense y cuatro integrantes de la Prefectura Naval.

“En el presente juicio los jueces conocieron por primera vez la historia de 13 víctimas y rememoraron las de otras 92. Pero además escucharon la narración de numerosas personas que vinieron como testigos y que aún no han podido hablar como víctimas. Algunas declararon por primera vez, otras están en etapa de investigación, pero también nos hablaron de lo que padecieron en centros clandestinos conocidos, como La Escuelita, o las distintas sedes policiales”, detalló Palazzani.

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Calificó al CCDTyE La Escuelita como “epicentro del terror de la Patagonia y la Subzona 51, ese confín que con su fuerza centrífuga atrajo hacia la tortura, la muerte y la desaparición a innumerables ciudadanos del sur argentino”.

Allí estuvieron cautivas “82 de las víctimas de este juicio y muchas otras víctimas cuyos casos están siendo instruidos, al margen de los casos que no han podido registrarse hasta la fecha. De las 42 víctimas muertas o desaparecidas en esta jurisdicción que forman parte de este juicio, 35 pasaron previamente por La Escuelita”.

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Según el fiscal, el alegato avanzará sobre el accionar del Comando V Cuerpo de Ejército “con su voraz grupo de tareas, la Agrupación Tropa, y el Estado Mayor con que los comandantes planificaron, organizaron y pusieron en funcionamiento la Zona 5”. Y también sobre el Destacamento de Inteligencia 181 y el Batallón de Comunicaciones 181, “unidades militares técnicas que secundaron y complementaron al Comando en esa minuciosa y paciente misión de exterminio en la Subzona 51 y en el Área 511”.

“Penetraremos aún más en el funcionamiento de la zonificación del territorio y observaremos cómo fluían en ese circuito la inteligencia y las órdenes operativas entre los órganos de la Zona 5 y la Subzona 52, lo que nos obligará a pararnos en los dos extremos territoriales que han sido Bahía Blanca y la zona de Neuquén y Rio Negro”, adelantó Palazzani y subrayó el estudio que realizarán por primera vez sobre los roles de las policías de la provincias de Buenos Aires, Rio Negro y Neuquén.

De Tucumán a Bahía Blanca

En la contextualización del capítulo regional del genocidio, el fiscal recordó que Bahía Blanca era considerada objetivo prioritario de la acción sicológica de los represores junto a ocho verdaderos centros urbanos y recurrió a textos del general Adel Vilas para dimensionar el plan de exterminio.

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Citó: “Las autoridades militares de la lucha y los numerosos civiles consustanciados con el espíritu nacional de la misma comenzaron a tener la certidumbre de que el verdadero campo de batalla donde se decidía la suerte final de la victoria o la derrota estaba en el plano cultural, ya que la moderna concepción integral de la guerrilla es tan solo una faz táctica del modelo subversivo cuya extensión y profundidad cubre todos los campos de la vida social, política, económica, cultural y religiosa del hombre”.

“Entonces vemos como titulaba La Nueva Provincia atacando quizás a lo que ellos consideraban como el único centro que le podía hacer contrapeso en la ciudad como factor de crítica que era la Universidad Nacional del Sur. Por eso la represión fue feroz en la UNS, como quizás en ninguna otra universidad de Latinoamérica”, dijo el fiscal.

Según Vilas, “a medida que el Ejército profundizaba en el conocimiento de la estructura de la subversión comenzaba a comprobarse que en la UNS existían tres niveles de infiltración subversiva y en la Universidad Tecnológica se desarrollaba tanto el sector combatiente como el ideológico. (…) La infiltración ideológica se extendía en las organizaciones sindicales, en las profesionales, en la iglesia, en las escuelas y en los diversos cuerpos intermedios”.

“Vilas no estaba teorizando, no hablaba en el aire, esto se plasmó en la realidad. Se ve reflejado en la proporción del universo de víctimas. De las 105 víctimas cuyos casos se juzgan en este juicio puede desagregarse de acuerdo a estos ámbitos de militancia sobre los que había que dirigir el baño de sangre”. Más de veinte eran estudiantes, profesores y empleados en la UNS, en la UTN o en la Universidad del Comahue. Otros tantos eran profesores y estudiantes secundarios. Más de una decena eran militantes gremiales y casi sesenta tenían militancia partidaria.

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El plan de Vilas “para Bahía Blanca también tenía un carácter aleccionador hacia el interior del aparato terrorista, debía ser la demostración de que la matanza y el daño social debían tener un propósito y alcanzar una consecuencia definida que no era otra que la destrucción del entramado social y cultural con identidad propia, no había que matar por matar, había que matar para reconfigurar a la sociedad y para ello había que realizar lo que hemos denominado como genocidio”.

“Vilas vino a hacer esto y lo hizo. Pero para ello no vino solo sino que trajo consigo muchos oficiales y suboficiales de los que se había valido en Tucumán, entre algunos de estos experimentados agentes se encuentran entre los acusados de este juicio como son los casos de Del Pino, Sierra, Aguirre y Rojas”, concluyó Palazzani.

“Quizás lleguemos a advertir el dolor de cada historia”

Al comenzar la descripción de los hechos, José Nebbia planteó un “desafío ético” que impida “deshumanizar a las víctimas y sus seres queridos” durante el trámite judicial y abarque “el compromiso social e histórico que nos atañe en la búsqueda de esta verdad jurídica”. La Fiscalía pretende que el repaso de los 105 casos de la causa, historias que en muchos casos ya se analizaron en juicios anteriores, “no implique vaciarlas de contenido”.

“El ejercicio que proponemos a los jueces y al público presente es que cada uno de nosotros tomemos cualquiera de estas historias que vamos a relatar en el juicio, que las contemos en voz alta como si se la estuviéramos contando a un tercero, y eso nos va a dar cuenta que si bien son historias simples, son mucho más profundas y que el dolor que transmiten y el espanto que las rodea son inconmensurables para el lenguaje. Es justamente por ese dolor y ese espanto que son indescriptibles e inasequibles, que usamos el lenguaje que usamos de alguna manera para operar jurídicamente sobre estos hechos”.

“Ustedes lo han podido palpar, ninguna de las víctimas de este juicio o de los anteriores volvió a ser la misma después de lo que le hicieron, como tampoco volvieron a ser los mismos ni los padres, ni los hermanos, ni los hijos, ni las madres”, afirmó Nebbia.

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