“Realmente sembraron el terror”

Dante Patrignani declaró ante el tribunal que juzga a cuatro integrantes de la Triple A bahiense por crímenes cometidos a mediados de los 70. Volviendo a su militancia estudiantil y política en la Federación Juvenil Comunista describió sus encuentros con la banda parapolicial y el asesinato de David Cilleruelo.

“Watu era uno más de los jóvenes que militábamos por una sociedad mejor. Con su muerte lograron lo que querían. Aterrorizar a la gente para que no actúe, para que se quede callada en la casa. Muchos militantes dejaron de militar, muchos estudiantes dejaron de estudiar. Además de la gente expulsada como nosotros, la mayoría no volvió. Realmente sembraron el terror”, afirmó.

El juicio continuará los días 11, 12 y 13 de agosto. Están imputados Raúl Aceituno, Juan Carlos Curzio, Héctor Forcelli y Osvaldo Pallero.

La toma de la UTN

Patrignani relató que en agosto del 74, la militancia estudiantil de la Universidad Nacional del Sur se convocó rápidamente para solidarizarse con les estudiantes de la UTN ante la toma del edificio de calle 11 de abril por parte de la Triple A.

“El ministro de Educación había reemplazado a (Emilio) Garófoli por otro decano en la Facultad Regional. Garófoli era un hombre del sector del peronismo de derecha y esta gente tomó la universidad con las armas en la mano”.

Desde la UNS marcharon hasta la UTN y se encontraron con la patota riendo y provocándoles. “Ahí supe quién era Argibay y lo vi por primera vez a (el ex camarista federal Néstor Luis) Montezanti, del cual sabíamos que era un tipo vinculado a la derecha del peronismo. Se distinguía porque estaba de saco y corbata y el resto de campera”.

Patrignani recordó que, posteriormente, el hecho motivó un pedido de informes por parte del diputado de la Unión del Pueblo Argentino, Héctor Sandler. La respuesta de Rodolfo Ponce -diputado del FreJuLi y secretario de la CGT- fue que quienes irrumpieron “no eran matones sino representantes del movimiento obrero organizado que habían reconquistado la UTN para ponerla al servicio de los trabajadores”.

“Está claro el nexo de Ponce con esta gente y el grupo de las Tres A en Bahía Blanca. Tenían el respaldo de un diputado de la Nación que es parte del Estado. Además del rector de la UNS que en marzo del 75 los nombró como parte de la guardia de seguridad”.

Luego de la intimidación en la UTN les estudiantes resolvieron elevar un petitorio al Concejo Deliberante y hacia allí se dirigieron.

El testigo contó que cuando la manifestación llegó al estacionamiento que estaba donde ahora la Plaza de la Memoria o del Sol, la patota pasó disparando por las ventanas de un Dodge gris. “Dobló por la cortadita que da a Saavedra y desapareció. Tengo entendido que antes había pasado por O´Higgins y había disparado”.

Pocos días después, los ataques comenzarían a ser más precisos y brutales. El militante del PRT, Jesús García, fue secuestrado y apareció acribillado. “Acompañamos el féretro, nos turnábamos para llevarlo, fuimos caminando desde Nocito, Maldonado, hasta el cementerio. Fue muy numeroso, no faltaba nadie de los que militábamos”.

Los matones llegan a la sede de Alem

El 18 de marzo de 1975 se realizó una asamblea en el Departamento de Física que reunió a quienes habían sido cesanteados por el rector interventor Remus Tetu, entre ellos, Patrignani. Allí vio a la patota por primera vez en el edificio de Alem 1253.

En otras ocasiones los había registrado repartiendo volantes de la Juventud Sindical Peronista. “Era el discurso de La Nueva Provincia y la CGT, el grupo estaba vinculado al diputado Rodolfo Ponce de la CGT y las 62 Organizaciones”. También mencionó que en 1975 un grupo de personas pintó las tres A en el hall central mientras se realizaban una asamblea en “el palomar”.

El asesinato de Cilleruelo

El día que mataron a Watu, Dante estaba volanteando en los pasillos de Alem 1253. Convocaban a una asamblea para tratar “todas las barbaridades” que estaba haciendo Tetu.

“Watu había estado con nosotros. En un momento escucho el disparo, me doy vuelta y veo caer un cuerpo en la esquina (del pasillo que une Ingeniería con el hall central). Atrás de ese cuerpo, Argibay con una pistola en la mano. No reconocí a Watu porque para mí se había ido. Lo interceptan en el pasillo paralelo a Alem, corre para donde estábamos, le disparan y cae exactamente en la esquina”.

El profesor Pascuale encontró el casquillo del arma y lo entregó. “Cerca del mediodía nos fuimos al hospital, estuve con un compañero en un barcito enfrente esperando novedades y ahí nos enteramos que había fallecido”.

El juicio a Tetu

“Me considero sobreviviente porque el día que me detuvieron en el intento de hacer un juicio político a Remus Tetu, media hora antes de que cayera la policía, vi cruzar la avda. Colón a Argibay, armado y acompañado por dos personas más. En la vereda de enfrente del Hotel del Sur estaba estacionada ‘la fiambrera’, el Fiat azul con bandas blancas. Evidentemente esta gente nos iba a buscar y, tal vez, hubiésemos tenido el mismo destino que Watu”, dijo.

Con la banda en camino, dejaron de preparar la sala, apagaron la luz, se encerraron y esperaron. “Veo que Ana Colantuono intenta abrir, le abro y le digo ‘entrá que abajo están los matones’. Después ella me dijo que estaban Chisu, Argibay, Aceituno, Sañudo y alguno más”.

Media hora después llegó la Policía Federal. “Se identifican, nos quedamos más tranquilos”. En el calabozo de la primera cuadra de calle Rondeau estuvieron un mes. Cuando recibían visitas familiares eran observados por un hombre que conocían como no docente de la universidad.

Una vez “cayó un tipo grandote, preguntó quiénes éramos, dónde militábamos. Dice: ‘Yo estoy de acuerdo con el Moncho Argibay -tengo las palabras grabadas porque tuvimos miedo seriamente-: a estos judíos y comunistas hay que matarlos a todos'”. Esa misma persona condujo la camioneta que los trasladó a Sierra Chica donde estuvieron hasta la Navidad del 77 a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Aquel acto que motivó su detención pretendía “presionar para que se tomara alguna decisión” ante la avanzada de Tetu. “Era bastante iluso reclamar que sacaran al rector”. Con la vuelta de la democracia, el juicio político popular por el asesinato de Watu se realizó en la misma Aula Magna de Colón 80 donde hoy el tribunal oral juzga penalmente a los vestigios de la Triple A.

Fotos: Audiovisuales UNS.

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