LA CAUSA

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Ponce y Tetu fueron los jefes de la banda paraestatal y murieron impunes.

Ponce era secretario general de la CGT de Bahía Blanca y diputado nacional del FreJuLi. Tetu fue rector interventor de las universidades del Sur y del Comahue.

 

Tal como sucedía a nivel nacional, en Bahía Blanca la ejecución del programa de persecución, secuestro y asesinato de opositores políticos durante el período 1974/1976 implicó una convergencia y una articulación de elementos de las fuerzas estatales y elementos paraestatales, abarcando –para la distribución de roles criminales– los mismos estamentos. En el plano estatal, el Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) –representado a nivel local por el Destacamento de Inteligencia 181– y las Policías Federal y Provincial y, en el plano paraestatal, el grupo operativo civil implantado en las organizaciones gremiales y en la Universidad Nacional del Sur.

La distribución de roles guardaba correlación con la secuencia delictiva, la cual abarcaba una etapa de fijación del blanco (actividad de inteligencia) y una etapa de ejecución del fuego. En la fijación de los blancos de ataque participaban todas las fuerzas estatales y paraestatales, concentrados y coordinados bajo el esquema de la comunidad informativa.

La participación del grupo paraestatal en este plano se plasmaba en la concurrencia de uno de los jefes de la banda criminal – Remus TETU– a las reuniones de la comunidad informativa.

En lo que respecta a la ejecución del fuego, se observan nítidamente dos modalidades de actuación.

  • La primera consistía en el secuestro de las víctimas, el sometimiento a cautiverio y la realización de interrogatorios bajo torturas. Se trata de una modalidad que era ejecutada por las fuerzas policiales, tras una pantalla de legalidad brindada por la realización de sumarios con intervención judicial; y que representaba una forma de ejecución del fuego dirigida a renovar y extender la tarea de fijación del blanco.
  • La segunda forma consistía en el secuestro y asesinato de las víctimas con alevosía (v.g. acribillamiento) y el abandono de los cadáveres en la vía pública, o la ejecución alevosa directa en el lugar donde fueren halladas y en presencia del público. Fue precisamente para encargarse de este último de modo de actuación, que se formó el grupo paraestatal que integraban los imputados en esta causa.

***

Los acusados  formaron parte del componente civil del aparato criminal, cuya organización y desenvolvimiento estuvo directamente ligados a la trayectoria política de Rodolfo Antonio PONCE, diputado nacional por el peronismo ortodoxo y secretario de la CGT Bahía Blanca, quien ejerció en todo momento la máxima instancia de autoridad y liderazgo.

Desde sus primeras apariciones públicas, la actuación de la banda se concentró esencialmente en los ámbitos históricamente más propensos a la movilización político-social: los sectores gremiales y estudiantiles. Ello, a través de un proceso caracterizado por la penetración en los distintos espacios de poder (órganos de gobierno sindicales y universitarios) mediante la deposición forzada de las respectivas autoridades, para luego desatar –desde tales órbitas– una persecución sistemática contra los grupos opositores.

Ámbito Gremial

A partir de 1974 pueden identificarse las primeras intervenciones del grupo criminal en un claro proceso de penetración y purgamiento ideológico de los diferentes espacios de militancia gremial, aspecto que se intensificó al año siguiente.

Una expresión de aquel proceso de persecución tuvo lugar en el seno de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) de Bahía Blanca. Con la intervención a nivel local dispuesta por el secretario general Rogelio PAPAGNO el 9 de enero de 1974, Rodolfo PONCE tomó parte de la maniobra de desplazamiento de las autoridades locales (identificadas con el camporismo y con sectores de izquierda del peronismo) y se aseguró la colocación, en su lugar, de agentes pertenecientes a su esfera de poder.

Dicha maniobra incluyó la introducción de su patota en el ámbito de la construcción, para desatar la persecución y agresión de los sectores opositores.

Entre otros actos de violencia, la culminación de este proceso de agresión se produce con el asesinato del obrero y militante de la construcción Luis Jesús GARCÍA cometido por agentes del grupo de PONCE, episodio que ilustra, por sí mismo, todas las características del ataque generalizado que se viene describiendo, como contrapartida del proceso de lucha gremial social encabezado por la víctima que precedió a su asesinato.

El caso de GARCÍA representó un giro en la modalidad operativa que, de la ostentación de armas e intimidación permanente, dio paso al secuestro de las víctimas, su inmediata ultimación con empleo de alevosía y el abandono del cadáver en zonas aledañas a la ciudad.

Ámbito Universitario

La toma de la Facultad Regional de la UTN fue la antesala del programa de eliminación de opositores políticos.

En 1974, con el nombramiento de Rolando Jorge WEIDENBACH como rector nacional, la política de persecución en la sede bahiense se inició con la designación de Emilio GARÓFOLI como decano de la Facultad Regional de la UTN, con el expreso apoyo de la CGT local que lideraba Rodolfo PONCE.

La avanzada del grupo de PONCE sobre aquella casa de estudios se intensificó en agosto del mismo año, cuando GARÓFOLI fue reemplazado por el interventor Francisco Lucio FERNÁNDEZ. Para imponer el restablecimiento del primero de los nombrados en el cargo, PONCE movilizó a la banda armada hasta la sede de la Facultad y procedió a la toma del edificio por la fuerza.

Las ramificaciones de esta política de persecución se extendieron hasta la provincia de La Pampa mediante una “intervención” armada de la patota bahiense apoyada por el diputado nacional Carlos ARAGONÉS.

La política del terror en la UNS: persecución de la población universitaria y ultimación de militantes estudiantiles. 

La incursión del mismo grupo paraestatal en la Universidad Nacional del Sur tuvo el saldo de numerosos estudiantes asesinados, uno de ellos en los pasillos de la casa de estudios.

La penetración de la organización criminal en aquella institución se instrumentó con la designación de Remus TETU como rector interventor, por parte del ministro de Cultura y Educación Oscar IVANISSEVICH, cargo que aquel asumió el 21 de febrero de 1975.

Junto con la instauración de una política de ajuste presupuestario y la prohibición de toda forma de actividad política en el ámbito universitario, el rector TETU aseguró la introducción a la UNS del grupo paraestatal liderado por Rodolfo PONCE, a través de la creación de un Departamento de Seguridad, para cuya  integración procedió a la contratación de miembros de aquella organización criminal, la provisión de armas –a su vez recibidas del Ejército– y de los demás recursos necesarios para la consumación de la tarea delictiva.

La asociación de Remus TETU y Rodolfo PONCE.

Los férreos lazos establecidos entre el rector interventor y el diputado nacional quedaron expuestos nítidamente con el ingreso como personal de seguridad de la UNS de los agentes delictivos que ya actuaban bajo las órdenes del segundo en el ámbito de los diferentes gremios nucleados en la CGT bahiense.

Pero esa estrecha relación se tornó manifiesta, además, en otro conjunto de circunstancias que rodearon a la colocación del nuevo rector. Por empezar, con idéntico carácter a su rol en la toma de la UTN, PONCE se colocó al frente de la campaña para el desplazamiento de las anteriores autoridades de la UNS y la designación de un nuevo interventor.

Una vez concretado su nombramiento, TETU aseguró las condiciones para el ingreso de PONCE y su consolidación como factor de poder dentro de la casa de estudios. Para ello, dispuso la prohibición de toda actividad sindical que escapara al control de la CGT local, lo que dio paso a la inmediata intervención del Gremio del Personal No Docentes (ATUNS) por parte de aquella confederación.

Resulta relevante la designación del ex suboficial del Ejército, Jorge Oscar ARGIBAY, como jefe intermedio del grupo de choque introducido en la Universidad.

***

“…en todo el arco trazado desde la ciudad de La Plata hasta Neuquén, pasando por Mar del Plata y Bahía Blanca (y sin dejar afuera la situación de La Pampa), se reprodujo un sistema represivo uniforme y con marcadas identidades y analogías, con la reiteración en las diferentes jurisdicciones de los mismos actores y protagonistas”.

(Extractos de la requisitoria de elevación a juicio realizada por la Fiscalía)

2 respuestas a “LA CAUSA

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