Pasaron por La Escuelita

imagesEste miércoles por la mañana el Tribunal Oral Federal subrogante continuó recibiendo testimonios en el marco del juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos por integrantes del V Cuerpo de Ejército durante el terrorismo de Estado en Bahía Blanca. Fue el turno de sobrevivientes del centro clandestino de detención La Escuelita que relataron sus cautiverios y dieron cuenta de la permanencia allí de Zulma Matzkin y otras víctimas.

Zulma nació el 9 de junio de 1952 en Francisco Madero, provincia de Buenos Aires. Estudiaba Economía en la UNS y era militante peronista. Fue secuestrada en su trabajo por personal militar y trasladada al campo de concentración, torturas y exterminio. La noche del 4 de septiembre de 1976 el Ejército simuló un enfrentamiento con cuatro militantes en Catriel 321 entre los cuales estaba ella.

Declararon Susana Dozo, Laura Fuxman y Domingo Mena. Las audiencias se reanudarán el próximo lunes 12 desde las 15 y el martes 13 desde las 9 en Colón 80.

La acusaban de infiltrada

Susana Dozo era empleada del Servicio Penitenciario cuando fue secuestrada por fuerzas militares y sometida al cautiverio en La Escuelita. Fue liberada 17 o 18 días después en una ruta cercana a Bahía Blanca.

Tras ser capturada la trasladaron por distintos lugares de la ciudad -que no pudo identificar- mientras sufría las amenazas de dos represores que actuaban “el bueno y el malo” y al llegar al lugar definitivo le hicieron subir unas escaleras: “Como se movían casi me desmayo, porque pensé que era lo que me había enterado durante una visita en la cárcel, lo que era un barco del que decían que nadie salía. Yo estaba aterrorizada pensando que efectivamente me mataban”.

La dejaron allí con los ojos vendados y las manos atadas y se fueron. “Escuchaba una voz que me preguntaba quién era, cómo me llamaba. Pensaba que eran ellos y entonces les decía que sabían quién era”. Pidió ir al baño y al salir sintió que era un sitio arbolado. Volvió y la voz seguía preguntándole su nombre: “Yo me negaba. Ahí me dio su apellido, Hospital, parecía un hombre mayor”.

Sin noción del tiempo, un día la interrogaron. Querían que confiese una supuesta pertenencia a la agrupación Evita Montonera y que estaba infiltrada en el Servicio Penitenciario para matar al jefe de la unidad. “Les dije que era una ridiculez, yo no tenía actividad política, pertenecía al Partido Justicialista, me había hecho afiliada, había hecho la campaña de afiliación de Cámpora pero no tenía actividad política muy relevante. Ellos insistían”.

En otro momento le sacaron las vendas y la dejaron sola: “Cuando pude ver algo, era de día, muy soleado, ahí tomé conciencia que estaba dentro de una casilla rodante. Miro tratando de reconocer el lugar y en la litera de al lado habían dejado un arma abandonada. Yo miraba a ver de qué se trataba. Evidentemente lo que esperaban era que tomase el arma y saliera. Me di cuenta de que si hacía eso estarían esperando para matarme”.

Luego le ordenaron a un soldado que la cuide y “la saque un rato”. Se sentaron en el pasto a tomar sol y Susana vio que a lo lejos pasaba un tren. “El conscripto me dijo que se llamaba Osvaldo, tenía tez morena y lloraba mucho. Me dijo que si me habían sacado la venda era que me iban a matar. Me dijo ‘Si llegas a sobrevivir nos vemos -no recuerdo en qué plaza de Bahía Blanca- como dos meses después’. No lo volví a ver. (…) Lo único que le pedía era que quería saber dónde estaban mis hijos. No me dijo nada, tenía dos hijos conmigo, la nena y el nene, y otro que estaba con los abuelos en La Plata”.

Luego de días que “parecían años” la subieron a un jeep y le pusieron en las manos un aparato metálico. “Pregunté que era y me dijeron ‘Esto es lo que te va a hacer hablar’. Ahí me llevaron a mi primera sesión de tortura. Ya no solo pertenecía a Evita Montonera sino que me preguntaban cuáles eran mis compañeros del ERP. Yo no entendía nada”.

Zulma estaba ahí

Laura Fuxman era en 1976 estudiante de Economía de la Universidad Nacional del Sur y trabajaba en el Banco Provincia de Villa Mitre donde fue secuestrada. En la camioneta a la que la arrojaron ya estaba su hermana detenida ilegalmente en su casa un rato antes. La testigo contó que participaba de un grupo de estudio sobre Latinoamérica y hacía trabajo barrial. Estuvo secuestrada, a partir del 20 de julio, por cuatro días.

Las llevaron en una camioneta por el Parque de Mayo hasta el V Cuerpo de Ejército. Las vendaron, las separaron y amenazaron con matar a toda la familia. Sus secuestradores la trasladaron a un descampado donde la obligaron a correr mientras tiraban disparos al aire.

Cuando no resistió más cayó y la levantaron para continuar la tortura en un lugar cercano. Finalmente fue cargada a una camioneta sobre otros cuerpos de personas que habían padecido similares tormentos. Allí reconoció a su ayudante de cátedra en Economía, Zulma Matzkin.

Sobre el cierre de la audiencia declaró Domingo Mena, otro sobreviviente de La Escuelita que dio detalles de su secuestro durante el cual reconoció a Zulma Matzkin y a Patricia Chabat, otra de las víctimas cuyos casos se imputan a los acusados.

Foto: ANM.

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